Juan José Morales (1934-2017)

René Anaya

El 16 de enero pasado, con el fallecimiento de Juan José Morales se cerró un capítulo importante de la historia del periodismo científico en México, no solamente por su enorme y valiosa producción periodística y de divulgación científica, sino también porque su incursión en esta especialidad del periodismo abrió el paso a los actuales periodistas de ciencia.

En 1957, al inicio de la era espacial, Morales, como muchos otros periodistas, se interesó por las hazañas de los soviéticos, pero además entrevistó a astrónomos y especialistas sobre la naciente tecnología espacial. De esta forma abrió espacio al periodismo científico, primero en el vespertino Diario de la Tarde del ya desaparecido Novedades, y posteriormente en otros espacios.

 

Larga trayectoria

La calidad de sus trabajos fue apreciada por Fernando Benítez, quien lo invitó a colaborar en el suplemento México en la Cultura, de Novedades, donde se dio cabida a la ciencia y la tecnología. A partir de allí, Morales se convirtió en uno de los precursores del renacimiento del periodismo científico en el país; por supuesto no fue una labor de misionero, sino que su trabajo mostró, de manera indirecta, la necesidad de informar sobre ciencia y tecnología en los medios nacionales.

En 1963 fue uno de los fundadores de la revista Contenido, dirigida por Armando Ayala Anguiano, que llegó a ser una de las mejores revistas de México. Allí, Morales fue pilar en reportajes especializados sobre ciencias naturales, incluyendo la ecología. También escribió en los diarios El Día, El Universal y El Heraldo y las revistas Política, Mañana, Técnica Pesquera y Revista de Geografía Universal. Asimismo, produjo programas de radio para la UNAM y el Conacyt.

Tal vez lo más relevante fue que a principios de la década de 1970, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, creó la primera cátedra de periodismo científico, la cual después impartió Eduardo Monteverde, y posteriormente desapareció.

Hacia 1975 Morales se fue a residir a Cancún, donde continuó su actividad periodística y de divulgación tanto en el periodismo escrito y radiofónico, como en la divulgación científica; escribió libros de texto de ciencias naturales para educación básica y libros sobre ecosistemas de México y de la península de Yucatán.

Como lamentablemente se continúa con prejuicios centralistas, la labor de Morales, muy trascendente pero fuera de la capital del país, no es reconocida plenamente en el país. No obstante, en 1994 recibió el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia que otorga la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt).

La segunda mitad del siglo XX

Por ese centralismo y por las dificultades para documentar el desarrollo del periodismo de ciencia en el país, solamente se tienen trozos de su acontecer. En los años setenta, Unomásuno y alguno que otro medio de circulación nacional, como Contenido, brindaron espacios a la divulgación de la ciencia. Al final de esa década, en 1979, se celebró en México el III Congreso Iberoamericano de Periodismo Científico, convocado por la Asociación Iberoamericana de Periodistas Científicos. En esa ocasión se reunieron en nuestro país profesionales dedicados a la divulgación y al periodismo de la ciencia, procedentes de países que eran guías en ese campo, como España, Venezuela, Colombia, Cuba y Brasil. De México participaron los integrantes de la Asociación Mexicana de Periodistas Científicos, organización que por desgracia no estaba a la altura de las otras y que posteriormente desapareció; sin embargo, es meritorio el esfuerzo que se hizo en ese tiempo.

En las dos últimas décadas del siglo pasado, diarios como La Jornada, Reforma, La Crónica de Hoy y El Financiero crearon secciones de ciencia, algunas de efímera existencia y otras que aún persisten. En revistas, Contenido sigue con sus secciones de ciencia y tecnología, Siempre! dedica semanalmente espacio al acontecer científico y tecnológico, lo que representa una de las secciones más consistentes del periodismo escrito del país. Pero falta reseñar la labor de periodistas y divulgadores en otras entidades federativas.

En cuanto a asociaciones, además de la Somedicyt, fundada en 1986, que reúne principalmente a divulgadores, una nueva sociedad de periodistas, la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, recién creada el año pasado, propugnan por aglutinar a periodistas y divulgadores de todas las entidades. Así, se pueden ir reuniendo los retazos que darán forma a la trama histórica del periodismo científico.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico

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