En aras de que este 24 de febrero en punto de las 13 horas se presente en la FIL del Palacio de Minería una serie de tres tomos en torno a su obra, Enrique Serna relata que “se sintió por primera vez ante una mesa de operaciones, donde su literatura era intervenida a corazón abierto, con un instrumental teórico que a veces coincidía con sus intenciones consciente.”
Con La sonrisa afilada. Enrique Serna ante la crítica, La crueldad cautivadora. Narrativa de Enrique Serna y Seducciones y polémicas. Lecturas críticas sobre la obra de Enrique Serna, se abre una extraordinaria oportunidad de analizar y apreciar el trabajo de un escritor versátil que ha incursionado en numerosas empresas como ser novelista, crítico literario, ensayista e incluso argumentista de telenovelas. A pesar de que las letras corren por su sangre, pues su abuelo Eusebio Rodríguez Salas fue un conocido periodista, Serna dice que nunca quiso emularlo y ha forjado su propia trayectoria.
Al respecto de su singular labor para con la pantalla chica, el creador de El seductor de la patria confiesa que los libretos le atraen porque “son una alternativa para llegar de golpe a millones de espectadores; es algo que la literatura no te puede ofrecer y, en ese sentido, a mí sí me interesa escribir libretos para televisión”, asegura a Excélsior.
A pesar de su interés, Serna reconoce que “se ha matado a la gallina de los huevos de oro”, pues la perdida de originalidad en las telenovelas mexicanas se debe a la repetición constante del mismo argumento por parte de los productores. Asimismo, asegura que autores como García Márquez y Vargas Llosa han rendido homenaje al género y que el desprecio intelectual así el mismo es “pedantería”.
En otro aspecto, la literatura policial, considera que se está volviendo repetitiva y la redefine como todo un reto en donde debe “articularse la vida pública y la vida privada”, algo que puede lograrse de manera importante en la novela.
“La novela, decía Balzac, es la historia de la vida privada de las naciones. Y si un escritor logra explorar a fondo cómo ha alterado nuestra forma de vivir, de amar y las crisis que ha provocado en las familias, puede salir algo interesante”.
De una manera consecuente, Enrique Serna explica que él construye tramas “en donde el alma de los personajes sea el motor de sus acciones”, con el fin de lograr darle vida a los personajes y que estos conformen una historia verosímil; el punto es no traicionar esa alma, ni para “darle un golpe dramático”.
A la pregunta de si escribiría algo sobre algún político mexicano actual, el también autor de Genealogía de la soberbia intelectual no vacila en responder:
“La mayoría de los políticos mexicanos son terriblemente mediocres y tienen una inmerecida sobreexposición en los medios. No merecen ser tan famosos. Yo prefiero olvidarlos para siempre”.
