La ignorancia en un profesional puede aniquilar, en un político puede convertirse en tragedia social.
No se pueden explicar los fenómenos políticos de un país con respuestas superficiales, vaguedades, o sin el riguroso conocimiento de la experiencia histórica.
¿Estará consciente el señor Alejandro Moreno que el PRI en 10 años cumplirá un siglo de vida? ¿Que este partido es el producto de una revolución y de sus revolucionarios?
Me asombra lo que contesta el señor Moreno Cárdenas en una parte de la entrevista que le hacen en MILENIO:
– En serio, ¿conoce al PRI?:
– ¡Pero mucho!:
– ¿Quién fue Agustín Olachea?
– Fue dirigente del partido.
El general Agustín Olachea Avilés (1890-1973), no fue únicamente un “dirigente” como él señor Moreno le llama, el general Olachea fue un revolucionario, uno de aquellos hombres que se sumaron a la Revolución Constitucionalista, que combatió al lado de personajes como Álvaro Obregón, antes fue minero en Cananea y compañero de Manuel M. Diéguez.
Sus ascensos los ganó en batallas, desde soldado raso hasta llegar a general de división para luego ser Secretario de la Defensa Nacional, también fue gobernador de su estado, llegó a la presidencia del PRI después de una larga carrera revolucionaria y política.
Una institución política no puede aspirar a un futuro promisorio desde el olvido, no hay recetas novedosas ni elíxires maravillosos en la actividad política que transformen a alguien sin conocimiento en una revelación, al final la realidad es brutal, se impone sin mediar delicadeza. Los ejemplos sobran.
Los que nos llevaron a la peor derrota de nuestra larga historia son el modelo vivo de lo que afirmo, el uso de imagenólogos, publicistas, expertos en marketing, redes sociales y otras herramientas de la publicidad moderna, no producen votos o victorias en automático.
Si así fuera no estaríamos intentando salvar lo que queda del Partido, el desconocimiento del origen es quizá el peor pecado de nuestra dirigencia y de aquellos que desde las alturas pretenden seguirlo dominando. El Partido pagó muy caro el precio de la incultura y la negligencia.
Esta condición de analfabetismo político fue atrofiando a las nuevas generaciones, cómo si el pasado no fuera importante, se formaron personajes sin identidad y, lo que es más grave, sin ninguna densidad política o peso ideológico.
La llegada a la dirigencia de un extraño al priismo, que además de ajeno era ostensiblemente incompetente es una muestra fehaciente de lo que afirmo. Me refiero a Enrique Ochoa para que no quede duda, y dando prueba irrefutable de indecencia, se agenció una diputación plurinominal sin decoro.
Hoy es un momento vital, o seguimos el camino de la extinción o la inocuidad, después de padecer un grave alzhéimer histórico e ideológico, para convertimos en el lugar común del personaje en turno, vacío y sin contenido, o regresamos a los orígenes y recuperamos el camino extraviado, donde la honestidad es garantía y la visión progresista de la primera Revolución popular del siglo XX es parte central de nuestro ideario.
En 1929 no se creó un partido, se dio solución pacífica a una Revolución que si no se contenía por los caminos de la civilidad, terminaría devorado a sus hijos.
Esa invención es desde mi punto de vista la gran contribución de esa generación. Soy un convencido que en la vida de los grandes partidos políticos no se trata de vencer, eso es efímero y transitorio, lo importantes es convencer.
El PRI es la organización que tiene la experiencia y el deber de recuperar la confianza ciudadana así como la viabilidad del país, Morena más que un partido parece una organización evangélica, con su pastor y profeta arengándolos a diario, transitando entre el delirio y la condena.
El PAN nunca ha sido solución, es sectario y prejuicioso, hay ver cómo han terminado sus ex presidentes, alejados de su partido y despotricando contra ellos mismos. El PRD es un chasis desvencijado y sin ruedas.
Creo que la ocasión existe, se presenta el próximo domingo 11 de agosto, espero que aquel que arribe a la dirigencia identifique las oportunidades y lo más importante, rectifique. ntonio Machado escribió: todo lo que se ignora se desprecia, espero que no sea el caso.
