Nutrida agenda nacional
Mireille Roccatti
Son ya siete semanas del año en curso, que como arena de mar se escurren entre los dedos, y seguimos debatiendo si Trump dijo o dejó de decir; si la respuesta de nuestro gobierno estuvo a la altura de las circunstancias; si nos unimos o como siempre acabamos enfrentados por mezquindades.
Solo que los temas de nuestra propia agenda nacional deben discutirse, debatirse, reflexionarse y, sobre todo, enfrentarse. Y la agenda está nutrida. Podríamos empezar por el tema de legislar en materia de seguridad interior. Hay quienes en su visión conspirativa y sin conocer el proyecto acusan que es un engaño en contra del pueblo, para reprimir el descontento social que ellos otean en el horizonte cercano, y usar las fuerzas armadas para apagar la ira social.
La cosa es que después de diez años de haber sacado de los cuarteles al Ejército y la Marina, violando la Constitución, no resolvimos el problema de la delincuencia organizada y el narcotráfico, y las fuerzas armadas carecen de un marco jurídico normativo que regule su actuación en situaciones de emergencia que rebasen los parámetros de la seguridad publica y se ubiquen en terrenos de la seguridad interior.
Quienes desde un principio nos pronunciamos en contra de la utilización del Ejército en estas ingratas tareas y, después, desde hace años hemos impulsado la construcción de una hoja de ruta para regresarlos a sus cuarteles, hoy tenemos la obligación moral de impulsar esta regulación y vigilar que su construcción legislativa se apegue a derecho, porque en su momento también alertamos que habría episodios de violación de derechos humanos y que la corrupción podría permear en algunos integrantes de nuestras fuerzas armadas, y sucedió. Por eso es necesario participar desde nuestra modesta trinchera para que esta Ley de Seguridad Interior tenga armonía constitucional y legal, con Seguridad Nacional y Seguridad Publica.
Otro tema insoslayable son los procesos electorales en curso: para gobernador en tres entidades federativas: Coahuila, Nayarit y el Estado de México. Como es usual, los actores políticos y sus partidos están comenzando a mover sus piezas en el tablero y ha iniciado ya la guerra de encuestas, insultos, descalificaciones, usando columnas políticas al viejo estilo y ahora las redes cibernéticas, en el moderno modo de atacar, denostar, calumniar, infamar y vejar a los adversarios.

Pareciera que un sector importante de la clase política sigue anclada en el pasado y mantiene su creencia en las encuestas hechas “a modo” sin comprender que ni siquiera las realizadas con ciertos estándares de calidad por algunas casas encuestadoras que incluyen su nota metodológica de medición son ya confiables.
En todo el mundo las encuestas han dejado de ser una herramienta de certidumbre. Algunos sienten que ya ganaron hasta las elecciones de 2018, cuando aún no termina el primer trimestre de 2017 y andan absolviendo presuntos culpables, sumando a su tercera campaña, algunos desechos políticos o empresarios descontinuados, pero cada quien con su cada cual. Yo solo digo.
En el ámbito financiero nos enteramos que el gobernador del Banco Central, Agustín Carstens, siempre no nos abandona en el mes de julio, que será hasta noviembre, para generar certidumbre financiera en la renegociación del TLC, aunque en rigor debiera cumplir su periodo que termina en el año 2021.


