Continúan las precampañas que dejan tras de sí anécdotas, ocurrencias y ráfagas discursivas que aún no tienen vinculación con los proyectos de nación porque el surtido de lugares comunes es amplio, se presta el escenario para chistoretes y chungas. Ejercicios epidérmicos sin mayor sustancia, aún falta un largo trecho en el que veremos definiciones en temas torales como el fomento al empleo, la seguridad pública, el combate a la impunidad, política exterior y otros puntos que son necesarios e inaplazables.

Andrés Manuel López Obrador ha recibido la suma de elementos disímbolos que antes fueron sus acérrimos enemigos como Gabriela Cuevas, también está en Morena Cuauhtémoc Blanco; en otras entidades hay una fuga en goteo de perredistas que engrosan las filas del instituto fundado por el tabasqueño que sigue arriba en las encuestas.

La historia de la humanidad registra muchos casos en diferentes latitudes de quienes optaron por escurrirse de su otrora militancia para terminar en el otro bando, Josep Fouche, por ejemplo, saltó de la bancada de la derecha a la de la izquierda para votar por la muerte del rey, posteriormente estuvo con los revolucionarios franceses para luego continuar en el imperio napoleónico. No me sorprenden esos cambios de partido porque se trata de la condición humana que centra la fuerza y la ambición en la búsqueda y tenencia del poder. Nada nuevo.

Seguramente habrá más incorporaciones de cuadros partidistas que se suman a otras organizaciones aunque parezcan antagónicas ideológicamente, de acuerdo con el entorno sería lo más lógico porque se trata de abreviar caminos y fórmulas para llegar al poder, ante dicho escenario cualquier cosa puede ser posible.

Aunque detrás de la diatriba, la descalificación cotidiana de los aspirantes a la primera magistratura del país no se ven aún con claridad las propuestas diseñadas para transformar el país, podemos leer algunas pinceladas que no pasan de los anuncios, un listado discursivo que no explica las maneras, el populismo entonces brota fácil confeccionado por la demagogia más simplista.

Contará el aporte que hagan las estructuras de los partidos y no todos las tienen diseminadas por todo el país aunque van en alianzas, ya para el mes de abril habrá diversos resultados en las encuestas que pueden diferir de las mediciones de las últimas semanas. Quien cometa una pifia lo sufrirá en los pronósticos, quien beba de la copa de la soberbia y el exceso de confianza puede sufrir un sonoro revés.

El PRI ya no es el partidote de antaño, ni el ogro filantrópico, es ya una versión gastada que no entusiasma, incluso acude a cuadros sin militancia aunque tenga una importante membresía. José Antonio Meade y Mikel Arreola ejemplifican el citado asunto, ambos son técnicos calificados que no estuvieron en lides partidistas. No entusiasman, la Ciudad de México hace décadas es antipriista, y de qué manera.

Aún está la expectativa de conocer los proyectos de nación que no sean solo aproximaciones discursivas sino el diseño de políticas públicas tras un diagnóstico puntual de los males que aquejan a México y cómo solucionarlos.