Los ciudadanos de Camerún tienen un llamado a las urnas el próximo mes de octubre a fin de elegir a la persona que se desempeñará como Presidente de la República en el período 2018-2024. El contexto en el que se realizarán los comicios es de incertidumbre, ya que en los últimos meses se han registrado incidentes violentos en contra de la población de habla inglesa en la nación, quienes son una minoría frente a la mayoría francófona. Estos incidentes han provocado problemas de separatismos en el país, con la propuesta de crear en la zona de Ambazonia un territorio independiente, que de no contener los problemas puede generar la creación del estado de Camerún Meridional, lo cual no es reconocido ni por la Organización de las Naciones Unidas ni por cualquier otra demarcación independiente.
El otro gran reto en las elecciones es la presentación de la candidatura del Presidente Paul Biya por el Movimiento Democrático del Pueblo Camerunés. Dicho mandatario de 85 años de edad ha permanecido en el poder desde noviembre de 1982 –previa actividad de siete años como primer ministro-. Por lo que después de 36 años de gobierno busca un nuevo período de seis adicionales, lo que lo convierte en una de las personas que durante mayor tiempo ha ocupado la titularidad del Poder Ejecutivo de un gobierno nacional a escala mundial. En contrapartida, existen posibles competidores con las más variadas propuestas, como la encabezada por el opositor John Fru Ndi del Frente Social Demócrata, que disputará sus cuartos comicios por ese cargo después de contender en 1992, 2004 y 2011. Al igual que Biya, la edad es una limitante para Fru Ndi que participará con 77 años.
En estas elecciones pueden surgir otros candidatos que terminen con los resultados tradicionales entre gobernantes y oposición, entre ellos la mencionada candidatura del futbolista Samuel Eto’o, aunque difícil en la práctica por su actividad deportiva, aunque coyuntural después del triunfo del también exjugador George Weah en los comicios presidenciales del cercano Liberia. También podrían estar presentes en la boleta electoral políticos profesionales como Maurice Kamto del Movimiento de Renacimiento de Camerún; el dirigente del Partido Gente Unida para la Renovación Social, Serge Espoir Matomba; el líder de la Alianza para la Democracia y el Desarrollo, Garga Haman Adji; Bernard Njonga, representante del Partido Creer en Camerún. Además del abogado internacional Bernard Muna, el profesor de derecho Cabral Libil, y la comediante Dieudonné M´bala M´bala.
La jornada electoral en Camerún enfrentará proyectos sociales diferentes como mantener el orden y cierta prosperidad con la continuidad del régimen u optar por la transición democrática que ofrezca soluciones innovadoras a los cerca de 25 millones de habitantes. Independientemente del resultado en las urnas se prevé que en los próximos años se fortalezcan las subdivisiones nacionales en el país, lo que dará autonomía a las demarcaciones en la toma de decisiones e implementación de políticas públicas.
¿Qué retos asumirán los funcionarios gubernamentales que accedan a la administración como consecuencia de las próximas elecciones? Tarde o temprano Camerún deberá experimentar una apertura democrática que lleve del mandato del anciano Biya a un sistema con instituciones sólidas que respeten la decisión mayoritaria de los ciudadanos, y garantizar orden y desarrollo pacífico independientemente del triunfador en los comicios, tal como se ha intentado en los últimos años.
Sin embargo, el verdadero cambio que debe experimentar esta nación africana es en materia de desarrollo social: aún padece una mortalidad alta de enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, altas tasas de mortalidad infantil (1 deceso por cada 20 niños nacidos vivos), 25% de la población no tiene acceso a agua potable en sus tuberías, o la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas han mermado la calidad de vida en la nación, pese a que destina más de cuatro por ciento de su presupuesto en materia de salud. Estos problemas son ampliamente superiores en las zonas rurales, lo que también refiere de las desigualdades en la que viven los cameruneses, pese a contar con mejores condiciones que otros países de África Central.
Las soluciones más que en los gobernantes están en manos de las personas. Camerún ha logrado disminuir los porcentajes de desempleo en la población económicamente activa de 30% a inicios de siglo a 4% en 2014. Además, su Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en promedio 5% anual en el último trienio, lo que ha incrementado el PIB per cápita en 200 dólares entre 2015 y 2017, para cerrar el año pasado en 3 mil 400 dólares estadounidenses anuales.
País de jóvenes, tres de cada cinco cameruneses son menores de 25 años, con una expectativa escolar de 12 ciclos, por lo que el futuro puede atraer oportunidades interesantes en esta fuerza laboral, que si bien se ha enfocada mayoritariamente en la agricultura y ganadería, puede experimentar una transformación al sector servicio y engrosar la actividad industrial. El promedio de edad en esta nación es de 18.5 años, uno de los veinte más joven en todo el mundo.
Un factor que estará en los debates y discursos políticos de las campañas electorales será el tema de terrorismo y la amenaza que enfrenta el país ante el grupo fundamentalista Boko Haram. Si bien han sucedido secuestros de diputados y ciudadanos, las fuerzas de seguridad han podido abatir simpatizantes de este grupo. Pese a ello, el actual gobierno ha podido controlar las actividades sediciosas y mantener cierto orden en comparación con países vecinos como Nigeria. En síntesis, serán los ciudadanos cameruneses quienes escriban su historia, a casi seis décadas de existencia como nación independiente.
El autor es Posdoctorado en Control Parlamentario y Políticas Públicas. Universidad de Alcalá de Henares.

