A la hora de votar

Yazmín Alessandrini

Coahuila, el Estado de México, Nayarit y Veracruz están muy cerca de vivir una jornada trascendental para su futuro inmediato. El próximo 4 de junio, o sea dentro de un par de fines de semana, estas cuatro entidades convocarán a sus ciudadanos a las urnas para que decidan y definan (ojalá y así sea: que ellos decidan y definan) quiénes serán los responsables de guiar su destino político para los años venideros.

Como ya todos se habrán dado cuenta, no solo los coahuilenses, mexiquenses, nayaritas y veracruzanos, los actuales son momentos donde el proselitismo está a todo lo que da, con los distintos candidatos a las gubernaturas y a los ayuntamientos dándose hasta con la cubeta para granjearse la simpatía de aquellos interesados en emitir su sufragio. Por lo tanto, el bombardeo mediático de las más recientes semanas ha sido frecuente e incesante ante la complacencia de un Instituto Nacional Electoral (INE) que nomás sigue sin dar color como el supuesto árbitro objetivo e imparcial que supuestamente debería ser. Y es que, a juzgar por las acciones y palabras de los diversos aspirantes a puestos de elección popular, el común denominador del juego político en México ya no tiene nada que ver con las propuestas, los proyectos y el bien común, sino con los insultos, los ataques, la soberbia y ganar a como dé lugar. ¿Para qué ganar? ¡Eso es lo de menos, aquí lo que importa es ganar, ya después veremos qué hacemos!

En este contexto, el ciudadano requiere urgentemente reflexionar sobre el verbo que habrá de conjugar próximo 4 de junio en las urnas: votar. Y es que, sí, por desgracia, seguimos viviendo días en los que el político solo sigue percibiendo a la gente como clientela y no como sujetos con necesidades sociales tangibles y apremiantes. Por lo mismo, se vuelve imperativo (ahora más que nunca) que todos aquellos con una mica para sufragar en sus manos entiendan la importancia y las implicancias de un voto razonado.

Pero, en realidad… ¿qué es un voto razonado? ¡Chispas!, esa si que es la pregunta de los 64 mil. Y lo es no porque sea un cuestionamiento subjetivo de alcances polifuncionales dadas las características sociopolíticas de aquellos que acuden a las urnas a votar. Nada de eso. La verdad es que emitir un voto razonado tiene mucho que ver con el hecho de analizar y estudiar las palabras y las acciones, pero también la historia reciente, tanto de los candidatos y de los partidos políticos que los cobijan. Hay que ser muy inteligentes y críticos a la hora de elegir al personaje en cuestión, aunque esta tarea se complica cuando nos estamos a refiriendo a un país en el que millones de los que acuden a las urnas tienen un permanente agujero en la panza y en los bolsillos.

Sinceramente hay que tener pies de plomo cuando los candidatos se paran frente a la muchedumbre para vociferar que ellos harán lo que nadie ha hecho, que van a encarcelar a aquellos que han agraviado a la ciudadanía y que “esta vez sí” van a estar del lado de la ciudadanía. Seamos honestos, si no lo han hecho antes es muy seguro que no lo harán ahora, así de simple.

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