Es el planeta más pequeño del Sistema Solar y el más asoleado, ya que se encuentra a menos de 60 millones de kilómetros de distancia del Sol, es un pequeño desconocido, casi por completo.

Lo que sí se sabía de este planeta desde la antigüedad es su rapidez para orbitar alrededor del Sol. Cuando está más cerca de la estrella avanza a 59 kilómetros por segundo, de ahí su nombre de Mercurio, el mensajero de los dioses, que la misión espacial BepiColombo visitará dentro de siete años.

 

Un largo y sinuoso viaje

Esta será apenas la tercera misión a Mercurio. La primera fue entre 1974 y 1975, cuando la Mariner 10 sobrevoló tres veces el planeta y tomó diez mil imágenes de su superficie; la segunda fue con la sonda Messenger, que sobrevoló Mercurio entre 2008 y 2009, y en 2011 se convirtió en la primera nave espacial que entró en su órbita; esta sonda detectó hielo de agua en los polos.

Siete años después, ha comenzado la travesía de la tercera misión a Mercurio. El 20 de octubre partió de la Guayana Francesa la BepiColombo, que tomó su nombre de Guiseppe Bepi Colombo, matemático, ingeniero y físico italiano que dedicó su vida al estudio del planeta. Esta misión tardará siete años y dos meses en llegar a Mercurio, donde dos satélites lo estudiarán: el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO, por sus siglas en inglés), de la Agencia Espacial de Europa, que explorará el interior, la superficie y morfología de Mercurio y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MMO, por sus siglas en inglés), de la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, el cual investigará el entorno del planeta y su campo magnético.

Las dos sondas irán juntas hasta Mercurio, donde el Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM, por sus siglas en inglés) usará sus propulsores para frenar la potente atracción de la gravedad solar, y colocará ambas sondas en órbita del planeta.

Para llegar allí, “la nave viajará nueve mil millones de kilómetros en siete años, completando nueve sobrevuelos a una velocidad de 60 kilómetros por segundo, todo para poder alcanzar el planeta del Sistema Solar menos explorado”, refirió Paolo Ferri, líder de operaciones de la misión en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales.

Efectivamente, la BepiColombo sobrevolará una vez la Tierra, dos veces Venus y seis veces Mercurio antes de entrar en su órbita el 5 de diciembre de 2025. Se tiene previsto que el 16 de marzo de 2026 las dos sondas se desprenderán del Módulo de Transferencia a Mercurio y entrarán en órbita: se liberará el escudo solar primero y después la sonda japonesa; al final se insertará la nave europea en la órbita.

En esos momentos comenzarán las operaciones científicas que se considera terminarán a principios de mayo de 2027, con datos que serán analizados y que contribuirán a entender la evolución del Sistema Solar. “El hecho de que Mercurio tenga un campo magnético es fundamental para intentar buscar planetas donde pueda haber vida como la conocemos, porque ese campo magnético es el único mecanismo que nos protege del viento solar”, ha señalado Mauro Casale, jefe de desarrollo del segmento científico de tierra de la misión.

 

Una tecnología novedosa

El equipo de la misión fue diseñado por más de 80 compañías de 12 países. “Para las condiciones extremas de Mercurio la tecnología no existía, en particular para las temperaturas que pueden pasar de los 450 grados Celsius durante el día a menos de 180 grados Celsius en la noche”, ha explicado Santa Martínez, coordinadora de procesamiento científico y archivo de la misión.

Por esa razón, se diseñó una capa o manta de aislamiento multicapa para aislar las naves de las temperaturas, que son tan elevadas como las que se encuentran en un horno para pizzas. También se crearon paneles solares para las tres naves, el panel solar de la nave europea se integró con celdas solares y reflectores para evitar que se caliente mucho. Además, la pintura de la antena fue creada especialmente para conservar el color blanco que le proporciona un mayor poder de captación, asimismo tiene conductos especiales para disipar el calor.

Con estas y otras tecnologías, BepiColombo podrá contribuir a desentrañar los misterios de Mercurio, por ejemplo averiguar si los depósitos de hielo llegaron en cometas o tienen otro origen. Otra incógnita es la causa por la que el planeta se encogió.

“Se ha detectado una cantidad de material volátil que parece ser incompatible con la cercanía de Mercurio al Sol, y que según parece indica que el planeta se formó en un lugar mucho más lejano del Sol, y después se movió de forma misteriosa al sitio donde está actualmente”, ha señalado Mauro Casale.

Así que BepiColombo seguramente podrá desvelar algunos de los secretos del misterioso mensajero de los dioses, que tal vez llegó de otros mundos.

@RenAnaya2

f/René Anaya Periodista Científico

reneanayas@yahoo.com.mx