Hay movimientos en la Casa Blanca. Este martes, el director de comunicaciones presidencial, Mike Dubke, renunció a su cargo ante la presión ejercida por la polémica investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales. De hecho, la solicitud ya había sido presentada desde el 18 de mayo, pero el funcionario se ofreció a seguir en su puesto hasta que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, regresara de su primera gira en el extranjero.
Trump retornó no sólo de la gira que lo llevó a Medio Oriente y a Europa, sino a una pesadilla que ha tratado de evitar en todos los sentidos, la llamada Trama rusa, una exhaustiva investigación abierta por el Congreso y el FBI para determinar si el Kremlin influyó en el resultado de las elecciones presidenciales de 2016 y si existió coordinación con la campaña de Trump.
Dubke ha trabajado estrechamente con el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien ha estado bajo fuego por las dificultades que ha ocasionado la política mediática de Trump, principalmente de los reporteros que cubren la fuente presidencial y que sienten que no han recibido el trato que les merece su medio de comunicación. Asumió el cargo el 6 de marzo y ha tenido que lidiar con numerosas polémicas, como el despido por sorpresa del ya ex director del FBI, James Comey, quien estaba a cargo de la investigación de la llamada trama rusa.
De hecho se esperaba que fuera más bien Spicer quien renunciara pero, para muchos expertos, con esta jugada se prevé que la política de comunicación de la Casa Blanca cambié de manera significativa, aunque al parecer nadie podrá impedir que Trump reduzca o, de plano, suspenda las conferencias de prensa.
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