Hernán Lara Zavala

Norma Salazar

Hernán Lara Zavala nació en la Ciudad de México en el año de 1946. Ingeniero de profesión, su segunda licenciatura fue Letras Inglesas, maestría en Letras Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, sus estudios de posgrado los realizó en la Universidad de East Anglia, realizó una estancia sabática en Cambridge, Inglaterra, en el Emmanuel College. Maestro de tiempo completo donde imparte clases de Literatura Inglesa desde el año 1976. Hernán Lara Zavala es un destacado novelista, cuentista, ensayista, editor y catedrático. Ha recibido merecidos reconocimientos como el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima por obra publicada (1987), Premio José Fuentes Mares por Después del amor y otros cuentos (1994), Medalla Yucatán (2008), Premio Elena Poniatowska por Península, Península asimismo el Premio Real Academia Española de dicha novela, el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Autónoma de Campeche con motivo de las celebraciones del 50 aniversario de esta casa de estudios, entre otros destacados reconocimientos.

Lara Zavala un escritor minucioso, despliega sus propias reflexiones acerca de la narrativa corta: “Los que se concentran en la anécdota y en su sorpresivo desenlace, y aquellos que logran establecer un clima, una atmósfera, un tono que, en los relatos logrados, contiene paradoja íntima inherente a todo relato breve”.

Lara Zavala revela un estilo de estar al tanto en términos observativos-contemplativos del acontecer cotidiano, el autor retrata las costumbres de sus habitantes, matiza cierta situación singular de los personajes, convierte a sus personajes en una experiencia sensual en cada uno de ellos, declara: “Zitilchén está inundado de sexo”, dice el padre Chel, personaje y título del mismo cuento y continúa…”. “El sexo está trabado con la astucia y cada quien tiene que ingeniárselas”. El sureste, brújula vital para nuestro escritor, una perenne narrativa-estética de sus ayeres más esenciales y cotidianos escribe cada andamiaje como podemos leer en sus novelas o cuentos De Zitilchén y Charras, el autor reconstruye los espacios urbanos y por supuesto lo de su provincia. El cuento “A la caza de iguanas”: “—¡Ésa es, ahí está! —Dijo Chidra en voz baja./ Y en efecto, tal como la había descrito, aquella era una mujer alta, blanca y rubia. La vimos fugazmente, ya que tan pronto terminaron de lavar abandonaron la aguada. Aún tras los manglares, esperando”.

“A la caza de iguanas” es eternizar a la creación de la sensualidad o una malévola candidez de las niñas a través de la mujer hermosa y aterradora de la diosa Xtabay.

Chidra y Crispín, dos personajes infantiles, uno el narrador-niño transforma su creencia, cree descubrir a la Diosa Xtabay (diosa maya), es el anhelo latente. Mientras en Charras (1990), Lara Zavala cuida muy bien la información periodística referente a Efraín Calderón Lara, pasante de Leyes, originario de Campeche, fue el defensor de los derechos de los obreros yucatecos y asesinados en 1974. Nuestro escritor no descuida la temporalidad de la trama a raíz de las relaciones textuales, es decir, las notas periodísticas sobresalen cabalmente con un lenguaje exacto y directo, Lara Zavala como un verdadero filón nos pone en suspenso línea a línea, párrafo a párrafo en toda la historia del personaje que lo llevó a la tumba, narra de cómo pasará, sabemos la causa y quienes son los villanos de la novela: “A partir del movimiento camionero la independencia sindical corrió por todo Yucatán como reguero de pólvora: CONASUPO intentó formar su sindicato y ante las trabas a causa de la naturaleza de la institución Charras se organizó para formar una unión que operara a manera de sindicato. En el mes de septiembre en la fábrica de zapatos CANANEA hubo un despido de trabajadores. Los despidos se pusieron en contacto con el grupo de los cordeleros y entre ambos planearon un sindicato independiente. Buscaron a Charras quien, de inmediato, logró la readmisión de los despedidos. Asustada, la empresa concedió espontáneamente un veinte por ciento independiente. Sin embargo, para el mes de octubre Charras ya había logrado el registro del 16 de Septiembre”.

En las novelas de aventuras sabemos quiénes son los personajes villanos pero nuestro novelista a contracorriente deshilvana al personaje victimado, dilata más su papel adentro de la novela con un estilo engrandecido al lenguaje correcto sin recovecos. A su vez el lector ávido descubre que Charras es una novela testimonial que no evita la narrativa política-globalizadora de aquel momento histórico en Mérida.

Charras tiene un aporte servil y vital, nos manifiesta el meneo de las estructuras de poder en nuestro país y cómo se esgrime al verse afectadas, tanto que, llegan hasta el crimen. Charras por otro lado, tiene esbozos narrativos autobiográficos pues conoció al protagonista en la infancia en el pueblo de su padre Hopelchén, Campeche.

Qué acontece en Macho Viejo, colma lo antepuesto de las aventuras relatadas en El Viejo y el mar de Ernest Hemingway que confronta a la naturaleza. Macho Viejo es el amor y respeto por ella que la ve como una necesaria compañera que merece mutuo respeto. Ricardo Villamonte, médico de 65 años muy viril, un macho enamorado del mar “vastedad que descifra el mundo, duna móvil, palabra impregnada de sal, el alma de la Tierra”. Sin perder su esencia erótica-cardinal en esta historia, afirma Lara Zavala “porque un hombre puede ser viril, aunque esté viejo”.

Hernán Lara Zavala

En esta novela el erotismo es una experiencia que nace del interior que se revela en las múltiples sinuosidades de experiencias corporales, el erotismo está asociado a la pasión y su materia es el cuerpo, lo que presenta el erotismo es de un viaje por los placeres y displaceres del sexo, de los retos, de los acontecimientos, es decir la muerte y la vida someten el campo del erotismo puesto que lo cruza a continuidad en oposición a la discontinuidad. Los seres humanos somos discontinuos porque somos seres separados aunque seamos amados entre nosotros mismos.

“Has trabajado en la milpa, en el chicle, en las abejas. La mitad de tu sangre es india. Tu arma tiene fama entre las hembras. Me gustaría tener un nieto de tu casta. Macho, que no era hombre de muchas palabras, contestó: —Papá Chito, yo ya soy un hombre viejo. No sé si podré darte un nieto con Mechita. No, búscate a otro Macho…”.

Una de las obras más estudiadas que le atraen y ha procurado aportar a nuestra literatura está en sus hallazgos de títulos: El Quijote (1988) y Contra el ángel (1991), Las novelas en El Quijote y otros ensayos (2011), nuestro intelectual docto en estos volúmenes no sólo ha dedicado un análisis intuitivo de la obra cervantina sino que ha sido un receptor de vastas investigaciones académicas y que respeta sus reflexiones. Su preocupación en temáticas que abordan el amor, la libertad y, por si fuera poco, la imaginación ha sido un referente en la cultura de Occidente; como buen ensayista entrelaza la otra lectura de trasfondo, leemos. Las novelas en El Quijote y otros ensayos. “II. De la libertad”: “Don Quijote sobre las armas y las letras. Cervantes inventa un personaje —el Capitán cautivo— y lo hace pasar por todas las miserias por las que debe atravesar un soldado convirtiéndose en un epítome del ejercicio de las armas”.

Personaje inventivo que arropa todo pensamiento en la obra de Cervantes, dar un sentido y permanencia a narraciones intercaladas de los distintos pasajes de El Quijote.

Por último, Hernán Lara Zavala es uno de nuestros intelectuales destacados en las letras mexicanas, sigue impartiendo sus clases de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, discípulo de otro gran maestro como lo fue Colin White que le guarda un enorme respeto, admiración por encaminarlo a la literatura de los grandes autores: William Shakespeare, John Milton, Lord Alfred Tennyson, Joseph Conrad, John Connolly, Edmund Wilson, William Trevor, por nombrar algunos, este último tuvo la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo.

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