“El que sospecha invita a traicionarlo”
Voltaire
A la ciudadanía se le facilita condenar a la “maldita oposición” sin hacer un ejercicio de autocrítica y recordar el sentido de su voto en 2018. Fue tal la confianza depositada en el actual jefe del ejecutivo y su partido político que prácticamente le regalaron la mayoría simple tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.
En la Cámara de Diputados contrario a lo que ahora algunos consejeros del INE quieren hacer creer, recibieron una muy discutible sobrerrepresentación de tal magnitud que el partido dominante y sus aliados por si mismos estuvieron cerca de la mayoría calificada, sin embargo, con un poco de presión y cooptación lograron los ansiados dos tercios para lograr cualquier reforma constitucional sin grandes problemas, situación que afortunadamente no se logró en el Senado.
Hasta diciembre del 2018, nueve votos separaban al presidente de la construcción de una dictadura, hoy día solo son siete, algunos senadores del partido de la Revolución Democrática poco a poco han claudicado y se ha mudado a la comodidad y abrigo que otorga el poder, sin embargo, el pequeño bloque multipartidista –PAN, PRI, MC y los pocos senadores del PRD que quedan– impidió que el proyecto de reforma que dio vida a la Guardia Nacional fuese de corte e inspiración militar, se logró un cambio sustancial y dicho cuerpo policial nació con un extraño pero claro espíritu civil.
A nadie extraña que en cada proyecto de la actual administración siempre hay un giro impredecible, una trampa, una salida por la puerta trasera, y esta no fue la excepción, la Guardia Nacional es un órgano supuestamente civil pero dirigido, administrada y evaluada por militares en supuesto retiro, que no ha llamado la atención de los ciudadanos para nutrir sus filas, y cuyo fin, que era cuidarnos y protegernos, ha cambiado en función de la coyuntura.
Supuestamente la guardia nacional aparecería en escena hasta 2023, estos cinco años iban a ser utilizados para entrenar, para planear, construir y materializar la solución a la cruel crisis de inseguridad que vivimos, siendo así el Ejército y la Marina se mantendrían en las calles como nuestro único escudo, nuestra única salida.
Ante el amago del presidente Trump de imponer aranceles, la actual administración decidió amalgamar lo que antes se había podido separar, la política exterior y migratoria de la negociación del nuevo tratado de libre comercio; ante la presión del vecino del norte el secretario de Relaciones Exteriores aceptó “trasladar” 6 mil elementos de una institución en ciernes, que todavía no nacía.
En un proceso fast track de entrenamiento y repleto de problemas, a algunos activos del Ejército y de la Marina se les llevó un tanto a la fuerza, al nuevo mecanismo de seguridad, el punto de quiebre se dio con los policías federales a los cuales tramposamente no se les informó de su incorporación obligatoria a la guardia, hay que recordar que estos han sido criticados injustamente por el presidente López, los ha acusado de todo, los ha señalado y hecho sentir inútiles cuando han sido un cuerpo de élite exitoso, pero descuidado y poco aprovechado.
Al ser lanzada la convocatoria para integrar la guardia nacional, solo la atendieron y se presentaron seis ciudadanos, la incertidumbre ante las condiciones de contratación hicieron de este un ejercicio fallido, ante tal afrenta se decidió la incorporación de la maltratada Policía Federal, conocida en broma por aquellos que la integran como la “FEA”, desafortunadamente así la han tratado.
A diario han aparecido videos en donde se demuestra la mala fe de los tomadores de decisiones al adquirir uniformes de tallas inmensas, dormitorios sin camas, los han calificado de “fifis” por no adaptarse “voluntariamente” a las nuevas condiciones de hiper austeridad, sumado a ello públicamente, los policías se han quejado que serán degradados, que perderán prestaciones, derechos laborales adquiridos o despedidos si no aceptan la imposición.
De forma un poco más discreta los militares también han dado a conocer su molestia, sobre todo cuando se dio a conocer una entrevista en donde el presidente admitió que “si por él fuera, desaparecería” al Ejercito y a la Marina, y los incrustaría a la guardia.
Hoy día los federales se han “amotinado” en palabras del presidente López, y en una perfecta sincronización han conquistado la ciudad y las redes, pocos fueron los insensatos que prefirieron defender al jefe del ejecutivo sin pensar en que la poca o mucha seguridad que hemos recibido nos la han brindado aquellos a quienes han decidido darles la espalda.
La fuerza de cualquier gobierno, de cualquier administración radica en la posibilidad de hacer la guerra, de hacer uso legítimo de la fuerza al exterior o interior de sus propias fronteras, ello es indistinto, de castigar y de reprender a quienes rompen o violentan con la paz pública, el presidente López camina sobre arenas movedizas al señalar e intentar destruir a aquellos que le cuidan, que nos mantienen vivos, casi de milagro.
Es muy delicado pelearte con quienes estando cerca de ti, a diario empuñan un arma…
@DrThe
