Se trató de una promesa de campaña que atendía un reclamo social. Mucha gente vio con preocupación a una burocracia que gana por encima del promedio nacional, que hace alarde de su sueldo y que, adicionalmente, cuenta con privilegios que en otros ámbito laborales no se tienen, como el caso del seguro de gastos médicos.

A esas personas se dirigió como candidato Andrés Manuel López Obrador, quien aseguró que de llegar a la presidencia reduciría el sueldo de los funcionarios públicos y que nadie ganaría más que el propio titular del Ejecutivo federal.

Pero no se tuvo que esperar al 1 de diciembre para que dicha promesa se hiciera realidad. Sacada de la congeladora legislativa, la iniciativa de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, elaborada por Pablo Gómez Álvarez en su calidad de senador en 2010, fue votada el pasado 4 de septiembre y aprobada por 433 votos a favor, 9 en contra y 1 abstención.

En la exposición de motivos de la citada iniciativa, Gómez Álvarez explicó: “un modo de dignificar la función pública es el otorgamiento de sueldos adecuados y transparentes, evitando las prebendas, canonjías y privilegios de los funcionarios de altos niveles, quienes con el establecimiento de sobresueldos y otro tipo de emolumentos eluden la aplicación de la Constitución y anulan el control que corresponde al Poder Legislativo de las entidades federativas y a la Cámara de Diputados al establecer la remuneración anual de los cargos creados por ley, como lo establece expresamente el artículo 75 constitucional”.

A la espera de que el citado ordenamiento se promulgue, el análisis ahora se debe dirigir hacia los efectos que una medida como la planteada por el equipo del actual presidente electo tendrán no solo para los funcionarios públicos, sino en los ámbitos económico y político.

Efectos políticos

De acuerdo con Gerson Hernández Mecalco, analista político entrevistado por Siempre!, existen tres factores que explican que se esté presentando un presidente electo que empiece a cumplir sus promesas de campaña antes de tomar posesión.

“Primero, lo puede lograr porque tiene mayoría en el Congreso, a diferencia de presidentes anteriores que tenían que llegar a consensos. Lo que vimos hace unos días, quitar la pensión a los expresidentes, fue un reclamo de la población; para usar una metáfora, lo que quiere es un sacrificio de corazones, son medidas populares que para gran parte de la población son positivas”.

Asimismo, abundó, “en segundo lugar, hay consecuencias negativas respecto al tema de seguridad, el hecho de que haya una pensión vitalicia y un equipo de seguridad no es una ocurrencia, sino que tiene una base jurídica, es decir, no sé si el propio López Obrador se atreverá a encarcelar a algún narcotraficante porque sabe que cuando deje de ser presidente no tendrá protección, me parece muy delicado”.

Y concluyó su primer acercamiento el tema al decir: “tercero, respecto a la administración pública, es un mensaje negativo que plantea a los jóvenes que buscan avanzar para encontrarse con salarios recortados, hemos visto renuncias en el Banco de México, por ejemplo; las consecuencias políticas de esta medida se verán, aunque sea políticamente incorrecto lo que voy a decir, con la lumpenización de la administración pública, pues personas con menos capacidad académica y menores conocimientos ocupen los mejores cargos, es un retroceso generalizar que si se reducen los salarios se tendrán mejores resultados”.

Tomadura de pelo

La reducción de salarios para emprender otros proyectos en el gobierno que empezará funciones a partir de diciembre próximo, fue calificada por Gerson Hernández como una tomadura de pelo.

“Es una tomadura de pelo pensar que con esta reducción se van a poder generar o llevar a cabo muchas de las promesas de campaña; ha habido algunas estimaciones de cuánto se ahorraría con reducir 50 por ciento la publicidad oficial y los salarios a los mandos superiores y al final ni con ese ahorro se podrán implementar muchas de las promesas del actual presidente electo”.

Pero nuestro entrevistado destacó que se entiende la medida por la manera en que el electorado fue atraído por el candidato López Obrador, algo en lo que se mantiene el presidente electo.

“Después del primero de julio, hemos visto una lucha por los reflectores por parte de López Obrador, lo que comunica en estos momentos son ocurrencias y no parte de una base estratégica después de ganar la elección; la medida tiene como objetivo generar una empatía, es materia de imagen, pero me parece que no lo están ejecutando de la mejor manera; que nos presuman Ricardo Monreal —que llega en bicicleta— o Martí Batres —que come por los itacates que le ponga su esposa—, no es más que un show si lo vemos realmente con el contraste de que los diputados de Morena no aceptaron reducirse el sueldo”.

Gerson Hernández finalizó la entrevista al señalar que “si quisiéramos hablar realmente de una política en materia de austeridad, veríamos una disciplina en los videos que nos muestran, con las imágenes que vemos, con las noticias que tratan de generar; no hay una relación directa con lo que quieren comunicar en materia de imagen con lo que están haciendo, una cosa es subir un video con un tuperware y otra muy diferente los mensajes en los que López Obrador alarma a los mercados al decir que el país está en bancarrota. No han entendido que ya no son oposición”.

El efecto económico

Para Sergio Negrete Cárdenas, economista quien trabajó en el FMI, habrá un efecto reducido por bajar los sueldos de la burocracia federal.

“No es un efecto grande, incluso si hablamos de cientos de miles de personas o de consumo, no es significativo, además de que en teoría el dinero que deje de pagarse a los trabajadores se puede emplear en construir una refinería; el dinero se recanaliza, el efecto económico no es significativo y no tendría una implicación macroeconómica”.

Pero, agregó, aunque se trate de un ahorro real que se traduce en un recorte excesivo, no alcanzará para cubrir todo lo prometido: “habrá un aumento significativo al gasto público, pero lo que se está ofreciendo gastar es todavía mayor”.

En el punto en el que mostró desacuerdo con lo expresado por el presidente electo es en la consideración de con medidas como la reducción de sueldos de la alta burocracia federal se conseguirá, también, combatir con la corrupción.

“Aquí no hay defensa, no se puede argumentar públicamente, como lo ha hecho López Obrador, que reduciendo salarios se reduce la corrupción, es una soberana tontería, no hay manera de decir que para que robes menos te voy a pagar menos, porque es exactamente el incentivo contrario, tenemos el incentivo y es perverso y no puedes pretender, ni remotamente, que sea correcto; por qué lo ha dicho, no lo puedo entender, y es indefendible”.

Finalmente, Negrete Cárdenas alertó sobre los efectos que, en aras de la austeridad, puede provocar la implementación de medidas como la que fue aprobada en el Legislativo recientemente.

“Lo que vas a tener es una fuga de capital humano; cuando trabajé en el Fondo Monetario Internacional de 2004 a 2009, había un número relativamente reducido de mexicanos, no había tantos proporcionalmente como de otras nacionalidades, y la razón era muy simple: las condiciones salariales y laborales de Hacienda, del Banco de México y de otras dependencias federales eran mejores, entonces los mejores economistas, a diferencia de los de otros países, no tenían el incentivo de aplicar para el Banco Mundial, al FMI, a lo que fuera, porque les convenía quedarse en México; quizá los salarios no eran tan altos en el FMI, pero Washington es una ciudad muy cara, entonces un buen sueldo en la Ciudad de México te daba una mejor calidad de vida que un salario en la capital estadounidense; esto es letal porque hay una competencia fuerte del sector privado para atraer talento, no dudo que habrá economistas que están viendo opciones en el sector financiero nacional, en el internacional, toda clase de alternativas que antes no consideraban por el atractivo que representaba trabajar en el sector público mexicano”.

@AReyesVigueras