La suspensión en el suministro del agua que la semana anterior se llevó a cabo para hacer reparaciones mayores en el Sistema Cutzamala dejó sin servicio del vital líquido a más de siete millones de habitantes en Ciudad de México y el Estado de México. Específicamente en la capital fueron cuatro millones de personas de 13 de las 16 alcaldías que resintieron el corte del servicio, situación que afectó asimismo la actividad industrial y comercial de la urbe, así como trastocó de manera inusual los hábitos cotidianos de las familias.

Este episodio apenas es una escena de lo que pudiera convertirse en una realidad. Sin lugar a dudas, el futuro nos alcanzó en el tema del abasto de agua de la Ciudad de México. Lo que se veía como una posibilidad muy remota (imposible para muchos) de quedarnos sin una gota de agua para nuestras necesidades diarias, hizo su aparición de manera súbita.

Esta vez, según las autoridades capitalinas, fue por realizar reparaciones inaplazables en el Sistema Cutzamala que lleva decenas de años aprovisionando la ciudad del recurso hídrico. Pero si continuamos por el camino de una falta de cultura de ahorro y cuidado del agua, la escasez será permanente y los cortes al suministro periódicos.

Aunque el agua es un derecho humano universal garantizado por la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU), y en el caso particular de nuestro país, por el artículo 4 constitucional, también demanda obligaciones de parte de la ciudadanía, específicamente en materia de conservación, cuidado y aprovechamiento de este recurso natural. En este sentido, es condición fundamental que los capitalinos asumamos nuestra responsabilidad como usuarios de un elemento que no se puede producir por ningún medio, ni comprar con ningún dinero por cuantioso que sea.

Estos días de desabasto nos deben dejar como lección para todos que la Ciudad de México necesita agua y que la demanda amplifica los desafíos para que el líquido de calidad se distribuya equitativamente. En consecuencia hay que adoptar medidas de protección para garantizar un manejo sostenible del recurso hídrico. Además de entender que el desarrollo sustentable en la ciudad es fundamental para satisfacer las necesidades del presente, sin afectar los recursos de las generaciones futuras.

La sustentabilidad en el manejo del agua requiere, entonces, un involucramiento más activo por parte de los ciudadanos de esta gran urbe, una nueva conciencia que genere hábitos y patrones de consumo responsables e inteligentes, pues en la problemática del agua estamos involucrados todos, no solo las autoridades gubernamentales.

Que estos días de desabasto nos sirvan para entender que en el lugar en el que vivimos y el líquido de que disponemos influye en nosotros más de lo que creemos, define nuestro estilo de vida, nuestras actividades y bienestar. De nosotros depende que en el futuro la escasez no se vuelva cotidiana.

Secretario general del Partido Verde Ecologista en la Ciudad de México.