Marcadamente proclive al incumplimiento de la ley, el ciudadano mexicano suele vanagloriarse de usar “palancas”, “cuates” o “moches” para eludir sus obligaciones cívicas. Ningún sector social —ninguno—está libre de pecado Las razones de esa conducta se pierden en la antigüedad de la historia. Y ese mal comportamiento se ve por doquier.
En una imagen del 9 de marzo, en Paseo de la Reforma, un automovilista invade, y en sentido contrario, el carril confinado para el uso exclusivo del Metrobús.
Fotografía: Agencia EL UNIVERSAL/Juan Carlos Reyes

