Paola Félix Díaz deja el Verde y se va a Morena
Carlos Madrazo Silva
El llamado “trapecismo” político se ha convertido en una práctica recurrente en varios legisladores, tanto de la Cámara de Diputados como la de Senadores. Para realizarlo, estos personajes se escudan en débiles argumentos como congruencia, falta de apoyos o incompatibilidad de ideologías. Y así van pasando de un partido a otro y otro, como si fueran, guardadas proporciones, jugadores de futbol que ahora aparecen con una camiseta y mañana con otra para salir a la cancha. Este fenómeno lacera notoriamente la de por sí poca credibilidad de la ciudadanía en los partidos políticos y en sus representantes populares, cuestión que a ellos poco les importa.
El sociólogo polaco Zigmunt Bauman dice que “los partidos políticos son taxis a los que se suben ciertos personajes por conveniencia y los abandonan posteriormente, a veces pagándoles y a veces no”. Esta tesis se aplica adecuadamente a los legisladores trapecistas, que consideran los partidos que los arroparon y apoyaron en su momento, como meras franquicias de oportunidad laboral, cuestión, que desde luego, no es así. La práctica política requiere de congruencia verdadera, sin la cual no hay autoridad moral posible.
De esta práctica nociva no escapa, por desgracia, ningún instituto político en el país. En el caso particular del Partido Verde Ecologista de México lo vivimos con la renuncia a la bancada ecologista en la Cámara de Diputados de la diputada federal Paola Félix Díaz para sumarse a las filas de Morena. Ella, durante su permanencia en la fracción de nuestro partido, tuvo el apoyo total del coordinador Jesús Sesma y la estima de sus compañeros, pero aun con ello, adujo como argumentos para presentar su dimisión que no contó con respaldo alguno para realizar sus actividades legislativas, lo que es una mentira y así puede demostrarse en los hechos.
A la diputada Paola Félix Díaz, si desea tener una carrera de largo alcance en la política, cuestión que mucho dudamos, le recomendaríamos que seriamente tome en cuenta que en la práctica política no deben existir cuestiones personales. La política demanda una motivación superior, en busca de beneficios para la gente y en defensa permanente de la vida democrática, con una aguda visión para encontrar soluciones a los problemas que entorpecen el desarrollo comunitario. Sobre todo en los diputados y senadores, debe prevalecer en su condición como personas una gran altura moral e intelectual para mantenerse fiel a sus convicciones y despertar en la sociedad una actitud de participación ciudadana en la vida política.
Pero sobre todo, la diputada Félix Díaz debía haber respetado a los ciudadanos del Distrito 17 en la delegación Cuajimalpa, que con su voto le dieron el aval y confianza para llevarla a ocupar una curul en la Cámara de Diputados, pero notoriamente los ignoró.
Por otro lado, y lo que son las cosas, la diputada Paola Félix Díaz no se dio cuenta de que el nuevo taxi que abordó (parafraseando al mencionado Zigmunt Bauman) va conducido por un chofer que no se distingue precisamente por su “honestidad valiente”. En una de esas, no vaya a ser que le cobre doble la dejada y sin taxímetro, o que la convenza de sumarse a las filas de sus “racaudadoras”.
Hay pérdidas con las que muchas veces se gana. Es el caso del Partido Verde Ecologista con esta renuncia.
Secretario general del Partido Verde Ecologista en la Ciudad de México

