Es reciente el anuncio de que Alberto Ruy Sánchez ha sido galardonado con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2017. Se trata de la máxima distinción oficial que el Gobierno de la República otorga a los más destacados exponentes de las letras en México. El reconocimiento cierra un gran año para el autor de Los nombres del aire, pues apenas en la FIL de Guadalajara recibió el Homenaje al Bibliófilo y recientemente, también, ha salido a la luz su última novela Los sueños de la serpiente.
Ferviente apasionado y estudioso de la obra y pensamiento de Octavio Paz, Ruy Sánchez ha hecho del misticismo, lo erótico y el arte una forma de vida. Su labor no únicamente se resume en una prolífica trayectoria literaria que tiene en el Quinteto de Mogador una de sus mayores expresiones, sino también en la dirección que mantenido en uno de los proyectos culturales y editoriales más ambiciosos de los últimos años, Artes de México.
En su sentir respecto al laurel, para Ruy Sánchez es imposible separar la sensibilidad del pensamiento, pues considera que “el premio significa la enorme obligación de seguir siendo reflexivo y crítico… no nada más es la forma literaria contra el mundo: parte del mundo y nos ayuda a pensarlo con instrumentos más útiles”.
Además de ello, el doctor por la Universidad de París sabe que a pesar de que en estos momentos se encumbra un largo camino de su vida y obra, debe también tener una visión de lo que viene:
“La trayectoria tiene que ver con una proyección, así que no sólo puedo pensar en el pasado, también debo pensar hacia dónde quiero ir”, confiesa al diario Milenio.
Por lo pronto, Los sueños de la serpiente ya se perfila como su nuevo éxito novelístico; se trata de una inquietante historia en que Ruy Sánchez se adentra en en los laberintos de la memoria y la imaginación:
“Para recuperar la memoria, un hombre centenario, encerrado en un psiquiátrico, escribe y dibuja sobre los muros de su celda los recuerdos que va recuperando. Esto lo lanza a una aventura por las grandes ilusiones y desilusiones de su siglo, y a descubrir las múltiples vidas que lo habitan. Tiene que inventar a sus ancestros y dejar que destile una verdad más profunda. Tiene que inventarse a sí mismo a partir de unos cuantos jirones de recuerdos o delirios”.
Respecto a su tarea en Artes de México, que realiza en equipo con su esposa Margarita de Orellana, explica lo mucho que ha significado la mujer con quien ha compartido más de cuatro de décadas de existencia:
“Margarita es mi cómplice, mi clave para descifrar buena parte del mundo. Siempre digo que aprendí a bailar para mantener mi matrimonio, por lo cual lo primero que hice fue ponerlo en peligro. Artes de México es el proyecto que le hadado sentido a nuestra vida en común. A la idea de que lo importante no sólo es cómo nos vemos uno al otro, sino cómo, qué vemos juntos”.

