Más allá del debate en torno a los 500 años de la invasión de los ibéricos a lo que ahora es nuestro país, lo verdaderamente importante es cómo construir políticas públicas sólidas que disminuyan la violencia porque continúa omnipresente para provocar múltiples afectaciones.

El problema de fondo es la inseguridad maridada con la impunidad, se trata de un asunto estructural, las cifras resultan categóricas. Se entiende que dichos problemas no tienen meses sino años, digamos que en las últimas dos décadas algo se atrofió y la narrativa cotidiana lo expresa.

Los cárteles del crimen organizado se han multiplicado para generar saldos pavorosos que cobran vidas y generan incertidumbre, distante está el Estado de derecho.

Hace unas semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó a la corona española que se disculpe por lo sucedido en el trance de la Conquista, de igual manera lo pidió al Estado Vaticano en lo que toca a la legitimación de atropellos y violación de derechos contra los pueblos originarios.

México es una nación en la que el mestizaje es una realidad, se mezclaron culturas, costumbres y tradiciones, lo mismo se registran hechos infaustos perpetrados por Pedro de Alvarado y Cristóbal de Olid y, en contraste, las acciones de otros hombres que trajeron bien como Vasco de Quiroga o Fray Bartolomé de las Casas. No sería conveniente generalizar porque hacerlo implica una visión parcial retocada por el maniqueísmo tan típico en nuestro país regularmente cercado por la polarización.

 

Lo verdaderamente importante es cómo construir políticas públicas sólidas que disminuyan la violencia.

 

Ya en su momento el papa Juan Pablo II pidió perdón por muchas desviaciones en que incurrió la Iglesia católica como los saldos pavorosos que dejó la Inquisición, el propio papa Francisco en 2015 hizo lo propio en Bolivia por los excesos de clérigos en la etapa de la denominada Conquista. El Estado Vaticano, a través de su vocero, señaló que ya se ofrecieron las disculpas y no se tiene contemplado hacerlo de nuevo en respuesta a la solicitud del presidente López Obrador.

La petición del presidente de México unificó a las derechas y casi a todas las izquierdas en España, que han rechazado lo expuesto por López Obrador. Hay capítulos en la historia de las relaciones México-España que merecen lectura aparte ya en la época contemporánea, el general Lázaro Cárdenas en su carácter de presidente recibió a miles de refugiados españoles que escaparon del fascismo retardatario de Francisco Franco. México fue la segunda casa de los republicanos, el Colegio de México es una herencia de ese tiempo, por ejemplo.

Nuestra historia como nación registra muchas verdades a medias, el maniqueísmo es el ingrediente que los identifica. Es importante conocer los referentes con todas sus fuentes, aunque lo que ahora ocupa o debiera ocupar los principales esfuerzos gubernamentales son evidentes: restaurar el tejido social.

Reiteramos que más allá de los discursos en torno a lo sucedido hace cinco siglos, arengar la bandera nacionalista o regresar sobre los pasos de coloridos mitos lo que realmente debe ocupar al gobierno federal es resolver el problema de inseguridad; si bien es cierto que la popularidad del presidente López Obrador es alta, disminuirá si en un plazo razonable no se entregan buenas cuentas en un renglón sensible de la gobernabilidad: la seguridad pública.