“Hay una diferencia sencilla entre un dictador y un demócrata:
si el demócrata no tiene oposición, su deber es crearla,
mientras que el sueño del dictador es eliminar toda oposición”.

Óscar Arias

 

Cada que se habla de golpismo y dictaduras, quienes escuchan incrédulos afirman “eso es imposible en México”, “no es ese el proyecto de nuestro presidente”, “no quiere pasar a la historia como un vulgar dictador”, “que tema tan ridículo” dicen los más soberbios, y bueno, el candor, la ingenuidad y la inocencia simplemente generan en mí un profundo sentimiento de ternura hacia mi interlocutor, sin embargo, es un tema que se asoma un día sí y otro también, en distintas formas y presentaciones. Viven en la negación.

Desde que triunfaron hemos sido testigos de consultas ilegales para detener importantes proyectos de infraestructura, consultas a mano alzada también para detener importantes proyectos de infraestructura, un ferviente deseo que raya en la lujuria por aparecer a como dé lugar en la boleta del 2021 por la vía de la revocación de mandato o de la consulta popular y un ánimo casi obsceno, lúbrico, para desarmar el sistema nacional de elecciones.

Ahora observamos el que los representantes populares en Baja California sufrieron un repentino “golpe democrático en sus almas” y –argumentan– desinteresadamente haber votado por ampliar el encargo constitucional del gobernador electo de dos a cinco años “porque hay una encuesta que refleja el sentimiento de los ciudadanos en ese sentido”. La dichosa encuesta no es publica, solo ellos la conocen.

Desafortunadamente fue un acuerdo de todos los partidos, curiosamente nadie se quiso quedar fuera ni siquiera por falso pudor o por miedo al qué dirán, se corrió el rumor, que cada diputado “democráticamente” intercambió su voto por un 1 millón de dólares, es claro que no lo vendieron, aseverar que fue un acto de corrupción en estos tiempos es un sinsentido, hoy día dicho acto es patriótico, valiente, digno de la transformación en la que nos encontramos inmersos, alegar lo contrario es reaccionario o neoliberal.

Suponiendo sin conceder que así haya sido, el gobernador electo y su partido “invirtieron” 25 millones de dólares para gobernar no 24, sino 60 meses. El acto legislativo se consumó, los votos se pusieron sobre la mesa, materialmente la ampliación del mandato es verídica, entonces ¿sería legítimo preguntar cómo pretenden recuperar lo invertido? Es un rumor, pero, hay un acto legislativo, mismo que todavía no se ha publicado y por lo tanto nada se puede impugnar.

El todavía gobernador en funciones alega que no publicará dicha reforma, pero si él no lo hace, los diputados locales tienen la facultad para hacerlo ¿se atreverán? Me temo que lo harán, hay mucho en juego. No hay que olvidar que el gobernador electo se defiende al decir que no es un experto en la materia.

Lo cierto es que MORENA intentó la ampliación del mandato previo al proceso electoral, pero la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desecho de plano semejante absurdo por algo muy simple, años antes el congreso local había legislado por acortar el plazo a dos años para empatar futuras elecciones, hasta hoy era algo más o menos normal y común, así se vivió en Puebla con Tony Galy y en Veracruz con Miguel Ángel Núñez, ninguno busco perpetuarse, sabían las reglas del juego, mismas que se plasmaron en una convocatoria, jugaron y se retiraron llegado el momento.

Es en verdad penoso escuchar al subsecretario de gobierno en la Secretaría de Gobernación, explicar porque a su parecer este es un acto legal, argumenta que en las boletas no hay un plazo definido, que si bien es cierto no se puede legislar en materia electoral noventa días antes del día de la elección después ya es legal, y lo mejor, nos comunica que es maestro universitario de derecho. El chiste se cuenta solo.

El silencio del presidente del senado, un hombre verdaderamente contestatario y aguerrido es sepulcral, no hay manera de obtener una respuesta directa a la pregunta de si este es un tema ilegal, ello contrasta con las declaraciones de la presidenta del partido dominante, misma que primero aclara que, si bien es cierto que es un tema que se debe de estudiar, es una “locura” ir a elecciones cada dos años.

El presidente de la república simplemente declaró que las cosas no son como antes y que las autoridades competentes deberán dar solución a este problema, no hubo condena, ni juicio en contra. Aquí no pasa nada, hasta que pasa. ¿No es este un laboratorio golpista? ¿No es esa la receta venezolana? ¿Será que la realidad es otra y que hay otros datos?

Ahora le tocará a la Suprema Corte de Justicia de la Nación pronunciarse en caso de que haya un medio de impugnación, mientras tanto los partidos con registro nacional intentarán expulsar a sus legisladores los cuales, cuando así suceda, seguramente despacharán en la administración pública local en Baja California o adopten un nuevo partido político.

Pero todo es un rumor…

@DrThe