Probablemente algunos funcionarios del área de ciencia de la actual administración no habrían permitido que se hiciera una investigación con moscos y pies de voluntarios, porque lo habrían considerado un gasto inútil, pero como los científicos que llevaron a cabo ese trabajo viven en un país desarrollado pudieron hacerla.

Se trató de un investigación aparentemente superflua sobre porqué los moscos pican más a unas personas que a otras; en especial, el mosco Anopheles gambiae, uno de los más importantes transmisores de la malaria en África.

 

El molesto mosco en la oreja

En esta temporada de lluvias y calor, en la Ciudad de México aumenta la población de moscos, aunque por el clima tan benigno que tenemos prácticamente en todas las estaciones se padece su presencia, al igual que en el sureste del país, donde además del molesto zumbido y picadura, se corre el riesgo de sufrir una enfermedad viral como zika, dengue, fiebre amarilla o chikungunya, pues los moscos son los vectores o vehículos de esos virus.

Con el objetivo de investigar la causa de que algunos moscos se ensañen con los seres humanos, grupos de científicos se han dado a la tarea de investigar sus preferencias. Ahora ya se sabe que el dióxido de carbono que expelemos les atrae, pero también la temperatura de la piel, la humedad y hasta el color de la ropa, el negro les atrae más. Incluso se han hecho investigaciones sobre los genes de los receptores de olor en moscos.

Lo cierto es que estos persistentes insectos causan anualmente el fallecimiento de cerca de 750 mil personas en todo el mundo. Son los asesinos más eficaces, pues entre humanos, con todo y conflictos bélicos y enfrentamientos de bandas rivales, no mueren más de 500 mil personas. Los animales más temidos, como los lobos y los tiburones no terminan con más de diez vidas humanas al año.

Pero estos insaciables enemigos que pululan en el aire han sido resistentes a la mayoría de nuestras armas ofensivas y defensivas, como insecticidas, repelentes químicos, mosquiteros, infusiones y remedios caseros, estos dos últimos funcionan más como placebos.

Tal vez por esa razón, el doctor Niels Verhulst, del Laboratorio de Entomología de la Universidad de Wageningen de Países Bajos, y colaboradores buscaron otra forma de combatir a los moscos, especialmente el An. gambiae, que prefiere picar a seres humanos en lugar que a otras especies.

En su trabajo Composition of Human Skin Microbiota Affects Attractiveness to Malaria Mosquitoes (La composición de la microbiota de la piel humana afecta la atracción de los mosquitos de la malaria), publicado en la revista científica PLos One en 2011, dan a conocer sus resultados sobre los olores que son más atractivos para esos mosquitos.

 

Olores que atraen

Los investigadores señalaron que las señales químicas, más que las físicas (calor, humedad, color), atraen al mosco hembra (el que se alimenta de sangre humana, ya que el macho lo hace del néctar), por lo que consideraron que era conveniente probar cómo respondían a las emanaciones de la piel. Con el conocimiento previo de que el sudor humano es inodoro pero que su olor característico es por el tipo de bacterias presentes en la piel, realizaron un curioso, pero fundamentado experimento.

Pidieron a 48 voluntarios varones (46 caucásicos, uno asiático y otro de origen hispano) que 24 horas antes del estudio se abstuvieran de beber alcohol, comer ajo, cebolla o comida picante, bañarse y usar cosméticos perfumados. En el experimento se tomaron muestras de la piel de los pies dos veces durante tres días diferentes.

Esas muestras las colocaron en recipientes donde estaban los moscos. Nueve resultaron muy atractivas, en tanto que siete fueron rechazadas. Se encontró que las más atractivas eran de quienes tenían más comunidades de bacterias en los pies, pero con pocas especies, en tanto que las siete muestras rechazadas correspondieron a quienes tenían menos bacterias pero de mayor diversidad de especies.

Al parecer, la comunidad de bacterias en la piel (microbiota) es la responsable de la atracción fatal de los moscos. “El estudio actual muestra que la microbiota de la piel podría desempeñar un papel importante en este sistema de defensa y por lo tanto podría afectar la transmisión de parásitos de la malaria”, consideraron los investigadores en su trabajo.

De confirmarse estos resultados, habría la posibilidad de desarrollar sustancias repelentes para evitar la picadura o compuestos atrayentes que se utilizarían en trampas para controlar las poblaciones de moscos de la malaria. Y aún más, estas técnicas podrían ensayarse en moscos del género Aedes, transmisores de fiebre amarilla, dengue, zika y chikungunya. Es decir que se tendría otra medida de prevención de estas enfermedades

 

@RenAnaya2

f/René Anaya Periodista Científico