Cafeína previene artritis, demencia y cáncer
¿Acostumbra levantarse y servirse una taza de café para “despertar”? Sígalo haciendo, pues científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford aseguran que la cafeína ayuda a reducir el tipo de inflamación que se vincula con los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, la artritis, la demencia y muchos tipos de cáncer.
Un grupo de investigadores de esa institución, liderado por el doctor David Furman, encontraron que un mecanismo inflamatorio se activaba en ciertos adultos mayores, aunque no en otros. Cuando estaba altamente activado, las personas con frecuencia tenían una presión arterial alta y arterias rígidas, pero en experimentos de laboratorio, hubo evidencias que la cafeína bloqueaba ese proceso inflamatorio.
El investigador añadió que otras sustancias, aparte de la cafeína, podrían influir en la reducción de los procesos inflamatorios, como los ácidos grasos Omega 3 (unos nutrientes que se encuentran comúnmente en el pescado graso), que pueden aliviar la inflamación.
Por su parte, la doctora Gabrielle Fredman, profesora asistente en el Colegio Médico de Albany en Nueva York, explica que los medicamentos antiinflamatorios existentes tienen efectos secundarios, incluyendo la supresión del sistema inmunitario, que no son deseables en los adultos mayores, y que por lo tanto la cafeína podría ayudar.
“Hay algunas sugerencias en este estudio de que una cafeína moderada podría ser suficiente para reducir parte de esta inflamación, pero es demasiado pronto como para decir que es completamente efectiva. Hay que realizar más estudios”, sugiere la especialista.
El estudio de la Universidad de Stanford, publicado en la revista Nature Medicine, incluyó a más de 100 adultos. Durante la década pasada, los participantes habían tomado encuestas y provisto muestras de sangre y se habían revisado sus expedientes médicos.
Las personas con los niveles más bajos de una potente proteína inflamatoria llamada IL-1-beta, eran aquellos que ingerían más bebidas con cafeína. Eso condujo a los investigadores a observar más de cerca en el laboratorio y tras el análisis de la sangre descubrieron que contaban con más metabolitos del ácido nucleico que parecían bloquear las sustancias que provocaban inflamación.
Según el doctor David Furman, los resultados apuntan a algunas sustancias que pueden ser “objetivos” para tratamientos antiinflamatorios.
Para la doctora Fredman, el nuevo estudio comienza a abordar un tema fundamental. “Esto puede ayudarnos a comprender por qué algunas personas envejecen de manera más exitosa que otras”, planteó.
“¿Por qué una persona —se pregunta— sufre un accidente cerebrovascular a los 60, mientras que otra vive hasta los 100 y nunca tiene un accidente cerebrovascular?”
Aún no está claro por qué algunas personas tienen una activación “alta” de genes inflamatorios y otras no. “Probablemente sea en parte genético, y el estudio muestra evidencias de ello”, dijo Fredman.
Las personas en el grupo de activación baja eran ocho veces y tenían al menos un pariente cercano que hubiera vivido hasta los 90 años de edad o más.

