Ante el caos de gobierno priísta en Michoacán y a penetración de los cárteles locales de instancias de gobierno, el presidente Peña Nieto creó el 15 de enero una Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral del Estado de Michoacán como una oficina virreinal manejada desde Los Pinos y puso como comisionado a Alfredo Castillo, ex procurador mexiquense.
Michoacán se hundió en el caos, sobre todo porque Castillo propuso la creación de autodefensas armadas –el pueblo encargado de su propia seguridad– y la inseguridad se potenció porque esos grupos ciudadanos voltearon bandera y se pasaron al crimen organizado. El 16 de abril de 2015, un año tres meses después, Castillo fue cesado y enviado de titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.
El caso de La Huacana contra militares fue producto del modelo peñista de seguridad. Las autodefensas de Castillo fueron las que retuvieron y zarandearon a los militares. Y ahora el gobierno federal no sabe cómo desarmar a grupos ciudadanos como ejército popular del crimen organizado.
Michoacán se perdió: el gobernador Lázaro Cárdenas Batel (2002-2008) no pudo con el paquete y le pidió en el 2006 al presidente Calderón que enviara al ejército; le sucedió Leonel Godoy, cuyo medio hermano se alió al capo Servando Gómez La Tuta, fue protegido por el PRD y sigue prófugo; del 2012 al 2014 el PRI gobernado con Fausto Vallejo, el interino Jesús Reyna y de nuevo Vallejo, y el hijo de Vallejo y Reyna fueron encarcelados por alianzas con el narco. Hoy Michoacán es gobernado por el perredista Silvano Aureoles Conejo.
Michoacán es un ejemplo de lo que ocurre en los demás estados de la república: el narco rebasó al poder civil, los gobiernos federales no han sabido qué hacer y las fuerzas de seguridad son agredidas por la alianza del pueblo con los narcos.
No estaría mal exigirles cuentas a Castillo y a Peña del desorden que dejaron en Michoacán.
Zona Zero
- Aunque haya desgarre de vestiduras nacionalistas, el presidente Donald Trump tiene razón: México abandonó la lucha contra los cárteles, la violencia ha aumentado y los capos ya llegaron a los EE. UU. como parte de las Organizaciones Criminales Transnacionales. Los cárteles mexicanos controlan la venta al menudeo de droga en los EE. UU.
El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
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