Cien años se cumplieron del nacimiento de uno de los fotógrafos que logró  consolidar a través de la primera mitad del siglo XX, una de las obras fotográficas más diversas y originales de la modernidad visual del mundo. Es por ello que el Antiguo Colegio de San Ildefonso se une a la celebración del centenario del reconocido artista colombiano, con la exposición Leo Matiz: El muralista de la lente. A cien años de su nacimiento 1917-2017.

La muestra reafirma el gran amor que Matiz sentía por México, pues el también caricaturista y dibujante, así como corresponsal de revistas internacionales, quedó embelesado a partir de ver la película Allá en el rancho grande en 1936; “cogió el barco en Barranquilla, llegó a Panamá y se vino a pie; se demoró dos años, llegó en el 41”, narró Alejandra Matiz, hija del fotógrafo y presidenta de la Fundación Leo Matiz.

Acompañada por Bertha Zea, coordinadora ejecutiva del Antiguo Colegio de San Ildefonso y Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas, la hija del fotoreportero colombiano expresó que “apenas permaneció en México seis años, suficientes para involucrarse por igual con intelectuales como Efraín Huerta, Pablo Neruda, y Luis Buñuel, así como con actores de la Época de Oro del cine mexicano, de la talla de Dolores del Río, Mario Moreno Cantinflas o María Félix, a esta última hizo uno de sus primeros retratos para cine”.

En tanto, Ery Cámara, curador y museógrafo de San Ildefonso, aseguró que Leo Matiz fue el muralista de la lente, el personaje que colaboró con los muralistas y aportó algo muy singular. Añadió que cuando un pintor pinta, utiliza los dos ojos, cuando el fotógrafo toma una imagen utiliza un ojo cíclope, de tal manera que con la aparición de la fotografía, “el ojo ganó en percepción y los muralistas al entenderlo, al ver el cine y la foto, invitaron a Leo, sobre todo Siqueiros, para que colaborara con él en varios proyectos”.

Cámara de igual manera refirió el distanciamiento de ambos artistas: “Es entendible por qué se pelearon, cuando un pintor quiere pintar un perro enojado, no puede, necesita del fotógrafo que tome la instantánea del perro y entregue al pintor para que lo haga, es decir, el perro que ven en la obra de Siqueiros aullando, es autoría de Matiz, pero Siqueiros no le dio crédito”, señaló.

Por otro lado, la exposición integrada por 94 piezas, entre ellas 81 fotografías, así como dibujos, caricaturas y notas periodistas, se divide en los apartados: El oficio del fotógrafo, México en la mirada de Leo Matiz, El entorno intelectual y artístico en el México de Leo Matiz, Leo Matiz se despide de México, y José Clemente y Leo Matiz.

En este último núcleo, el visitante podrá observar la fuerte amistad con José Clemente Orozco, con quien además pudo obtener lo que muchos conocen como el milagro. Esto se debió a que la mayoría de los biógrafos de Orozco, que hablaban de él, se refieren a una persona muy seria, contenido e íntegro, pero nunca sonriendo. Por su amistad, Matiz captó al Orozco humano, sencillo, que estuvo cerca de su hijo Clemente, y que logro arrancar varias sonrisas.

La selección de obras presentes en la muestra en San Ildefonso forman la primera parte de un gran corpus que se exhibirá en conjunto con el Palacio de Bellas Artes, en el marco de la conmemoración del centenario del natalicio del artista, así como del Año Dual México –Colombia.

Leo Matiz: el muralista de la lente, estará en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, hasta el 28 de septiembre.