Los órganos autónomos, una de las conquistas más importantes de la democracia, parecen no gustarle al gobierno del presidente López Obrador.  El 7 de diciembre, seis días después de rendir protesta dijo que el Instituto Nacional de Trasparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales,  INAI, costaba al gobierno mil millones de pesos “sin que ello haya contribuido a reducir la corrupción”. “Al contrario —dijo—, la corrupción creció como nunca, a la par que se creó ese organismo”.

El INAI, junto con otro órganos autónomos como el INE, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Banco de México, la Fiscalía General de la República u órganos reguladores como Consejo de Administración de Pemex, están en la mira de un poder absolutista que no admite contrapesos.

De acuerdo con distintas versiones, una de las instituciones que están a punto de quedar bajo el control del Ejecutivo federal es el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y protección de Datos Personales. Para algunos, se acerca la tragedia política del INAI.

Tragedia que comenzó con la sorpresiva muerte del comisionado Carlos Bonnin Erales, ocurrida el 26 de noviembre de 2018. Ese deceso trajo una mala racha para “la casa de la transparencia”. Se dice que el investigador del IIJ-Jurídicas de la UNAM Ernesto Villanueva llegará al INAI como reemplazo de Carlos Bonnin y trae la consigna de destruir el Instituto, de acuerdo con  diferentes fuentes consultadas.

Es bien sabido —como ha trascendido en columnas y notas periodísticas— que existen “dos INAI” uno integrado por el presidente Francisco Acuña, Óscar Guerra, Rosendo Eugenio Monterrey y Blanca Lilia Ibarra. El otro por la dupla Patricia Kurzcyn de Piña Olaya (exgobernador de Puebla) y el nayarita Joel Salas Suárez.

Fuentes consultadas aseguran que la primera misión de Ernesto Villanueva será unirse al ala de choque para desestabilizar la presidencia de Acuña.  Villanueva —de acuerdo con sus más severos críticos— trae la consigna de dinamitar el Instituto. Como lo ha denunciado Villanueva en sus colaboraciones periodísticas, Acuña se atrevió a desafiar al presidente López Obrador y eso es imperdonable para el nuevo gobierno.

 

Muchos se preguntan ¿qué académico se transporta en vehículo blindado?

 

Paradójicamente, Villanueva fue quien impulsó la creación del IFAI en 2003 y —aseguran sus adversarios— llegará  a vengarse por haber sido marginado hace cinco años cuando intentó ser comisionado del INAI. En ese  entonces las ONG y el PRIAN lo vetaron por ser un personaje conflictivo, un “chivo en cristalería” que sin pruebas ha acusado a una serie de altos funcionarios entre los que se encuentran Diego Valadés, su exjefe; el exrector de la UNAM, José Narro, también su jefe máximo; Luis Ernesto Derbez su exjefe en la UDLA Campus Puebla, por citar algunos.

Ernesto Villanueva ha conseguido hacer carrera amenazando e intimidando a la clase política dominante; mientras más importante es el funcionario, más se esmera en provocarlo y si le reclama lo acusa de valerse del poder de su cargo para censurarlo y violar la libertad de expresión. Ahora —según ha trascendido— llegará al INAI como un enviado del gobierno de López Obrador a poner orden, a dividir y a liquidar el incómodo organismo de la transparencia que es obvio detesta el presidente de la república.  Se asegura que además de Julio Scherer Consejero Jurídico de la Presidencia de la República, Villanueva cuenta con el respaldo de  Irma Eréndira Sandoval, secretaria de  la Función Pública, y de John Ackerman, que forman parte del sector más radical de la 4T.

Villanueva, normalmente, se confronta por cualquier causa. Incluídos sus jefes, siendo aún su colaborador suele terminar mal con ellos. Lo delicado del caso es que acude a la mentira para atacar, el caso más representativo  son los señalamientos hechos contra el jurista Diego Valadés. Ante el reclamo del reconocido jurista, exdirector del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Ernesto Villanueva le respondió que lo estaba amenazando “por decir la verdad”. Curiosamente,  días después, aseguró haber sufrido un atentado en las instalaciones de Ciudad Universitaria, y, acudió personalmente a la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal para acusar a Valadés de intentar asesinarlo. Ahí refirió que el vehículo blindado de su propiedad en el que viajaba recibió dos impactos de bala, que por el blindaje no lo lesionaron (Indagatoria núm. FAAE/CU/T3/00333/14- Tentativa de homicidio y daño en propiedad privad privada).

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Villanueva también acusó de manera falsaria al entonces abogado general de la UNAM, Luis González Pérez, actual presidente de la CNDH, por el supuesto plagio de una tesis de grado. Esa acusación fue considerada en su momento como represalia en contra del abogado de la UNAM por haber intervenido para recuperar la Revista de Derecho de Acceso a la Información del IIJ-UNAM que si bien creó Ernesto Villanueva, la había registrado a nombre de su chofer.

Hay muchas más víctimas de Villanueva, entre otras: María Elena Pérez Jaén Zermeño, excomisionada del INFODF, a la que acusó de ser otra persona y cobrar del erario el sueldo de comisionada, porque, según él, en el acta de nacimiento solo aparece como Maria Elena Pérez Zermeño, dado que la excomisionada utiliza el apellido compuesto de su padre:  Pérez Jaén.

La razón de atacarla se debió a que María Elena Pérez Jaén puso al descubierto una serie de irregularidades cometidas por Villanueva al constituir LIMAC (Libertad de Información México A.C). Una fundación para recaudar fondos y en cuyo Consejo Consultivo añadió sin consultarles a reconocidos periodistas, como Leonardo Curzio, y que por cierto renunciaron en bloque al percatarse de su falta de probidad y respeto a su prestigio.

En su lista de funcionarios chantajeados y acusados con medias verdades y falsedades están el ministro de la Suprema Corte de Justicia José Ramón Cosío; Sergio López Ayllón, actual director del CIDE; Luis Carlos Ugalde, cuando fue residente del IFE; el rector José Narro Robles, la máxima autoridad de la UNAM, y Villanueva investigador del IIJ-UNAM; Luis Ernesto Derbez Rector de la UDLA Puebla, su jefe en dicha casa de estudios y otros más.

La posible incorporación de Ernesto Villanueva ha comenzado a crear severas críticas. Diferentes ONG se preguntan si su llegada obedece a la intención de dinamitar una institución ciudadana que busca de manera autónoma combatir la corrupción.

Redacción