Hace apenas unos años, el sistema político mexicano no permitía que candidatos independientes, ajenos a los partidos políticos, pudieran contender por algún cargo público, incluyendo la presidencia y los puestos legislativos.

En 2012, se realizaron una serie de cambios que permitieron que esto pudiera ser posible. Sin embargo, el proceso no se abrió sino dos años más tarde, cuando se permitió el registro de candidatos que no contaban con el apoyo de una agrupación partidaria. Esto dejaba en claro la existencia de un nuevo elemento considerado como ciudadano común y corriente que, habiendo cumplido los requisitos, podía competir en la carrera del poder político. Este “maratón” se hizo más evidente en 2017 cuando más de cien candidatos presentaron su postulación, aunque han sido 40 los que hasta el momento han cumplido con los requisitos legales.

El proceso parece haberse inspirado en el proceso electoral francés cuando en mayo pasado un candidato independiente como Emmanuel Macron logró la victoria presidencial, lo que desencadenó un efecto dominó en distintas partes de Europa y hasta en México, donde al igual que en Francia, el sistema partidos parece estar en crisis.

 

María Cristina Rosas.

Macron fue un candidato incluyente

Para la internacionalista de la UNAM, María Cristina Rosas, profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, entrevistada por Siempre!, este fenómeno no parece ayudar mucho a la consolidación de la democracia, por el contrario sólo expone el interés personal de los llamados “candidatos independientes” que carecen del talento “para construir plataformas incluyentes, plurales y representativas de lo que la población necesita”.

Este año, Emmanuel Macron dio una gran sorpresa al mundo al lograr la presidencia de Francia por medios diferentes al sistema de partidos. ¿Por qué de ese éxito?

El sistema de partidos políticos está enfrentando una gran crisis en todo el mundo. En el caso de Francia, donde la izquierda y la derecha estaban ya muy desgastadas, la población cerró filas en torno a un candidato capaz de atender los problemas que enfrentan las personas en el día a día. No hay que perder de vista que la sociedad francesa es participativa y que tiene un alto nivel cultural, por lo que el razonamiento del electorado fue en torno a la figura de Macron, quien se alejó de los antagonismos tradicionales de los principales partidos políticos y propuso una agenda dirigida a gestionar los desafíos de la sociedad francesa de manera distinta.

El éxito de Macron estribó en colocarse como un candidato optimista, incluyente, horizontal, no jerárquico, que no se casó con una ideología determinada, sino que se puso al frente de un movimiento político recogiendo el sentir de la población y haciendo suyas las necesidades tan diversas como las que una sociedad como la francesa tiene.

En México, parece que ese mismo ejemplo vivido en Francia se quiere repetir.

Observo muchas diferencias en el caso mexicano. Si bien es cierto que el sistema de partidos se encuentra muy desgastado, 100 candidatos son demasiados y atomizan las opciones políticas. No veo entre los candidatos proyectos incluyentes, sino más bien proyectos particulares y en algunos casos hasta personales, que intentan apostar al fastidio de los electores ante el business as usual, pero que se han limitado a criticar lo que hacen o dejan de hacer los otros, en lugar de construir plataformas incluyentes, plurales y representativas de lo que la población necesita.

Hay que sumar que a diferencia de la francesa, la sociedad mexicana es sumamente pasiva y con un nivel cultural bajo, lo que limita naturalmente sus opciones. México hoy es más democrático pero la democracia ha quedado a deber en términos de traducirse en mejor calidad de vida para la población.

¿Este notable aumento de candidatos independientes representa un parteaguas en la política nacional?

Es difícil afirmar algo así. Yo pensaría que es muy pronto para hablar de un parteaguas en tanto no conozcamos plataformas, planes de trabajo, la oferta política y las propuestas en sí.

 

Trump y los factores naturales

¿Qué perspectivas puede verse sobre el sistema de partidos en México?

Nuestro sistema político ha cambiado de forma no de fondo. No imagino cómo podría un candidato independiente desarrollar una campaña fuera de la plataforma que poseen los partidos políticos tradicionales. Pero considero que hay dos factores que podrían impulsar un cambio en el electorado: el fenómeno Trump y, por otro lado, los fenómenos naturales que tan duramente han golpeado a la sociedad mexicana en los últimos meses y semanas.

Las personas querrán que México cuente con una figura capaz de encarar con dignidad a Trump, pero además, buscarán favorecer a quien resuelva desafíos tan apremiantes como la reconstrucción.

Si las autoridades logran cumplir con las expectativas de la reconstrucción y la atención a los damnificados, ello, me parece, podría favorecer a la estructura tradicional de los partidos políticos. Si Trump se retira del TLCAN y se agudiza la crisis económica, sumado a una desatención de la emergencia por los fenómenos naturales descritos, posiblemente la balanza favorecería a los candidatos independientes.

 


Macron, culto y carismático: Norma Soto

Por su parte, la experta en derecho internacional por la Universidad La Salle, y profesora en la Facultad de Derecho de esa institución, Norma Soto, advierte que en México se está viciando el concepto de “aspirante independiente” pues no han sido alternativas a los tradicionales candidatos que abusan de la retórica y ocultan su incapacidad política y propositiva.

Se dice que el fenómeno Emmanuel Macron en Francia pudo haber sido un golpe directo al sistema de partidos. ¿Cuál diríamos que fue su éxito?

Diversos factores propiciaron el éxito del presidente francés Emmanuel Macron. Fundamentalmente es un hombre educado, con una buena formación intelectual y con experiencia empresarial, así como política, lo que lo ubica como una persona con conocimientos cognitivos y una buena experiencia profesional.  El hecho de haber trabajado primero en el ámbito empresarial y después en la administración pública como asesor económico del expresidente socialista François Hollande y después como su ministro de Economía, lo impulsó para contender por la presidencia francesa.

Otro factor que le favoreció fue el haberse separado de los partidos políticos existentes y crear su propio movimiento político. En Marcha en 2016 vislumbró ante los franceses una nueva opción de dirigir su país, además su campaña se caracterizó por el optimismo, la jovialidad, el entusiasmo, lo que lo presentaba como una buena alternativa política. Finalmente, la coyuntura internacional lo favoreció por el desgaste de los modelos existentes y presentándose con nuevos bríos ante sus contrincantes, como un candidato competente, capacitado y apto para la presidencia.

“Independientes” sin compromisos nacionales

¿Qué lectura nos puede aportar respecto a la experiencia francesa y el caso de México, donde en tan sólo unas semanas más de 100 candidatos se han postulado a la presidencia mexicana?

No se trata de que haya muchos candidatos independientes, porque cualquier persona con disposición y ganas de contender por la presidencia lo puede hacer.  En el contexto mexicano en el que vivimos requerimos de candidatos que dejen de lado el discurso, la retórica, las promesas, necesitamos candidatos que den soluciones, que establezcan de una manera clara y precisa el cómo solucionarán los problemas de desempleo, de pobreza, desnutrición, rezago educativo, narcotráfico, inseguridad, etc tarea nada fácil, muy complicada y mientras no se presenten propuestas viables explicando detalladamente lo que harán, el cómo lo harán y con qué recursos seguiremos viviendo el mismo esquema del discurso y no de la solución a los problemas.

Indudablemente, lo que pasa en un país como novedad repercute en otros, porque son alternativas, pero en México necesitamos acciones, no discurso; soluciones, no promesas; hechos, no promesas.

¿Podríamos hablar de una nueva tendencia mundial por individualizar el poder? 

Si. La situación de Francia promueve y resalta una opción de cambio político, una buena alternativa, una esperanza política, sin embargo, ya se había dado en México, pero no había tenido el impacto esperado. La emoción y el entusiasmo está latente, sólo falta ver quién presentará soluciones y no discursos.

Basados en la experiencia francesa, ¿qué perspectiva considera sobre el sistema partidos en México?

La crisis de partidos ha estado latente en diversas partes del mundo, en nuestro país se ha visto desde haces varios años atrás.  Los sistemas de partidos como los candidatos independientes si quieren llegar a la presidencia, deberán de crear propuestas viables acordes a la realidad y las necesidades de México en el corto, en el mediano y en el largo plazo donde involucren a sociedad, a las empresas, a las instituciones y al propio gobierno para trabajar en unidad, dejando las divisiones. Sólo así lograríamos una mejor sociedad, con un buen futuro.