La ciudadanía mexicana acaba de escenificar las elecciones más pacíficas, ordenadas que recuerda la historia política del país. Al caer la última tarde del domingo –cuando la mayoría de los empadronados había acudido ya a depositar sus votos en la urnas- empezaron a recibir en esta capital los partes de “sin novedad” de todos los frentes electorales. Así se epilogaba felizmente una campaña electoral que tuvo la virtud esencial de marcar la entusiasta aparición de la mujer en la vida política de México y el gran mérito de relegar al pasado los tintes sangrientos que matizaban esta clase de luchas… La afluencia de votantes a las casillas de los 19 distritos de la Ciudad de México fue copiosa, pero no por ello menos ordenada.

Hombres y mujeres acudieron, por igual, en silencia procesión a depositar el voto a favor del candidato de sus simpatías… Los connatos de broncas y hasta las aglomeración quedaron –ojalá que para siempre- como lejanos recuerdos… “Soy un ciudadano como usted que viene a votar”, dijo el Presidente Ruiz Cortines a un reportero cuando se acercó a entrevistarlo, mientras formaba fila más allá en las casillas de Madereros… En esa misma, breve charla del Jefe del Ejecutivo con los diaristas, ARC expresó su satisfacción porque “la mujer mexicana haya asumido plena responsabilidad de sus deberes ciudadanos”, y añadió: “En la vida cívica de la patria, este es un momento histórico”… La Primera Dama, doña María Izaguirre de Ruiz Cortines, por su parte, externó la seguridad en que “las mujeres de México tenemos conciencia de la responsabilidad que hemos adquirido al asumir las funciones políticas, sociales y económicas con que nos han investido la ley, al concedernos plenitud de derechos, igual que al hombre”.

Los observadores coinciden en señalar la aseveración de la distinguida dama como un fiel interpretación al pensamiento del jefe de Estado… Incidentes sí se registraron. Pero afortunadamente no llegaron a mayores.

Ah, las mujeres

El 58% de la votación total del Distrito Federal, durante las elecciones del domingo pasado, correspondió a las mujeres. De este 58% el 38% fue favorable al Partido Acción Nacional (PAN). En el interior de la República se calcula que el 60% de los votos emitidos por las mujeres correspondió, al Partido, que alienta el licenciado Gómez Morín.

Frente a al evidencia de los números, un observador comentó: “El Gobierno ha puesto en manos de la reacción el arma más favorable de que se tenga memoria y si algún día cada uno de los votos depositados en las urnas contara estrictamente, la Revolución habrá dejado de existir como Gobierno”.

Considerando que el futuro de México está puesto ya en manos de las sufragistas, miembros prominentes del PRI, consideraron que en lo futuro – y a partir de ahora mismo-, el Instituto político que ha acaparado los triunfos electorales en los últimos 20 años habrá de sufrir –tiene que sufrir-, una transformación radical si pretende subsistir como le partido político con mayor fuerza: “Las mujeres simplemente votaron contra el PRI, sin importarles, siquiera, quién era el candidato de Acción Nacional por el cual se inclinaban en las urnas”.

Otro observador señalaba el hecho de que en el noveno distrito, nadie hizo mejor labor ni desarrolló una campaña tan intensa como la profesora Martha Andrade del Rosal: “Triunfó el candidato de Acción Nacional que raras veces apareció en su Distrito. Y es que las mujeres, que depositaron el 60% de los sufragios, votaron contra Martha Andrade por el sólo hecho de ser mujer. Pero este es un fenómeno que corresponde a la psiquiatría”.

¿Qué puede ocurrir en las elecciones presidenciales próximas? La mujer –dijeron los observadores-, ha probado que está lista para actuar, pero que no está preparada para hacerlo desde el punto de vista patriótico, sino desde el punto de vista emocional.

Un hombre de izquierda comentó: “Ahora es cuando los fraudes del PRI pueden considerarse como fraudes patrióticos. De otro modo, mañana podríamos amanecer con la noticia de que la Revolución no ha servido para nada y que las mujeres entregarían en la bandeja a la reacción lo que los hombres le quitaron después de tanta sangre y de tanta lucha”.

>>Texto extraído del número 107 de la Revista Siempre! publicado el 13 de julio de 1955<<