Hablar de la naturaleza de la escritura, y con un gran dominio, sólo el escritor mexicano Antonio Ortuño lo sabe hacer, prueba de ello es su libro de relatos La vaga ambición, ganador del V Premio Ribera del Duero de narrativa breve, otorgado por la Denominación de Origen Ribera del Duero en colaboración con la editorial Páginas de Espuma.

Esta colección, que fue elegida entre los más de 850 originales presentados por 36 países, consta de seis cuentos en los que, sin que sea un motivo estructural del libro, la importancia de la escritura está muy presente, aunque las historias no mantengan una unidad temática y pasen de las relaciones familiares a la crítica social.

En todos ellos se respira, explica la editorial Páginas de Espuma, la opción de la escritura como escapatoria y la motivación para contar historias, pero también el pasado como detonante de los hechos que contamos y la política como causa de muchos sucesos personales.

Por su parte, el escritor mexicano perteneciente a la “Generación inexistente”, define su novela como un relato de los obstáculos y miserias de la vida de los escritores, obligados a recorrer los festivales y talleres de provincias, vivir las antipatías, los egos, las puñaladas en la espalda entre autores, la falta de dinero, de lectores y la picaresca del horror.

El jurado, quien aseguró que la obra cuenta además de una “capacidad humorística que no va en detrimento de la emoción”, estuvo presidido por Almudena Grandes, una de las grandes escritoras españolas de todos los tiempo, acompañada de otras reconocidas figuras de las letras hispanas, como Juan Bonilla y Sara Mesa.

El escritor, narrador y periodista Antonio Ortuño, nació en Guadalajara, Jalisco, en 1976. En el 2006 (año en el que se publicaba en España su compendio de relatos El jardín japonés) su novela El buscador de cabezas fue seleccionado por el diario Reforma como mejor libro debut del año. Fue finalista del Premio Herralde de Novela con Recursos humanos en 2007.

Comparado frecuentemente con Houellebecq por su tono narrativo feroz, prefiere ser comparado con autores como Evelyn Waugh, ya que opta por concentrarse en lo que denomina “una burla íntima” más que en la denuncia social. Ortuño se aleja de la tradición literaria latinoamericana, a semejanza de la Generación del Crack, al escribir con matices más europeos, más violentos y resentidos, sobre la frustración del ser humano y la incapacidad para integrarse en una sociedad alienante.

Entre su obra, se encuentra La señora rojo (2010), y El jardín japonés (2007), dos agudos libros de relatos publicados por Páginas de Espuma. En el 2013, escribió La fila india, en denuncia al racismo mexicano con sus vecinos del sur, así como el libro Méjico, en el 2015.

Ortuño, hijo de inmigrantes españoles, es el único mexicano incluido en la edición especial de la revista Granta, quien lo considera uno de los mejores autores jóvenes latinoamericanos.

“Mi humor es una postura literaria. Como decía Ibargüengoitia: no es un ingrediente para un guiso, sino una manera de ver el lenguaje, las situaciones y a las personas”, puntualiza Ortuño.

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