Amenaza terrorista
Marco Antonio Aguilar Cortés
El gobierno norteameriano fue el gran impulsor del Tratado de Libre Comercio entre las tres naciones de América del Norte: Canadá, Estados Unidos y México.
Su propósito era establecer una poderosa cuenca económica para enfrentar la Comunidad Europea y a otras fuerzas comerciales del Asia.
Nuestro país, en ese tratado, era y es la parte débil. Con esta característica nos hizo socios y aceptamos la imposición de las reglas del poderoso.
Ahora con Donald Trump, primero como candidato y después como presidente electo, los mexicanos hemos sufrido agresiones verbales injuriosas e infamantes que sólo revelan un odio patológico y el deseo de sembrar terror entre vecinos, socios y amigos.
Y ha logrado, de hecho, a unos días de tomar el poder, que inversiones de empresas transnacionales salgan de nuestro país; además de solicitar a su Congreso recursos para la prosecución del muro que separará, conforme a un viejo y descabellado proyecto, a México con los Estados Unidos, bajo la amenaza terrorista de que los mexicanos lo pagaremos, aunque sea con la guerra.
Ante esa amenaza terrorista, los mexicanos estaremos unidos, sin perder la dignidad y el decoro, menos el sentido de patria y actuando con inteligencia.
El ataque partió de Trump hacia nosotros; sin él, no se hubiera dado la inocentada del presidente Enrique Peña Nieto de entrometerse en la política electoral de Estados Unidos, invitando a nuestro país a los candidatos fuertes de los dos grandes partidos gringos.
Sin ese equívoco intervencionista achacado al entonces secretario de Hacienda Luis Videgaray, el presidente Peña Nieto no hubiera errado quitándolo del cargo, al suponer que ganaría Hillary Clinton.
Así, al triunfo de Trump, lo primero que hizo el presidente Peña Nieto es, obsequiosamente, reparar el desliz con otro traspié: regresando al gabinete a Videgaray, pero como secretario de Relaciones Exteriores; secretaría respecto a la que el designado confesó no saber nada.
Y ése es el signo de ese gobierno: no saber; lo que ha generado protestas y violencia, formulando un pacto que, tardío e insuficiente, presentó recientemente el Presidente ante los “sectores productivos”, tan olvidados desde hace varios sexenios. Compromiso que intenta evitar la escalada de precios producida por el alza de gasolinas.
Si el Presidente desacierta tanto, y de manera tan grotesca, los mexicanos no podemos darnos el lujo de desatinar. Así que no tenemos más que a este gobierno, y con él tenemos que trabajar, salvo circunstancias nuevas y extremas que nadie debe desear.
Jugar con fuego, al anarquismo loco y al desgobierno, es tan torpe como suicida. México es una gran nación, por eso nos provocan quienes se duelen de ello, y por eso el mexicano aguanta tanto.
Cuando el gobierno estadunidense promovía el Tratado de Libre Comercio solicitó del gobierno mexicano que no fuera proteccionista; dentro de unos días el gobierno de Trump ejercerá un proteccionismo terrorista en contra de México y el resto del mundo. Frente a eso, el pueblo de los Estados Unidos seguirá siendo nuestro amigo, como los demás pueblos del orbe.

