“Era muy frustrante porque el cine mexicano era inexistente fuera de México. Ahora vivimos una generación donde el cine nacional tiene credibilidad. Hoy hay muchísima producción, y eso también me preocupa”, dijo en entrevista para el diario El País, el productor de cine mexicano, Alfonso Cuarón (Ciudad de México, 1961), después de pisar la que fue alguna vez su escuela, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC).

Tras su paso por el recinto educativo, el director y guionista cinematográfico narró ante estudiantes de licenciatura, algunos detalles de Roma, su próximo filme que llegará a los cines en el 2018; contó lo que ya de alguna manera se sabe: que fue ambientada en la CDMX de principios de los años 70, y se centra en una familia de clase media. Para nutrir la trama, el director mencionó que tuvo que recurrir a varios recuerdos de su infancia.

En la entrevista, Cuarón reconoció los avances tecnológicos con los que hoy cuenta la institución, ya que sus instalaciones tienen por ejemplo una sala Dolby Atmos, un equipo modernizado, que además está al alcance de jóvenes de bajos recursos, ya que el CUEC sigue siendo prácticamente público. No obstante, le preocupa que tanto equipo y tanta producción se puedan traducir en la perdida de visiones personales, y esto convierta a las nuevas generaciones “en una generación niñata, sin creatividad”.

En cuanto a la producción de narrativa en el séptimo arte, expresó el autor de Gravity, debe ser utilizada como una herramienta del cine, y no viceversa, como últimamente lo utiliza cine contemporáneo mainstream, al ofrecer contenidos rutinarios y nada novedosos, lo que provoca que sea un cine para huevones.

“La experiencia fílmica es donde debes tener los ojos bien abiertos y, si es sonora, tener los oídos muy presentes. Rendirte al lenguaje fílmico”.

Después del sismo 19-S, Cuarón a través de su cuenta de Twitter, se unió a los esfuerzos de la sociedad civil con su mensaje “nada puede detener a quienes se levantan”, a lo que mencionó se trata de crear el México del siglo XXI, y de una reconstrucción social.

Por otro lado, manifestó el aspecto racial tan grave que existe en México, pues considera sigue siendo un país que tiene un desprecio del otro, algo similar a lo que transmite la obra de cineasta Guillermo de Toro, en The Shape of Water, quien a través de la ficción, retoma este tema que cada vez muestra la intolerancia en cada aspecto del quehacer humano.

“Hay que empezar a definir las cosas por lo que son”, determinó el acreedor de dos premios Oscar, en el 2014, Alfonso Cuarón.