Estados Unidos ha lanzado una bomba GBU-43 también conocida como “la madre de todas las bombas” en el este de Afganistán, en la provincia de Nangarhar, contra una serie de cuevas y túneles utilizados por Daesh, según informa Reuters.
Según ha informado este viernes el Ministerio de Defensa afgano, al menos 36 miembros de este grupo terrorista murieron en el ataque y se destruyó además una importante instalación: “36 miembros de grupos del EI murieron y una gran cantidad de munición y armas han sido destruidas en el bombardeo”.
Un portavoz del Ministerio de Defensa afgano señaló también que un importante refugio y tres escondites de Daesh han sido destruidos como consecuencia del impacto. El grupo terrorista usaba ese escondite “para coordinar sus ataques terroristas en diferentes partes de la provincia”, fronteriza con Pakistán.
En el bombardeo no se han producido víctimas civiles.
Se trata de la primera vez en la que este tipo de bomba – no nuclear – ha sido lanzada, en concreto desde un Hércules C130, tal y como ha informado el Pentágono. La bomba GBU-43 Massive Ordnance Air Blast (MOAB) es un gigantesco proyectil de unas 10 toneladas diseñado para destruir complejos de cuevas y túneles.
El secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha comparecido en rueda de prensa para explicar la operación. “Para combatir a Daesh hay que anular su capacidad de operar, y eso es lo que hemos hecho”, ha dicho Spicer.
El portavoz del Gobierno estadounidense ha afirmado que “han sido tomadas todas las precauciones para evitar daños a la población civil”.
“El bombardeo estaba diseñado para minimizar el riesgo para las fuerzas afganas y estadounidenses que realizan operaciones sobre el terreno en esa zona, al tiempo que se maximiza la destrucción de combatientes e instalaciones”, ha explicado el Pentágono en un comunicado.

