Un elencazo sirve de marco para la puesta en escena a la obra Jugadores del catalán Paul Miró, Jugadores, adaptada y dirigida por Luis Eduardo Reyes, dramaturgo, cineasta, narrador y guionista cinematográfico. El elencazo se compone de cuatro grandes primeros histriones mexicanos, todos de reconocida trayectoria y todos con su propia leyenda a cuestas: Héctor Bonilla, José Alonso, Salvador Sánchez y Patricio Castillo.
Jugadores cuenta la historia de cuatro hombres de la tercera edad, decididos a acabar con sus penurias económicas y con la miseria que arrastran, cada cual por su parte, y que los hermana. La solución es insólita para seres de su edad, pero no imposible, aun cuando todo se vuelva un gran arriesgue… de pronto hilarante.
Dirigida con precisión, destreza y firme visión teatral, sabiendo entrar en la psiquis de cada personaje, Luis Eduardo Reyes ha puesto en escena una muy grata comedia de ingratos ingredientes existenciales que la tornan en una pieza de humor negro, a veces demoledora, pero siempre agridulce, sabor que hará que el público se deleite con cada actuación y en cada secuencia del montaje.
Paul Miró ha escrito una comedia de eficacia probada: la reunión de cuatro amigos que, por indistintas razones habrán de confrontar su destino (en apariencia ya muy corto para cada cual) y darle una solución cuasi inmediata, en un viejo antecomedor (diseñado magníficamente por Félix Arroyo), que deja ver en sus decorados los estragos del tiempo y la decadencia.
Un actor (Alonso), un profesor (Bonilla), un barbero (Castillo) y un enterrador (Sánchez), son reflejo del mundo contemporáneo, así de fácil, simple y sencillo, a través de sus reflexiones, sus diálogos y de su humor de pronto desgarrado; cada uno de ellos va incitando a un diálogo interior que cala hondo en la conciencia del espectador.

Y los primeros actores saben deleitar a ese público que los celebra, les aplaude cada chiste o guarda un silencio significativo en los momentos de introspección más incisivos.
¿Es realmente la vejez sinónimo de decadencia? O es la decadencia producto de una vejez que ya no aspira a nada más que a la muerte. Esa es una de las aristas principales del discurso filosófico de Jugadores: hombres que juegan quizás el último albur de la vida.
Excelencia en sus interpretaciones es lo que vemos en esta conjunción actoral pocas veces reunida en nuestros escenarios en una obra como Jugadores, siendo esta cuarteta de magistrales intérpretes jugadores del teatro mismo, de la vida (de la cual se ríen a sus anchas) y del arte escénico al que rinden un tributo de amor, de entrega y de pasión sin cortapisas.
Resultado final: el público ovaciona de pie. El ya legendario Teatro Xola se reviste de luces como en sus mejores tiempos y presenciamos un teatro profesional, con grandes figuras; un teatro de notable valor artístico y que avanza hacia la fortificación de un público actual ávido de ver obras vitales, divertidas y profundas como Jugadores, donde Luis Eduardo Reyes se muestra como un gran director, en toda la extensión de la palabra, que ha logrado un trabajo indudablemente meritorio y que, para el público, deviene en una experiencia entrañable.
Más que recomendable, “imperdible” —como se dice ahora—, Jugadores —producida impecablemente por Arturo Barba— es una de las mejores comedias que se hayan realizado en los últimos tiempos.
Jugadores se presenta los viernes a las 19:00 y 21:00 horas, los sábados a 18:00 y 20:00 horas y los domingos a las 17:00 y 19:00 horas.

