Entrevista a Federico Reyes Heroles | Politólogo y escritor

A lo largo de su vida y trayectoria profesional, Federico Reyes Heroles ha sabido conjugar con maestría dos pasiones que mantienen un vínculo complejo entre ellas: la literatura y la política. Y es que la sensibilidad requerida para la creación a través de la pluma, pocas veces es compatible con la sangre fría que demanda un análisis agudo de temas nacionales actuales.  Sin embargo, Reyes Heroles se ha convertido en un autor de referencia en ambas disciplinas, siendo en tiempos recientes la musa de la literatura la que lo llevó a figurar entre los autores de novedades editoriales con una propuesta fascinante que lleva por título Sensé y de la cual converso con Siempre!

“Sensé es una obra en defensa del erotismo, Sensé no es una mujer, es una actitud frente  al erotismo. Surgió  de la sensación, de la preocupación  de que  los seres humanos estamos transitando a un extremo impositivo al respecto. Yo noto que en diferentes partes del mundo, las nuevas generaciones muy probablemente tengan relaciones sexuales antes que sus antecesores, pero el coqueteo, la seducción, el flirteo  han disminuido sensiblemente y, no solo eso, sino que parecen enfrentar una especie de condena social; eso me inquieta mucho debido a que esto es un síntoma de la pérdida de libertades que estamos viviendo en estos días”.

El también autor de El abecedario explica que si bien es incuestionable el respeto que se debe a los derechos de la mujer, el espacio humano que se refiera al erotismo ha sufrido una reducción drástica en los últimos tiempos.

 

El erotismo no es algo que haya nacido hace poco, el erotismo tiene dos mil años de ser cultivado, es una razón de vida

“Hay una obsesión por confundir la igualdad ante la ley con la necesidad de desaparecer la diferencia, la diferencia en el sentido más amplio de la palabra. Las mujeres deben luchar por su diferencia en el ámbito social y legal, por ejemplo la maternidad les da un contenido como punto de derechos incomparable,  pero a la diferencia que me refiero es a la hace de las mujeres un universo distinto, maravilloso y bello, el ser mujeres.

Y  queremos la diferencia y también trabajar por ella, también los varones. Me parece absurdo que no se pueda voltear a ver a una mujer en la calle porque se puede prestar  a una malinterpretación, cómo  es posible querer silenciar el contacto entre un varón y una mujer que se da primeramente a través de las miradas, del coqueteo respetuoso y del prolegómeno precioso en que nace un sentimiento. Debemos recordar que de la caricia a la cama hay una construcción cultural muy grande y debemos procurar recuperar la sana interrelación entre las personas; muchas veces un halago, una mirada deslumbrada, el reconocimiento de la belleza en una mujer no significa la pretensión de otra cosa. Decía el poeta español Luis Rius que no se puede andar por la vida como si la belleza no existiera, la belleza es un motivo de vida y hay que defenderla”.

Reyes Heroles también se refirió a los diversos simbolismos del erotismo a lo largo de los años, pero igualmente en su obra, destacando el significado que tuvo para su persona el haber escrito un texto de esta naturaleza.

“El erotismo no es algo que haya nacido hace poco, el erotismo tiene dos mil años de ser cultivado, es una razón de vida. Hay que pensar que a principios del siglo XX el flirteo era algo normal, era algo reconocido, alguien podía decirle a una mujer “¡qué lindos ojos tienes!” Sin que esto significara nada; rememoremos que las mujeres bailaban el charlestón con las espaldas totalmente desnudas y esto representaba algo estético sin que fuera juzgado de una manera negativa. Tenemos que volver a reconocer que el erotismo es algo que inyecta vida: un halago respetuoso y bien dicho  a una mujer hace que ella pase su  día de una manera diferente y el verla hace que también a uno se le ilumine la existencia. Vale la pena mencionar que Sensé ha tenido una buena acogida entre los varones, pero entre las mujeres ha sido muy interesante la reacción que ha generado,  porque  han visto el libro como un acto de empoderamiento, de reivindicación, como una oportunidad de saber de lo que son capaces y esa actitud me parece fantástica.

“Esta es mi sexta novela y en todas ellas siempre ha habido un personaje femenino fuerte, pero simplemente porque me parece que si quiere uno penetrar en los misterios humanos, para comenzar es un buen paso explorar la otra mitad del mundo que son las mujeres: hay que observarlas muy bien a las mujeres debido a que la forma de adjetivación de las mujeres es diferente a la masculina, pero ahí residen una serie de cuestiones donde se puede apreciar la feminidad como algo esencial en la vida: las mujeres son más sensibles, las mujeres son más vitales, le regalan  a la vida algo que es precioso”.

 

Federico Reyes Heroles compartió a quien escribe estas líneas una reflexión de uno de sus libros más representativos, Orfandad, una semblanza personal y entrañable del enorme político que fue su padre, Jesús Reyes Heroles.  

“Cuando escribí Orfandad fue en medio de una circunstancia especial, ocurrió que mi hija mayor estaba en la edad que yo tenía cuando murió mi padre. Y tuve la idea de crear algo que  desmitificara  a Jesús Reyes Heroles, que la gente supiera que venía de una familia de escasos recursos, que supiera que no hablaba idiomas, pero si leía idiomas, que poseía el amor por los libros y lo difícil que se la paso en algunos momentos de su vida; un libro que contuviera anécdotas interesantes y que le quitara Reyes Heroles ese olor a naftalina, la visión marmórea, había que ponerlo a  circular, a contar la forma en que vivía, la manera  en que comía, como expresaba su humor que era fantástico y creo que se logró; porque si no introduces el humor, los personajes se convierten en irreales.  Orfandad me hizo llorar y reír en lo personal y algunos lectores me han comentado que para ellos fue una oportunidad de revalorar la relación con sus padres, aspecto en el que siempre es atractivo sumergirse, a pesar de que no lo hacemos tan a menudo”.