Hace 11 años se descubrieron los primeros restos fósiles de otra especie de homininos, los denisovanos, llamados así porque el hallazgo se hizo en una cueva de Denisova, en Siberia, Rusia, los cuales, como los neandertales, convivieron y tuvieron descendencias con nuestros antepasados.
De los denisovanos se sabe que habitaron la Tierra desde hace un millón de años hasta hace unos 40 mil años, pero no se habían podido determinar sus rasgos faciales, tan solo se conocía una descendiente de neandertales y denisovanos. Pero ahora ya tiene rostro esta especie que durante un breve tiempo evolutivo fue contemporánea de la nuestra.
Tras el rastro de los denisovanos
A pesar de que no se han encontrado muchos restos óseos de los denisovanos, un grupo de investigadores israelíes y españoles han obtenido un retrato aproximado de esta especie. El primer fósil denisovano identificado fue el fragmento de un dedo de una niña, descubierto en una cueva de Denisova. Posteriormente, se reclasificó un molar encontrado en 2000 en la misma cueva; en 2010 hubo dos descubrimientos de restos denisovanos, pero de antigüedad diferente, el dedo de un pie y otro molar. En 2012 se encontró un hueso que se identificó como la primera evidencia de una hija de neandertal y denisovano. Por último, en mayo de este año se informó que una mandíbula inferior hallada en Xiahe, en la meseta tibetana, es de un denisovano que vivió hace unos 160 mil años.
Seguramente se encontrarán o reclasificarán otros restos fósiles, pues los denisovanos no se circunscribieron a Rusia y China, ya que actualmente se sabe que hay indicios de ascendencia denisovana de hasta seis por ciento en melanesios y aborígenes australianos, así como menor porcentaje en asiáticos orientales, nativos americanos y polinesios. Por lo tanto, se supone que hicieron migraciones a otras regiones o tuvieron encuentros fugaces con nuestros antepasados de Oceanía y de América.
Es decir que en aquellos tiempos no fueron del todo desconocidos por habitantes de otros continentes, pero para nosotros sí, ya que apenas en este siglo supimos de su existencia. Hace unos meses, apenas, se empezó a perfilar lo que podría ser el rostro de un denisovano, a partir de hallazgos de restos óseos.
Con restos del dedo meñique de la niña que vivió hace 50 mil años en la cueva de Denisova, un grupo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y del Instituto de Biología Evolutiva en Barcelona, obtuvo la reconstrucción del rostro de una denisovana, es el primer retrato de esa especie, según informaron en el trabajo Reconstructing Denisovan Anatomy Using DNA Methylation Maps (Reconstrucción de la anatomía de denisovana utilizando mapas de metilación del ADN), publicado en la revista arbitrada Cell, el 19 de septiembre pasado.
La primera vez que vi tu rostro
Los investigadores, encabezados por Liran Carmel, emplearon una técnica conocida como patrones de metilación de ADN (ácido desoxirribonucleico), la cual consiste apagar o silenciar genes, los cuales pueden tener un impacto directo en el aspecto físico de un individuo o también causar ciertas enfermedades, por ejemplo cuando se inactivan genes supresores de tumores que en condiciones normales frenan ese proceso.
Los autores señalan en su artículo: “Desarrollamos un método que compara los patrones de metilación del ADN de denisovanos con los de hombres modernos, neandertales y chimpancés e infiere qué genes pueden haberse regulado hacia arriba o hacia abajo a lo largo de cada linaje. A continuación vinculamos estos cambios a posibles alteraciones fenotípicas [rasgos observables de un individuo como la altura y el color de los ojos]”.
Una vez que identificaron los genes que impactan en el esqueleto, hicieron una prueba con esta técnica para predecir el aspecto de dos especies bien conocidas: los neandertales y los chimpancés, el resultado fue un acierto mayor a 85 por ciento.
Posteriormente emplearon esta técnica con los denisovanos. Los científicos encontraron 56 rasgos anatómicos que los diferencian de los neandertales y los hombres modernos. La reconstrucción muestra que los denisovanos eran muy semejantes los neandertales, como ellos tenían la frente inclinada, la cara alargada y las caderas anchas, pero su cráneo era más ancho que el nuestro y que el de los neandertales. Otro rasgo único era que no tenían mentón.
Una confirmación de su técnica fue el descubrimiento del maxilar inferior, “fue una especie de confirmación independiente de nuestro método”, refirió Carmel. Aun así, en su trabajo advierten que la “prueba final sería hacer coincidir el perfil reconstruido con una colección más completa de muestras de denisovanos, una vez que se descubran”.
@RenAnaya2
f/René Anaya Periodista Científico
