Amare et sapere vix deo conceditur
[Incluso a los dioses les cuesta amar y saber a la vez].Proverbio latino
O lo que es lo mismo en el México de 2019, “Hemos complicado tanto la vida, que ahora nuestros hijos deben pasar más de once años en la escuela, solo para comprender el mundo que hemos creado”. Así es, “Los nuevos dioses deben estar locos”.
Entre dimes y diretes, acusaciones sin sustento, decisiones chicharroneras y epítetos sinsentido, así se construye y se medio entiende la gloriosa 4T o cuarta transformación. En pleno siglo XXI, surge el nuevo México democrático y del pueblo sabio (sic dixit), esto es, pasantes y carnales se designan ahora a puestos que antes eran de distinción, de gran responsabilidad por la seriedad misma del cargo.
Por si lo anterior fuera poco, se denuncia a diestra y siniestra sin sustentos en la mano. Si no es la ineptitud y contubernio de Fitch Ratings con la mafia del poder, son exfuncionarios coludidos con una empresa como IEnova, para cobrar ductos sin trabajarle a la CFE del señor Bartlett, o bancos extranjeros equivocados y maleados en sus perspectivas sobre México, que exageran por la cancelación del aeropuerto de Texcoco . Siempre hay moros en la costa victimizando al nuevo grupo alfa en el poder. Todo es contra ellos. Desde opiniones, libertad de expresión de los medios, hasta los reclamos de madres porque les cancelan las estancias infantiles. ¡Caramba! Me surge en la mente aquel programa de Pepita Gomís con su espejito mágico: “Veo a Carlitos, ahí está Chuchito, también Luisito, por allá Pedrito, con Felipito y Enriquito”. Y se aparecen los líderes octagenarios en las mañaneras, para denunciar con el espejito de Pepita, citando nombres de exfuncionarios con la mano en la cintura.
Señor presidente, todo tiene consecuencias
Dice la Asociación de Bancos de México (ABM) que el ajuste de calificaciones de Moody’s a cuatro bancos mexicanos no significa que exista el más mínimo riesgo para la banca del país, ni pone en duda su solidez. Viene el bello remate de aclaración de la siempre prudente y propia ABM: el ajuste de Moody’s se refiere a las Calificaciones de Riesgo de Contraparte para Banorte, CitiBanamex, Banco Santander y BBVA Bancomer.
El anterior galimatías para todo buen mortal significa que la baja es para ajustar los criterios de correlación entre el gobierno y los bancos mexicanos, respecto a los bancos y gobiernos de otras partes del mundo. Esta Asociación con guantes de seda habla de la extraordinaria relación entre bancos y gobierno y la robustez de capitalización del sistema bancario mexicano.
Por más delicado que pinta la ABM los ajustes de Moody’s, hay una advertencia implícita de la calificadora global, que resulta inmutable: como ocurre en Paseo de la Reforma con las esculturas históricas, así también se esfuman las excelentes calificaciones para la banca mexicana, no porque sea una pésima banca. Justo Moody’s revisa las calificaciones de cuatro bancos íntimamente relacionados en su operación con el gobierno mexicano. Si acaso resulta extraño que no hayan reevaluado a Banco Azteca. ¡Ah, bueno! Más bien es que Banco Azteca tiene Perspectiva RUR, es decir “Calificación en Revisión”. Todos estos bancos están expuestos con el gobierno federal; tienen comprometidos créditos para empresas que invirtieron, por ejemplo, en el aeropuerto de Texcoco, o peor aún, en materia de exploración, distribución de petróleo y gas, así como en el desarrollo y abasto a la CFE de energías limpias y renovables (como gas natural, eólicas y solares). Es muchísimo dinero que empresas y bancos han invertido en estos desarrollos. La incertidumbre de hacia dónde irán las nuevas decisiones de los líderes alfa de la actual administración federal se deja sentir en las calificaciones a las que hace referencia el ajuste de Moody’s.
Por eso la agencia alertó sobre la cancelación de la subasta a largo plazo de cobertura eléctrica y la incertidumbre que dicha acción unilateral genera para la participación de la iniciativa privada en el sector. Justo ocurre esta cancelación con el anuncio en una mañanera reciente de Andrés Manuel López Obrador, en la que él y su director CFE Manuel Bartlett anuncian su decisión de cancelación de las siguientes subastas, para que la CFE retome el control —dicen ellos— de la producción de energía eléctrica barata y eficiente para la población (lo que esto quiera decir), por métodos convencionales, es decir carbón, diésel, gas natural y energía hidroeléctrica.
Lo que sí queda claro —dejemos de ser prudentemente lelos— es que los nuevos iluminados alfa van por un modelo totalitario, bajo simulación democrática.
La cancelación de la subasta además de la pérdida de contratos para el sector privado, producirá pérdida de generación de energía de bajo costo, con repercusiones en la red de abasto y dependencia de plantas, algunas antiguas, contaminantes, lo que afectará el despacho eléctrico en México, según Moody’s.
Heroicamente el gobierno de la república recupera la luz del pueblo para venderla muy barata. Lo que no aclaran es el costo de los grandes subsidios que tendrán que hacer, y que deberán salir de algún lado. Queda en duda la política energética de México, porque ya no hay, la perdimos. Además quedamos en duda frente al resto del mundo y los acuerdos que firmamos para saltar a nación con baja emisión CO2, como las COP21 y siguientes, el Acuerdo de París y el mismo Pacto Mundial.
Como ve usted, amable lector, más que se justifica el ajuste a la calificación Moody’s a los cuatro bancos. Me atrevo a decir que es un primer juicio a la banca, al gobierno, que se suma a la malísima calificación crediticia de Fitch Ratings el pasado 10 de enero a Petróleos Mexicanos y su deuda. Nadie entiende en su sano juicio cómo es que el nuevo grupo alfa en el poder dice que le interesan las inversiones mixtas, según las atónitas reglas 4T del nuevo gobierno, que desde ya cuesta tanto y tanto dinero nacional.
Lo que sí queda claro —dejemos de ser prudentemente lelos— es que los nuevos iluminados alfa van por un modelo totalitario, bajo simulación democrática.
Aún falta más
Agregue el tema de la revisión de las comisiones bancarias por el Congreso mexicano; las perspectivas en tasas de interés, tipo de cambio e inflación para este año, así como la volatilidad bursátil ante las reseñas diarias inconsistentes mañaneras con los socios principales de nuestro país. La resultante es que las perspectivas que se alinean en mercados nacionales e internacionales para el crecimiento económico mexicano 2019 rondan más el rango 1 a 1.5 por ciento que de 2 a 2.4 por ciento.
El más reciente de los estudios mensuales de Citibanamex entre un conjunto de especialistas financieros ubica el crecimiento 2019 del PIB México en 1.8 por ciento. Bank of America es el más duro con el 1 por ciento, Banco Mundial, FMI y Banco de México los más optimistas con su coincidente 2.3 por ciento; mientras que Bursamétrica, Scotiabank, Monex se acercan a la media con sus 1.5, 1.6 y 1.7 por ciento respectivos.
La mitad de la baja en el PIB va a deberse a factores internacionales, mientras que la otra mitad a factores internos. De ellos destaca el conjunto de mensajes y decisiones del presidente López Obrador contra la inversión privada nacional y extranjera, el menosprecio por las ONG y la exaltación ridícula a su kafkiano pueblo sabio. En particular esto último es ridículo, porque el pueblo ni es tan sabio, el pueblo es un concepto abstracto sin forma ni fondo, y porque el pueblo encierra a ciento treinta millones de mexicanos, ya que por más que le afecte al señor presidente, fifís y chairos, ninis y mireyes, todos en conjunto sumamos al grande y buen pueblo de México. Aun los neo Alfas Federales.
Tristemente en poco más de dos meses hemos caído de una expectativa que otorgaba el beneficio de la duda al nuevo gobierno —con todo y NAICM cancelado— a una perspectiva actual de 70 por ciento de los especialistas encuestados por Citibanamex, que esperan que en los meses siguientes la deuda soberana de México pierda su actual calificación “grado de inversión”. De ocurrir lo anterior, además del desprestigio mundial al nuevo gobierno federal, tendrá graves consecuencias en costos reales aumentados para los financiamientos del gasto público. Triste, muy tristemente, esos costos repercutirán en los presupuestos de todas las casas del “buen pueblo sabio”, a través de inflación, tipo de cambio, tasas de interés, crecimiento e incertidumbre general en la vida económica nacional.
El panorama cercano
Un gobierno que hoy rectifique y garantice la inversión privada y pública progresista es la clave para frenar este craso tropezón, adjudicarlo a la falta de experiencia, pedir disculpas y avanzar todos en equipo.
Todos significa aplicar aquélla bellísima letra del trovador de la canción hispana, Joan Manuel Serrat, La Fiesta: “Hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano, sin importarles la facha”.
Por desgracia todo indica que ellos, los iluminados alfa ya decidieron, haciendo caso omiso a los procesos democráticos. Ahora la clave para el nuevo grupo de líderes alfa más que buscar corrección, es encontrar villanos y culpables para distraer al pueblo de los muy graves errores históricos de la nueva hegemonía y sus dramáticas consecuencias sociales. Ya ni qué decir de los sueños de caminar rumbo al mundo desarrollado, más que de una 4T brumosa, de la 4ª revolución tecnológica, económica, social y política del mundo libre. Aquella que inevitablemente separará a los desarrollados de los subdesarrollados, a los ricos de los pobres, a los regresivos de los hombres inteligentes de las nuevas generaciones del XXI.
Así han marcado nuestros nuevos dirigentes la brecha. Esa brecha que se volverá más profunda y distanciada con gran rapidez, y de no rectificar, condenará a nuestro amado país a por lo menos un par de generaciones que seguirán viviendo en el ostracismo e ignominia de la nueva y absurda verdad verdadera.

El punto en la i
- Recuérdenle al presidente López Obrador que persisten cláusulas en el nuevo T-MEC cruciales para su cumplimiento, particularmente en lo que respecta a las promesas de proteger los derechos de los trabajadores y el medio ambiente. Hacerse de la vista gorda en las huelgas de las maquiladoras de exportación de la frontera norte, la contaminación adicional que generará la nueva estrategia de la CFE, la cancelación de las subastas y concursos para expansión de la red de energías renovables y limpias, la incertidumbre en la industria minera, o los bloqueos de mercancía en Lázaro Cárdenas por los morenizados de la CNTE, no hacen sino refrendar que México no es la última Coca Cola en el desierto. Que recuerde el señor presidente que el T-MEC aún no ha sido ratificado por el Congreso estadounidense y que el presidente Trump no quiere por tiempo indefinido el TLCAN.
- “¿A mí, mexicano común, qué más me da el T-MEC?” Tal vez a usted directamente nada. Pero casi un tercio del PIB nacional se debe al TLCAN o futuro T-MEC. De cancelarse ese tratado, estaremos colgados por un desplome de toda la actividad económica nacional, lo que usted resentirá en su sueldo, en su negocio, en su cartera, en el futuro personal y de los suyos.
- Estados Unidos comenzará a presionar más a México, con medidas extremas del presidente Trump para reforzar la seguridad en la frontera sur del país, así como para el cumplimiento sin ambages del T-MEC. Ya lo dijeron los poderes estadounidenses: seremos vigilantes de todos los procesos democráticos, la transparencia y rendición de cuentas.
Al buen entendedor, pocas palabras.

