Que no nos agarren por sorpresa

Carlos Alberto Pérez Cuevas

Llegó y es una realidad lo que tanto se temía en el país. La era Trump ya está en pleno apogeo y generando estragos desde el primer minuto de la toma de protesta como presidente de Estados Unidos de Norte América. Una cosa nos ha quedado clara a todos, las propuestas con las que conquistó al electorado americano, y que para las otras naciones, con mayor énfasis la nuestra, constituyen amenazas graves que advierten problemas.

Donald Trump ha firmado los convenios y los documentos necesarios para dar sustento a lo que ha venido repitiendo una y otra vez; si alguien pensó que el cargo lo moderaría, esto es un grave error; por el contrario ha dado muestras de mayor virulencia en sus ataques. La orden para que el muro que pretende construir en la frontera con México es ya toda una realidad.

La salida de capitales que ya estaban comprometidos en inversiones de las principales armadoras de vehículos estadounidenses en nuestro país se han retirado. Por fortuna otras armadoras han mantenido su dinero invertido en México.

El problema que tiene nuestro gobierno, o mejor dicho, la gran cantidad de problemas que tiene hacen muy complicado que se puedan vislumbrar soluciones que permitan ir abatiéndolos y generando la estabilización y armonía necesaria.

Los problemas nacionales e internacionales, desde un punto de vista integral, han puesto a las autoridades nacionales bajo dos fuegos y así no es posible trabajar en la solución de los problemas, esta visión resulta simple ya que el gobierno se encuentra en medio de un ataque de “múltiples fuegos” a que me refiero.

Ojalá solo fuera un problema en general en el caso interno del país. Pero no lo es; problemas económicos, con el dolor y con los ingresos; inseguridad, en diversas escalas y órdenes, desde la delincuencia común hasta la de la delincuencia organizada; de los problemas de la corrupción que parte desde las dádivas que dan muchos ciudadanos para obtener beneficios en un trámite o servicio o bien ahorrarse tiempo y complicaciones, hasta las acciones de la gran corrupción, donde redes y estructuras se dedican a planear y ejecutar complicados planes para desviar los recursos y beneficiarse con ellos.

Tenemos que sumar el mal ánimo social que permea por todas partes y que genera un ambiente enrarecido y un caldo de cultivo para el estallido o la ruptura ciudadana. A fin de mes el presidente de la república tendrá un encuentro con el mandatario estadounidense, la mayoría de los mexicanos piensa que no se va totalmente preparado para encarar los retos que generan las propuestas racistas y de odio. Esperemos que no nos agarren por sorpresa y usen este encuentro como una validación de ellas, sería un grave error.

Hasta ahora no ha surgido una convocatoria para generar la unidad nacional, en ello no hay duda, debemos unirnos. Pero la pregunta que surge es ¿unirnos en torno a que?

@perezcuevasmx

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