Como lo había amenazado, el presidente Donald Trump anunció la inminente imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio, lo que podría provocar una guerra comercial con sus principales exportadores: China y Canadá.

Pese a que el anuncio final del monto al que ascenderán dichos aranceles se dará hasta la próxima semana, y de que Trump no reveló el nombre de los países afectados, aseguró que el acero y sus derivados se gravarán en un 25%, mientras que el aluminio lo hará en un 10%.

Tras el anunció en su cuenta de Twitter, justificó la medida diciendo que Estados Unidos ha sufrido un comercio injusto de sus competidores, “nuestras industrias de acero y aluminio (y muchas otras) han sido diezmadas durante décadas por el comercio injusto y la mala política con países del mundo. No podemos permitir que se sigan aprovechando de nuestro país o nuestras empresas. ¡Queremos libre, justo e INTELIGENTE COMERCIO!”.

Aunque el presidente Trump ha dicho que la medida tiene como finalidad proteger los empleos, diversos analistas consideran que una decisión de esta naturaleza generará un impacto en los precios para los consumidores de sectores como el automotriz y el petrolero, lo que hará que se pierdan más empleos.

Luego del anuncio de las nuevos aranceles, el índice Dow Jones, el principal de Estados Unidos, registró su tercer caída al cerrar su sesión diaria con una caída del 1.7%; sin embargo, al mismo tiempo el valor de las compañías estadounidenses productoras de acero aumentaron notablemente, aunque las acciones de fabricantes de autos y de otros consumidores de acero y aluminio aumentaron sus pérdidas.

La respuesta de México

En respuesta, la Cámara de Acero de México señaló que en caso de que Estados Unidos imponga estos aranceles al acero nacional, la respuesta del gobierno mexicano debe de ser recíproca e inmediata.

“México no debe de ser incluido en la resolución de la Sección 232, ya que no representa ningún riesgo para la seguridad de Estados Unidos, somos una industria que no recibe subsidios, no somos parte del exceso de capacidad global. La industria del acero de EU tiene superávit con México y hemos apostado a la integración regional de las cadenas de valor”.

Para algunos análisis como el de Banco Base, de concretarse esta decisión Estados Unidos estaría manteniendo su política proteccionista en materia comercial en plena revisión del TLCAN, lo cual preocuparía al mercado en el corto plazo.