La síntesis rara de un siglo loco (FETA, México, 2017) se suma a los estudios críticos del joven pero muy sagaz ensayista —y también editor— Sergio Tellez-Pon, a propósito de literatura homosexual en Latinoamérica. En esta ocasión amplía su espectro de estudio abarcando autores muy anteriores a los abordados en estudios previos, algunos muy jóvenes o de incipiente producción poética. Advierto, sin embargo, una calidad muy desigual en esta selección, le comento.
“Sin duda es desigual porque es un trabajo de investigación y en ese sentido están prácticamente todos los que escribieron y escriben poesía homoerótica, es decir, no hay ningún filtro. Ese debe fijarlo el propio lector. Yo mismo habría querido no incluir a algunos poetas que no me gustan, pero no era mi intención imponer mi lectura ni mi sesgo a un trabajo que intenta dar un panorama totalmente amplio de esta vertiente de nuestra poesía”.
En medio de este estudio, se asoman poemas de temática homosexual surgida de la pluma de poetas heterosexuales, aunque tal pareciera que solo describen actos más no sentimientos, le digo al también autor de No recuerdo el amor sino el deseo.
La visión del Otro
“Los homosexuales existimos a partir de la visión del Otro, del heterosexual que nos veía como una figura retórica para poetizar o como una imagen de burla y sarcasmo. En ese sentido, creo que es válida su visión porque muestra que la poesía homoerótica u homofóbica la escribieron primero otros poetas, antes de que los propios poetas gay pudiéramos cantar abiertamente ese “amor que no se atreve a decir su nombre”. Los poetas gay al principio recurrían a un sinfín de figuras para poder decir lo que no se atrevían, y luego empezaron a decirlo pero de una forma velada, para que los lectores avispados pudieran leer entre líneas.”
Curiosamente, la homofobia está presente asimismo en la poesía de poetas homosexuales como Luis González Alba:
¿Qué opina el autor del machismo y la misoginia implícitos en algunos poemas homosexuales? (pienso concretamente en Luis González de Alba).
“Están también algunos poemas machistas pues aunque parezca increíble dentro de la propia comunidad gay hay gays machistas y homofóbicos, y Luis González de Alba era uno de ellos… y lo peor, tiene discípulos cuyos nombres me reservo.
Hay un momento del libro en que asocia el 68 con el “41”, aquella histórica redada de homosexuales travestidos que dio lugar a una serie de leyendas urbanas, incluso a designar como “cuarenta y unos” a los gays, ¿a qué se debe esta asociación?
“A que son dos hechos paradigmáticos en la vida social del siglo que me interesa documentar. También están la Revolución Mexicana, la Revolución Rusa, la Guerra Civil Española, dos guerras mundiales, el movimiento de liberación femenina… y todo eso contribuyó a liberar a los poetas para poder decir más claramente ese “amor que es de otro modo”, como dice Pellicer en un poema. Creo que, sin esos sucesos, los gays en general y los poetas gay en particular no se habrían podido liberar tan fácilmente de las ataduras morales de nuestras sociedades y no tendríamos hoy (o habría costado más trabajo llegar) a toda la serie de libertades y reconocimientos sociales y legales que los gays tenemos.

Sergio Tellez-Pon.
Dejarse ver u ocultarlo
“Uno de los principios del movimiento de liberación gay de los setenta, por ejemplo, fue la “visibilidad”, es decir, que las figuras o personajes importantes en todos los ámbitos declararan abiertamente su homosexualidad. Algunos lo hicieron pero otros, como Susan Sontag o en México Carlos Monsiváis, no lo declararon públicamente. El propósito era que la gente viera que los gays son personas normales, comunes y corrientes y, por otro lado, a que los propios gays vieran que teníamos ejemplos dignos en los cuales reconocernos, que no todos eran unos enfermos ni terminaban mal, sino que podían ser dignos y exitosos.
Entre los poetas jóvenes, Téllez Pon menciona a uno sobresaliente que ha ganado prácticamente todos los premios de poesía nacionales, y algunos internacionales, el sonorense Iván Figueroa, que curiosamente no fue alumno —aunque sí coetáneo— de Abigael Bohórquez, entre cuyos alumnos destacan Jorge Ochoa, Ricardo Solís, Alejandro Ramírez Arballo o Ramón I. Martínez, todos ellos heterosexuales.
Varias visiones del homoherotismo
“Creo que más allá del regionalismo son dos poéticas distintas, si bien el tema que abordan es el mismo. O para decirlo de otra manera, el homoerotismo es su tema pero la forma de poetizarla es distinta. Solo diré que me gustaría leer más y lo más reciente de la obra de Iván para poder hacerme una idea más amplia de su trabajo.
¿Por qué este libro incluye solo poetas varones y no poetas lesbianas?
“Porque eso es algo que deben hacer las poetas lesbianas, las poetas lesbianas tienen que apoderarse de su propia cultura, leerse, estudiarse y compilarse entre ellas, y en eso parto de la idea que tiene Eve Sedwick Kosovski, una de las teóricas queer. Por otro lado, como digo en el libro, este es un ensayo que fue escrito para el libro México se escribe con jota y en ese libro nos centramos en estudiar la cultura gay masculina. Así que sería bueno, y deseable, que las lesbianas hicieran un libro con los aportes que ha hecho el lesbianismo a la cultura mexicana.
Actualmente, Sergio Tellez-Pon se encuentra metido en varias cosas, “escribo un libro de poemas, uno de crónicas, quiero reunir mis ensayos dispersos, salto de un archivo al otro, escribo un poco aquí y allá porque soy muy caótico para escribir. Ya trabajo en una segunda edición de este libro pues si bien hay muchos poetas, casi todos los que encontré, también es cierto que me faltaron algunos (aunque pocos) que me gustaría poner a dialogar con sus contemporáneos y sus temas.
@tintavioleta

