Los diarios reflexionan este jueves sobre la última época de Rita Barberá, en el disparadero político, mediático y social por su imputación en el ‘caso Taula’. El trato recibido por parte de su partido, la pre-condena social y mediática –la pena de telediario-, y la actitud de Podemos ante su muerte son algunas de las polémicas más vivas.
Por EL IMPARCIAL
El Mundo titula: “Un sector del PP cuestiona el trato del partido a Barberá”. Da nombres, al lado de declaraciones: José María Aznar, Rafael Hernando, Rafael Catalá, Celia Villalobos, Jesús Posada, y Alicia Sánchez-Camacho. En la foto, la ofrenda florara en el asiento que debería haber ocupado Rita Barberá. En cuanto al funeral, “la familia pide que no vayan políticos al funeral aunque Rajoy asistirá”.
Luis María Anson mira hacia el futuro en estas páginas: “No creo que haya nadie capaz de anticipar lo que nos puede deparar el futuro con un Rajoy en precario y un PSOE desvencijado”.
Editorial sobre Barberá: “En un país donde la lacra de la corrupción ha dañado tanto la credibilidad del sistema, los dirigentes están obligados a tener comportamientos ejemplares y a dejar la primera línea cuando hay sólidas sospechas de su comportamiento irregular. Sin eque ello prejuzgue su inocencia”
“El blanqueo del sepulcro”, titula su texto sobre la fallecida exalcaldesa Arcadi Espada: “Los dirigentes del PP no estaban ayer llorando por Rita Barberá, sino por ellos mismos. Lo que les dolía no era el muerto, sino que el muerto les echara inexorablemente a la cara su contrastada falta de dignidad. En sus pucheros, además, había una última requisitoria contra la finada. Joder, ya podría haber elegido otro momento de morirse “
“Descanse en Paz”, titula La Razón, que lleva la última imagen de la ex alcaldesa de Valencia el pasado lunes cuando acudió al Supremo. Hace un llamado al editorial y a varios artículos sobre Barberá de José Manuel García-Margallo, Pío García-Escudero, Iñaki Zaragüeta o Pilar Ferrer. Tres sumarios: “Un Rajoy conmocionado asegura que ‘es muy duro’ y el PP apunta a una cacería; La familia no quiere un funeral político: ‘Murió de tristeza. No pararemos hasta limpiar su imagen’; Iglesias niega un minuto de silencio a la senadora y recibe el reproche de todos”.
En el editorial, dice que Barberá es “Víctima de una Jusitica paralela impropia de un Estado de derecho”. Dice: “Es difícil borrar de la retina las imágenes de su última salida de una sede judicial, el pasado lunes, abandonada de todos los que fueron sus compañeros y se dijeron sus amigos mientras en la calle un grupo de energúmenos, impunes, la insultaban soezmente. Pero Rita Barberá ha fallecido de un infarto de miocardio y la ciencia médica es aún incapaz de discernir hasta qué punto actúa la ansiedad y la preocupación sobre el músculo cardíaco”.
“Ha muerto Rita, o ¿la han matado?”, se pregunta Iñaki Zaragüeta, que afirma que “a Rita se le han enviado balas en sobres, se le han hecho pintadas amenazadoras al estilo terrorista en la fachada de su vivienda, manifestaciones a su puerta y, finalmente, un seguimiento mediático incoherente para el asunto del que se trataba y, lo que es peor, extremadamente cruel”.
El País: “Rita Barberá muere mientras hacía frente a las sospechas de corrupción”. Dice que la cúpula del PP ensalza la trayectoria política de su ex dirigente, investigada por el Tribunal Supremo. También destaca que los diputados de Podemos no participan en el minuto de silencio del Congreso. En la foto, flores y velas a las puertas de la sede del Ayuntamiento de Valencia, en memoria de Rita Barberá.
En el editorial, el diario afea que Podemos no acudiera al minuto de silencio por la muerte de Barberá: “Se va a cumplir un año desde que Podemos y sus aliados llegaron al Parlamento y siguen utilizando la performance como instrumento en vez de participar de forma natural en el debate, con propuestas y discusiones destinadas a resolver los problemas. ¿Era esto la nueva política?”
Luz Sánchez-Mellado escribe sobre la figura de Rita Barberá y su muerte: “La santa ira de unos, la absoluta falta de compasión de otros y la miseria moral de demasiados daban ayer arcadas. La muerte no borra la vida ni la obra del difunto. Hasta hace nada, se esperaba al entierro para desollar al fiambre. Pero eso era antes de Twitter. Ayer, unos y otros se arrojaban a la muerta estando la finada de cuerpo presente”.
ABC, fotografía de la alcaldesa de Valencia, con la banda del escudo municipal, en gesto de despedida: “La muerte de Rita Barberá sacude a la opinión pública”. El fallecimiento se produce, dice el diario “tras año y medio de calvario político, social, judicial y mediático”.
Isabel Sansebastián lamenta el trato dado a Rita Barberá: “Como si los mil euros de ‘pitufeo’ que se le achacaban a ella pesaran mucho más que los miles de millones saqueados en casos como el de los ERE andaluces, los negocios de los Pujol o las cuentas suizas de Bárcenas. El desplante protagonizado ayer por la muchachada de Iglesias al ausentarse del hemiciclo durante el minuto de silencio y respeto dedicado a honrar su memoria expresa a la perfección esa mezcla de visión sectaria y falta de humanidad”.
