México pasa por una de sus mejores épocas en lo que al teatro concierne. Varios fueron los trabajos que destacaron con luz propia en nuestros escenarios. Pese a eclosiones políticas y telúricas, no pocos fueron los momentos brillantes del quehacer teatral mexicano, sobre todo en lo que concierne al teatro independiente y al teatro comercial.
El acontecimiento del año lo marcó La última sesión de Freud de Mark St. Germain que monta José Caballero, con una producción multiestelar: Luis de Tavira y Álvaro Guerrero en el elenco y la estupenda escenografía de Alejandro Luna. Tavira forjó un trabajo actoral de calidad, destreza y congruencia admirable. Álvaro Guerrero acertó a encontrar el camino de la perfección en su arte interpretativo. Caballero dirigió con fuerza, conocimiento de causa y notable estilo y fluidez narrativa.
La desobediencia de Marte de Juan Villoro constituyó uno de los acontecimientos de la dramaturgia mexicana más releventes del año, encarnado por un dueto de excelentes actores dirigidos con notable acierto por Antonio Castro: Joaquín Cosío y José María de Tavira, tour de force histriónico en donde la técnica teatral luce con admirable destreza.
Margie Bermejo ha propuesto el espectáculo Y mi voz ya no es mía. Xavier Villaurrutia, experimentación que hace que el público se vea cercano a la poesía villaurrutiana, entre el lirismo, el drama, el humor incluso, y la nomenclatura surrealista que prefija poemas ya clásicos como “Nuestro Amor”, “Nocturno muerto”. Con las actuaciones de Alejandro Joan Camarena, Alejandro Juárez-Carrejo, Pablo Sierra y la misma Margie Bermejo quien actúa, canta y dirige esta idea original suya, Margie Bermejo nos alecciona con una propuesta de primera magnitud. De lo mejor del año.
Con su grandeza característica, Laura Almela y Daniel Giménez Cacho presentaron uno de los mejores trabajos teatrales de 2017: Yo nunca lloro, gran lección de talento aplicado al humanismo a partir de la sencillez del ser. Sobre una idea de Adelheid Roosens Yo nunca lloro representa lo mejor de nuestro teatro en la actualidad: apuesta por la reflexión humana que trasciende. Yo nunca lloro, radiografía de dos creadores que van más allá de las convenciones y rompen lo estipulado por el teatro convencional, para proponer una imagen de sí mismos como seres vulnerables y vulnerados. Memorable.
Una de las puestas más importantes de 2017, sin duda, es Enemigo de clase de Nigel Williams: suma de talentos, llevada a escena por Sebastián Zurita como director y Emiliano Zurita Bach como protagonista y escenógrafo, acompañados por su padre, el primer actor Humberto Zurita. La propuesta es congruente y sugestiva. Vigente en su discurso sobre la educación de los jóvenes en nuestro tiempo. Notable trabajo escenográfico y actoral de Emiliano Zurita, asimismo, el director debutante, Sebastián Zurita, ha sabido, llevar el impulso crítico del dramaturgo inglés a nuestro medio, con inquietante visión teatral. Excelente.

Josefa, el musical de México, escrita por José Dolores González Ortiz, en coautoría con Ricardo Robledo, gran producción de Juan Torres, con las actuaciones de Jimena Parés y Manuel Landeta, encabezando a más de veinte actores en escena, representó un amplio y complejo espectro teatral con la pasión creadora de sus hacedores. Ejemplo espléndido en lo que a teatro musical nacional se refiere. Magnífica. En terrenos del monólogo destacó Mujer no-reeducable interpretada por Teresa Selma quien, además, la dirige y produce, traducida por Miguel Acebes Tosti. Mujer no-reeducable cuenta la historia de la periodista rusa Anna Politkóvskaya, asesinada el 7 de octubre de 2006 por sus combativas críticas contra la guerra chechena. Teresa Selma hace una interpretación extraordinaria. Con una vehemencia bien trazada orgánicamente, y un magistral manejo del espacio, Teresa Selma logra que esta Mujer no-reeducable agite la conciencia del espectador y lo conduzca a una profunda y humana contricción sobre los tiempos actuales en que el mundo se colapsa por la barbarie, la intolerancia y, en suma, la descomposición moral, social, ética y espiritual de muchos gobiernos en el mundo. Canción rota para un perdedor fortuito arma el vuelo de la convención teatral a través de la coherencia escénica del dramaturgo y actor Arturo Amaro quien apoyado en la dirección de Benjamín Bernal ha compuesto un trabajo unipersonal de grandes alcances y que llega a tocar, en mucho, las fibras más sensibles del público. Gran aporte al montaje es la escenografía creada por Adriana Enríquez, para esta puesta aleccionadora que indica cómo con inteligencia, sensatez, sensibilidad y decoro puede lograrse una escenificación íntegra en sus conceptos dramáticos. Con esta obra, Arturo Amaro y Adriana Enríquez celebran un lustro de la fundación del Espacio Universitario de Cultura Off Spring en la colonia Ran Rafael. De lo mejor de 2017. Esquizofrenia la propuesta de Rafael Perrín este 2017 es otro de los mejores trabajos del año; en él, Perrín entrega al público un desempeño histriónico que lo coloca entre los actores más diestros de nuestro país, con madurez expresiva y admirable vocación escénica. La dirección del mismo Perrín es espléndida, arropando de manera precisa al actor en plenitud. Los resultados son de primera categoría.
En el género de la comedia destacó el notable montaje de Harvey, una obra sobre la locura de Ignacio Saucedo, por su vigencia contestataria, demoledora, en estas épocas de barbarie. Trabajo escénico de altísimo nivel y calidad, de entrega artística y decoro teatral en todos los elementos de su producción, Harvey fue una vital propuesta del joven y brillante director Ignacio Saucedo Monroy y un numeroso grupo de actores y actrices, entre quienes destacó el talentosísimo Marcos Radosh, con un trabajo impecable, inventivo y honesto expresivamente hablando; aquí en Harvey, como en sus anteriores interpretaciones, Radosh dio muestra de su inteligente y sensible compromiso actoral, y admirable visión cómica. A su vez, en su rol protagónico, Ignacio Saucedo logró un personaje redondo, perfectamente depurado y coherente, construido con gracia y vehemencia, así como con un encanto actoral, entrañable; una revelación, sin duda, este joven creador del nuevo teatro en México. No la vi venir, Puro amor, Aloha Love, Y las mamás presentan y Las mamás en Navidad son trabajos que hablan de pureza conceptual y apuntan hacia un teatro joven de calidad absoluta.
Mihail Vassilev ha dirigido con maestría desde que hace 30 años la reconocida Compañía Internacional Teatro Muf que celebró, con Las aventuras de Buratino, cien representaciones. Vassilev ha hecho historia en el teatro mexicano contemporáneo.
Y el espacio es breve. Pero hay otras obras qué mencionar: Bonanza de Arturo Amaro que celebró 5,200 representaciones, La noche más venturosa de Luis Álvaro Silva que festejó 35 años de su estreno. Los locos Suárez producción de Guillermo Weichers y Jugadores dirigida por Luis Eduardo Reyes y el reestreno de Comala.com de Benjamín Bernal se cuentan entre lo mejor del 2017. ¡Buenaventura para 2018!

