La reciente exhumación del cuerpo de quien es, probablemente, el creador surrealista más reconocido del mundo, ha vuelto a evocar en la memoria la irrepetible figura del brillante Salvador Dalí. De excéntrica personalidad y una creatividad infinita, el hombre del bigote de “las diez y diez” tuvo una relación efímera, aunque muy entrañable con México, nación que sólo contempló personalmente en una ocasión; sin embrago, la frase que marcó su visita fue: “De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”.
Pero, a pesar de su autoexilio impuesto, el artista catalán compartió algunos momentos de su destino con notables personalidades y momentos nacionales. Tal es el caso de su relación con María Félix, con quien lo presentó Leonor Fini. En un famoso programa homenaje de La movida, conducido por Verónica Castro, la máxima diva del cine mexicano declaró que conversaba con él sobre sus pinturas y lo definió simpáticamente como alguien que ”primero se hacia el loco y después se volvió loco”.
Además, en el año de 1968, Dalí entregó al Comité Olímpico Internacional “El Atleta Cósmico” que representó a España en la Olimpiada Cultural que se llevaría a cabo en México. Tres años después, el periodista Jacobo Zabludovsky le realizó una divertida e interesante entrevista en su residencia de Portlligat, siendo el único comunicador mexicano en lograr una charla con “El Divino”.
En dicho encuentro, quedó nuevamente inmortalizada su frase: “La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”.
Ya a principios de los años 80´s, Alicia Reyes, Directora de la Capilla Alfonsina, nieta y heredera de Alfonso Reyes, se tropezó una mañana en los Campos Elíseos de París, con Dalí haciendo girar bajo su mano a una hermosa bailarina vestida en un tutú rosa.
Por ultimo, vale decir que la obra de Dalí es sumamente popular y admirada entre los mexicanos y no pasa nunca desapercibida en las diferentes exposiciones o alusiones en que ha aparecido; recientemente, un grupo de sus esculturas engalanó el Paseo de la Reforma, y es posible encontrar algunas obras en colecciones como la del Museo Soumaya o el acervo de pago en especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico. También, muchos patrimonios particulares, como el impresionante conjunto Pérez Simón, facilitan constantemente estas fascinantes joyas plásticas para numerosas muestras y exhibiciones.
