Rubén Rosas

Ricardo Muñoz Munguía

El arte plástico promueve un diálogo con el interior del espectador. Una exposición reciente de piezas de gran formato nos convence de ello, la muestra aborda en su temática las mariposas y su vuelo, en su cuerpo detenido, en el que se deja ver la belleza de estos insectos voladores. El artista plástico Rubén Rosas se encarga en esta serie de casi treinta piezas para mostrar la huella de este vuelo, más allá de lo que representa la mariposa monarca, se centra en plasmar la figura simétrica de la mariposa, una idea que le surgió a partir de la impresión que tuvo al ver/sentir esos vuelos; entonces encontró un vidrio que completó la idea, pues en éste el reflejo conseguía representar la otra parte del ala, y así también formar una especie de caleidoscopio.

Las imágenes de la exposición se titula precisamente Caleidoscopio, y se presenta hasta el 2 de abril en cuatro sitios, el principal es en el Salón dès Aztecas (Calle 13, No. 58, Colonia San Pedro de Los Pinos) y otros dos lugares serán en los estudios Taller Jazzamoart y el otro de Kinetic. La entrada es libre y, sobre todo, la exposición tiene ese diálogo con el interior que mencionamos al inicio.

Reflejos, simetría, concordancia…, aterrizan en esta serie que fue inspirada en la visita de Rosas al santuario de la mariposa monarca, de ahí surgen estos mariposarios, como él enmarca este trabajo en el que su intención principal es captar el movimiento de las mariposas.

Rubén Rosas ha expuesto individualmente en el Museo Carrillo Gil, en el Museo del Chopo y en el Salón dès Aztecas; además de otras exposiciones colectivas. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Y parte de su obra está en colecciones de museos como el Carrillo Gil y el MUAC, así como en colecciones privadas, como la del ingeniero Luis Vázquez.

Las pinturas de Rubén Rosas fueron elaboradas con la técnica de acrílico sobre tela, miden aproximadamente 250cm x 150cm y fueron elaboradas entre 2016 y 2017. Una de sus características principales para esta obra, es que se realizó con fragmentos de vidrio de desecho y se utilizaron a manera de plantilla.

El quehacer artístico de Rubén Rosas tiene un aspecto primordial: puede no pertenecer estrictamente a una narrativa visual pero sí con mayor acento para la meditación, como él nos afirma. Los colores refuerzan el sentido de meditación y reflexivo.

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