La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reveló que más del 37% de lo que se produce en el país se pierde o se despilfarra. Mientras que 28 millones de mexicanos pasan hambre o no satisfacen sus necesidades. Por lo que la red nacional de Bancos de Alimentos se encarga de donar víveres a cerca de 1.2 millones de mexicanos. La organización se fundó hace 20 años y distribuye las donaciones a través de 56 sucursales en el país.

El desperdicio de alimentos en México equivale a siete estadios de fútbol o 800 mil toneladas de pan, 400 albercas olímpicas o más de mil millones de litros de leche; 10 rascacielos de 45 pisos o más de 250 mil toneladas de jitomate.

A las ocho de la mañana, a unos 60 kilómetros de la Ciudad de México, se localiza la sucursal de la central de abastos de Pachuca, en donde más de 20 adultos mayores hacen una fila para esperar su turno. Una hora después, hay cerca de 50 personas formadas, entre ellas amas de casa, con ingresos menores a los 500 pesos por semana.

Las personas que desean comprar los alimentos son sometidos a un estudio socioeconómico y pagan una décima del precio de mercado por la despensa. No hay distinción de edades. En el almacén se encuentran cientos de barras de pan, paquetes industriales de jamón, grandes bolsas de frutas y legumbres (que fueron donados por los comerciantes locales). Asimismo, se encuentran envases abollados de salsas o vegetales que no llegaron a los supermercados por no cumplir con los estándares de calidad.

[gdlr_video url=”https://www.youtube.com/watch?v=GK5I6DOSTJg” ]

 

Rubén Oliva, director nacional de la organización, señala que ha cambiado el concepto que se tenía de banco de alimentos, ya que antes se pensaba que era un lugar en donde te daban lo que no servía. Lamenta que exista “una cultura del desperdicio” y que el Gobierno no asuma la responsabilidad de hacerse cargo del problema. Por su parte, Fernando Soto Baquero, representante de la FAO en México, dice que “nadie tira alimentos porque quiere, hay cada vez más consciencia, pero se necesita crear una alianza con todos los actores públicos y privados para afrontar el problema”.

Con la suma de todo el desperdicio alimenticio se podrían alimentar de forma digna a 7.4 millones de pobres extremos. “Erradicar el hambre en México no pasa por la cantidad de comida, hay alimentos suficientes, incluso si se desperdicia más de un tercio”, afirmó Soto Baquero.

La FAO alerta que el problema no sólo tiene aristas económicas, políticas y sociales. Se pierden tierras, agua, recursos, combustibles para el transporte y el impacto ambiental se manifiesta en una huella de carbono de 3 mil 300 toneladas de gases de efecto invernadero al año.

Para la Cuidad de México el reto es mayor, ya que más de un millón de personas vive en carencia alimentaria y entre más lejos tenga que llevarse el producto, el porcentaje de pérdidas es mayor. La FAO calcula que en América Latina se pierden al año 127 millones de toneladas de alimentos, 10 veces la capacidad de la central de abastos.

La Organización ha asesorado al Gobierno de la CDMX en la creación de la ley de donaciones altruista de alimentos, que establece sanciones contra el desperdicio. Entró en vigor en febrero pasado.

El representante de la FAO en México advierte que la reducción de desperdicios es crucial para cumplir la meta del hambre cero. No obstante, señala que el Gobierno debe ampliar la red de protección social, dar más incentivos a la pequeña producción orientada al consumo familiar y garantizar que los empleos tengan remuneración que permita a los habitantes cubrir sus necesidades básicas.

[gdlr_video url=”https://www.youtube.com/watch?v=7uhicBad4VM” ]