La discordia por transmitir filmes en la pantalla grande, y no en internet, parecen no terminar entre el Festival de Cannes y la plataforma digital Netflix. Esto se originó a partir del anuncio, de que las dos películas en competir por la Palma de Oro: Okja, del productor surcoreano Bong Joon-ho, junto con la película The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, serán transmitidas por la plataforma norteamericana, lo que provocó inmediatamente un enfrentamiento con los defensores de las salas de cine.
“Estamos explorando la posibilidad de una distribución limitada en cines para estas películas en Francia. Nos entusiasma estudiar las opciones que permitan a estos filmes ser vistos por la mayor cantidad de gente posible”, expresó Netflix a través de un comunicado, después de pensar en una negociación con el certamen francés, en busca de un beneficio totalmente para la industria cinematográfica.
Sin embargo, Cannes se negó ante dicho pacto, pues a días de iniciar el festival, declaró rotundamente que todo filme que deseara entrar a la competencia para el siguiente año, tendrá que estar comprometida su participación en las salas francesas.
”En consecuencia, y luego de consultar a sus administradores, el Festival de Cannes decidió adaptar su reglamento a una situación hasta ahora inédita: de ahora en más, toda película que desee participar en la competencia deberá previamente comprometerse a ser distribuida en salas francesas”, manifestó el festival en su comunicado.
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Fue entonces que la presiones por boicotear la transmisión de ambos filmes en la plataforma dieron inicio. Entre ellas, la entidad estatal que coordina la financiación pública de las películas francesas y, que cubre además, la mitad del presupuesto de Cannes, el Centro Nacional de Cine, mejor conocido como CNC, a través de su director, Christophe Tardieu, afirmaron que Netflix, no beneficiaria en nada al cine francés, de lo contrario, es claro, que sólo es “la representación perfecta del imperialismo cultural estadounidense”.
Por su parte, el presidente del jurado de la Palma de Oro, el cineasta español Pedro Almodóvar incrementó más la polémica al afirmar que le resultaría “paradójico” que una película que no se exhibirá en salas de cine gane el principal trofeo del festival más prestigiado del mundo.
Sin embargo, a pesar de la polémica, el producto de Netflix, que narra la historia de Mija, quien debe rescatar a su mejor amigo, un animal llamado Okja, por una compañía multinacional, debuto este viernes en un estreno mundial en el Gran Teatro Lumière, en la tercera jornada del Festival de Cannes.
No obstante, la proyección del filme protagonizada por Tilda Swinton y Jake Gyllenhaal, estuvo un poco accidentada debido a la interrupción de varios minutos al inicio de su transmisión, lo que en principio se pensó era parte de un sabotaje. Después anunciaron que sólo se trataba de problemas técnicos.
Hay quienes consideran que este episodio no tiene mayor trascendencia. La plataforma de video on demand más poderosa del mundo seguirá ganando en suscriptores -van casi 100 millones en todo el globo-, y el Festival de Cannes mantendrá su reinado cuando se estabilice la situación.
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