Entrevista a Armando Ahuatzi | Portadista 66 Aniversario Siempre!
A lo largo de su historia, la revista Siempre! Se ha enorgullecido de presentar en la portada de su número de aniversario una versión distintiva de Don Quijote de la Mancha. En 66 años los más eminentes representantes del arte mexicano se han encargado de inmortalizar al personaje de Miguel de Cervantes como un símbolo de la libertad y los principios que imperan en la labor de este semanario desde que fue fundado por José Pagés Llergo.
Este 2019, tiempo de grandes retos pero también de oportunidades, el pintor tlaxcalteca Armando Ahuatzi se encargó de proseguir nuestra tradición editorial por medio de una fascinante pieza que no solo retrata en esencia al caballero de los ideales valerosos, sino que lo hace protagonista y expresión de la cultura mexicana. De su obra y del símbolo quijotesco en nuestros días, el artista compartió algunas palabras que sin duda harán buen acompañamiento de lo que han dicho ya sus pinceles.
“La pintura, que lleva el título de ‘Encuentro de dos culturas’, deriva de un tema muy atractivo para mí y que es acorde a una de las conmemoraciones que nos encontramos viviendo: el encuentro de dos culturas y el nacimiento de la nuestra. Yo soy originario de Tlaxcala y definitivamente creo en lo que representa Tlaxcala en ese inicio, en la formación de nuestra nación, donde considero que se inicia nuestra civilización moderna. Y como tlaxcalteca, observo tres líneas muy definidas de esas raíces de nuestra cultura: la primera es el castellano, el idioma; a continuación, la religión católica; y la tercera la fiesta brava, de donde se derivan todo los temas de diversión o de reunión social. Culturalmente esas tres líneas son las que tomo como nuestra base y son también las que trato de presentar en la obra”.
El artista detalló que el idioma castellano no podría encontrar mejor representante ante el mundo que Don Quijote, puesto que el personaje cervantino es un ícono de identidad de todos los hispanohablantes y su libro es el segundo texto más difundido en el mundo solo detrás de la Biblia.

Armando Ahuatzi | Portadista 66 Aniversario Siempre!
Respecto al ámbito religioso, Armando Ahuatzi hace notar que detrás de la figura de “el ingenioso hidalgo” aparece la torre de la catedral de Tlaxcala, conocida también como el templo de San Francisco, que además de referirse claramente al dogma católico, es un monumento cuya riqueza descansa en el hecho de que es una expresión del sincretismo entre lo indígena y lo europeo, tanto en lo artístico como en lo espiritual. Y aunque no se encuentra de manera explícita en la imagen, el pintor explica que la escena que se muestra es envolvente en cuanto a las referencias y el costumbrismo de Tlaxcala, tierra de naturaleza taurina y en la cual se ubica, de forma particular, al emulador de Amadís de Gaula, rindiendo homenaje al papel histórico que jugó el estado hace medio milenio.
Describiendo ahora al personaje de Don Quijote, quien se encuentra acompañado de su fiel amigo Sancho Panza, el artista plástico señala que en los ojos del héroe hay una circunstancia especial.
“El Quijote está observando a la lejanía, pero mi idea al realizar la obra es que se encuentra observando el futuro, estando en el presente pero observando el futuro. Nosotros en todo momento, y quizá más actualmente, también estamos a la expectativa de lo que va ocurrir, entonces la figura del Quijote nos da un momento de reflexión.

“Don Quijote es una figura permanente, viva, que representa la lucha, la fe, la entrega y la pasión, sobre todo al enfrentar situaciones complicadas, oscuras y difíciles. Estamos en una etapa en que los mexicanos estamos así, en ese aspecto de la incertidumbre, de la inquietud, pero igualmente de necesidad de crecer, de avanzar y de esforzarnos. Se puede definir al Quijote como un modelo a seguir, como una figura que fortalece, enaltece y ennoblece, pero que además nos brinda un respaldo interior positivo, que nos lleva a la oportunidad de superar y de vivir lo más plenamente posible porque muchas veces ignoramos la dimensión de nuestro tiempo. Don Quijote se encuentra vigente porque encierra muchas cosas, definitivamente es una imagen que fortalece, que inspira”.
Adicionalmente, Ahuatzi confirma que todos estos elementos deben retomarse en el contexto de oscuridad política que actualmente cubre a nuestro país.
“En lo político, yo creo que es un ejemplo de no dejarnos vencer, de seguir luchando. Sin duda tenemos que fortalecerrnos y desde cada uno de nuestros quehaceres y deberes, aportar lo mejor; lo mejor porque ya no es el ejemplo de los políticos el que nos guía. Considero que ahora tenemos la necesidad de hacernos grandes individualmente frente a una serie de situaciones que han impactado a cada uno de nosotros y a todo México. Ésta definitivamente es una ocasión extraordinaria para superarnos para crecer como pueblo y, a pesar de que es sumamente complicado y preocupante por la misma confusión en que estamos inmersos, existimos mexicanos con una esperanza, pero una esperanza unida a un esfuerzo: no que nos den, no que nos regalen, sino luchar, salir adelante y superar”.
Ante la incertidumbre, se alza la figura del Quijote, el cual en palabras de nuestro entrevistado “es una figura permanente, viva”.
El maestro Armando Ahuatzi realiza a través de Siempre! Un llamado a revalorar la cultura mexicana, sus raíces, y a convertirla en un baluarte de unidad y progreso hacia el porvenir.
“Respeto mi historia, amo mi cultura y mi personalidad está definida por mis tradiciones. Hay la idea de que en este encuentro de dos mundos, en esta lucha, hubo muchas muertes, hubo guerras, y por supuesto que las hubo, pero creo que como mexicano que soy, somos el resultado histórico y cultural. No estoy de ninguna manera juzgando a favor o en contra la historia, simplemente la reconozco y la vivo, por eso es que no estoy a favor de pensar en la cuestión rencorosa con todo lo que pasó, al final somos fruto de esos eventos y como sus herederos debemos de enorgullecernos, de superarnos, debemos ser ese espíritu que lucha por volver a recuperar lo que alguna vez tuvimos, eso que se nos ha hecho olvidar o descuidar. Yo invito a que reflexionemos cada uno de nosotros en ese punto de partida; es un momento importante que no volveremos a ver en quinientos años y tenemos ocasión de hacerlo valer para entonces”.
