“Los priistas preferimos un mal arreglo que un buen pleito”
Anónimo no muy popular
Vapuleado, golpeado y en su momento más crítico, el Partido Revolucionario Institucional, a pesar de la poca voluntad del INE para organizar la elección interna de un partido con registro nacional –es necesario recordar que a pesar de contar con un padrón con los mismos problemas que los que presentó el del PRI, el Partido de la Revolución Democrática recibió un trato magnífico y generoso por parte de la autoridad electoral, todo indica que el mismo instituto apostaba a tener un aliado “universitario”–, de un padrón viejo y maltrecho, de no tener recursos y de haber contado con un grupo de pre candidatos que se presentaban más que aspirantes como su peor enemigo, el otrora partidazo en forma y más ligero logró reunir a casi dos millones de votantes y celebrar en paz la elección de su nueva dirigencia nacional, presidente del comité ejecutivo nacional y secretaria general.
Previo al 11 de agosto de 2019 algunos analistas “poseedores” de la verdad se atrevieron de nuevo a dar por muerto al PRI, grave error, otros más arrojados como Luis Carlos Ugalde o Juan José Rodríguez Prats, sin duda expertos en temas electorales, arengaban a la elección de quien ahora perdió la contienda.
Algo de tinta corrió recordando expresidentes tricolores, exdirigentes, el proceso de transición y cambio democrático, así como el fallido resultado de 2018, sin embargo, a nadie se le ocurrió asomarse a las oficinas de Insurgentes Norte.
Después del berrinche e ingenuidad mayúscula del doctor Narro, no hay otra forma de decirlo, de la declinación de Martell y del penoso papel que decidió jugar Ulises Ruiz, la contienda se decantó por dos visiones distintas de partido, uno de campo y calle, otro Montessori, queda claro cuál ganó.
A nadie se le ocurrió que el revolucionario de forma discreta a través de un proceso de renovación de votos con su militancia, de un pequeño y en ocasiones no muy ordenado trabajo de reagrupamiento en sus seccionales y una campaña de planificación a futuro, logró emocionar a los más convencidos, a los que a pesar de todo se quedaron.
Contrario a lo que muchos opinaron, esta fue una elección de priistas para priistas, para nadie más, no tenía que ser de otra forma, cabe mencionar que el aprendizaje ha sido mucho y muy curioso, cuando no se tiene una abultada chequera los políticos deben de convencer desgastando la suela de los zapatos y con saliva, mucha, mucha saliva, no hay de otra, ello implica volver a lo básico, platicar, convencer, emocionar, caminar, tocar puertas, y diseñar nuevas formas de mover una maquinaria algo oxidada pero que entró en movimiento y ahora es difícil de parar.
Esta elección enseño a los priistas nuevas formas de movilización, de organización partidista, de ingeniería electoral, pero sobre todo generó un buen clima de unidad incluso entre aquellos seguidores de quienes en esta ocasión perdieron.
Esta es una elección difícil de impugnar, la diferencia entre el primero y el segundo lugar es por mucho mayor al 5%, se instalaron el 99% de las casillas destinadas a recibir la voluntad de los tricolores, con excepción de Yucatán la proporción de votos para las tres formulas fue prácticamente la misma a nivel nacional, no hubo violencia, la fórmula ganadora ganó en las 32 entidades, el mismo porcentaje de votos que recibió Ortega fue el mismo porcentaje de mesas en donde pudo acreditar representantes, pero incluso en esas casillas también perdió.
Como bien dijo Alejandro Moreno en el segundo debate, “el triunfo se percibe” y los priistas siguieron a un líder joven y bien estructurado que convenció con una fórmula discursiva por demás sencilla “más juventud, más mujeres, reactivación de los seccionales, compromiso de actuar como oposición”, ni más ni menos, parece sencillo pero esa fue su oferta una y otra vez, misma que contrastó con la fórmula lopezobradorista de sembrar la duda, descalificar a los órganos internos del PRI encargados de organizar esta elección –mandar al diablo a las instituciones…– y dividir a la militancia entre los verdaderos y únicos y los entreguistas. ¿En verdad no aprenden nada de pasadas elecciones?
La nueva dirigencia adquirió voluntariamente una gran responsabilidad y es momento de honrarla…
@DrThe
