Espectacular, majestuoso, grandioso, vuelve a cabalgar Carlos IV, el emperador español (1748-1819) que quedara inmortalizado en la emblemática figura de El Caballito.

Tras una desafortunada restauración en 2013, que dañó severamente la integridad de la escultura, El Caballito fue sometido a una restauración completa en 2016 que le devolvió su belleza y prestancia original, la misma con la que saliera del taller de fundición en 1802, poco antes del estallido de la guerra por la Independencia; la construcción abarcó de 1793 a 1802.

Su creador, Manuel Tolsá —arquitecto español nacido en 1757 y fallecido en 1816— legó, sin imaginárselo, una obra artística que con el paso de los años se convirtió en referencia y leyenda de la muy noble y leal Ciudad de México.

El cabalgar de El Caballito por la urbe fue en sus inicios azaroso. La estatua —ejemplo del barroco mexicano y con un peso de seis toneladas— fue inaugurada el 9 de diciembre de 1803 y se le alojó en una glorieta creada ex profeso en la Plaza Mayor, donde permaneció hasta 1824, año en que fue removida ante un inminente peligro de destrucción  —el ambiente político era marcadamente antiespañol— y se le embodegó en la entonces Real y Pontificia Universidad de México; ahí estuvo, sin acceso al público, hasta 1852.

Una vez calmados los ánimos antihispanistas y tras la guerra con Estados Unidos, El Caballito salió de la Universidad y dirigió sus pasos a la glorieta de Reforma y Bucareli, donde, mudo testigo, vio el correr el México de la Reforma, la Revolución y buena parte del régimen priista; en ese crucero vial estuvo entre 1852 y 1979.

Y de nuevo a cabalgar… hasta su actual sede en la Plaza Tolsá, a la que arribó el 27 de mayo de 1979, y en donde se erige al sur el imponente Palacio de Minería, obra también del arquitecto Tolsá.

Honor a quien honor merece: en primer lugar al propio Tolsá y después al INAH por haberle devuelto a la Ciudad de México, precioso y bien arreglado, el entrañable Caballito. Hasta el momento y tomando el año de inauguración la estatua tiene una edad de 208 años.

En la imagen, un Caballito, feliz y portentoso, el 28 de junio de 2017 tras su reinauguración.

Fotografía: Agencia EL UNIVERSAL/Yadín Xolalpa.