Urge solución a corto plazo

Carlos Madrazo Silva

Como marco de la reciente conmemoración del Día Mundial del Agua, cabe resaltar que desde hace algunos años, este recurso se está agotando peligrosamente, limitando en un futuro las posibilidades de vida óptima de amplios sectores de la población urbana sobre todo de las grandes ciudades densamente pobladas como la de México, donde pese a los esfuerzos de las autoridades, en época de sequías y de calor intenso, su escasez se incrementa notablemente.

Por ello mismo son de reconocerse las contribuciones que instituciones académicas, científicas y de investigación están haciendo para tratar de encontrar soluciones a este gran problema. En este caso, comentamos el esfuerzo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa para proporcionar una alternativa exitosa a la escasez de agua en esta delegación política capitalina, que, tal vez, sea la zona más perjudicada por la falta de este valioso recurso.

El doctor Juan José Santibáñez Santiago, jefe del Área de Estudios Rurales y Urbanos del Departamento de Sociología UAM-I, dio a conocer en algunos medios de información escritos que los vecinos de Iztapalapa plantearon directamente a los investigadores de la Universidad la problemática que viven cotidianamente sobre el agua, por lo que urgía una solución a corto plazo.

En consecuencia, el investigador se reunió con un grupo de 150 especialistas de la UAM para diseñar, con tecnología accesible, un sistema de captación de agua con las características de las normas oficiales, tanto para servicios higiénicos como para consumo humano. “Nos concentramos en formular el diseño de un sistema de cosecha de agua de lluvia para escuelas primarias y secundarias de la zona. Este sistema se comenzó a desarrollar en las escuelas de la Sierra de Santa Catarina, que es una región de reciente poblamiento en Iztapalapa, con medio millón de habitantes”, explicó el doctor Santibáñez Santiago.

Añade que el sistema consiste en colocar canaletas de acero inoxidable en los techos para captar agua de lluvia, la cual se intercepta mediante tuberías de bajada, antes de que caiga al drenaje. Después se deposita el agua en una cisterna de 18 a 30 mil litros y se filtra con un sistema hecho de tezontle, grava y arena sílica. Posteriormente el agua se deposita en tinacos de distribución, donde es nuevamente filtrada para evitar organismos peligrosos para los alumnos, como amibas o salmonella. Después de este proceso, el agua queda lista para su consumo.

Comenta el doctor Santibáñez Santiago que espera tener los recursos suficientes para probar que no solamente se puede cosechar agua de buena calidad en escuelas, sino para complejos habitacionales de entre 60 y 100 casas. Explica además que otra de las ventajas del proyecto es la obtención de agua de mejor calidad que la distribuida por la red, pues pasa por dos procesos de filtración. “Incluso es mejor que la de algunas marcas de agua embotellada”.

No cabe duda, estimados lectores, que sumando esfuerzos, como este de la UAM Iztapalapa, es una de las estrategias que nos ayudarían a mejorar la calidad de vida en nuestra megalópolis y le darían solución a problemas ancestrales en la Ciudad de México, como el del agua.

Secretario general del Partido Verde Ecologista en la Ciudad de México

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