Un ejercicio del gasto desordenado, con poca vigilancia, y una planeación poco realista de las necesidades financieras, son dos factores que provocaron que el año pasado, 29 entidades federativas gastaran más del presupuesto aprobado por sus congresos, según  una revisión echa por Reforma a las cuentas públicas.

De acuerdo a los datos obtenidos, de los 29 estados que gastaron más de lo establecido, 22 lo superaron en más de 10% y, de éstas, 9 presentaron una variación mayor a 20%.

Las tres estados que mostraron un gasto inferior a lo aprobado fueron Yucatán, Chihuahua y Veracruz.

Estas dos últimas entidades enfrentan una alto nivel de deuda y se han planteado la necesidad de modificar el manejo de sus finanzas con el objetivo de reestructurar su endeudamiento.

Fausto Hernández Trillo, del Centro de Investigación y Docencia Económica, señala que para el periodo de 1992 a 2005, la administración de las finanzas tuvo como objetivo “apretarse el cinturón”.

Sin embargo, en los años siguientes esta disciplina se relajó, confiada, en parte, en la mejor situación de los precios del petróleo.  

El especialista en la materia destacó que esta falta de disciplina no es exclusiva de las entidades, sino que el gobierno federal no ha puesto el buen ejemplo.

Por su parte, Mariana Campos Villaseñor, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas en México Evalúa, explicó que las grandes variaciones entre el gasto ejercido y lo presupuestado se debe también, en buena medida, a que los gobiernos presentan presupuestos poco realistas.

En opinión de Héctor Pérez Partida, Secretario de Planeación, Administración y Finanzas de Jalisco, el presupuesto planteado al Congreso corresponde a un cálculo conservador que se va ajustando a lo largo del año, para incluir ingresos y gastos que no se habían previsto, con el fin de lograr un equilibrio entre ambos.