Un día sí y otro también, el jefe del ejecutivo y su partido nos regalan la triste experiencia de preguntarnos ¿y ahora que pasó? ¿ahora que hicieron? ¿ahora en que estamos metidos? Y parece ser, que así seguiremos hasta el final del sexenio.

Primero, sorprendió a propios y extraños la declaración del Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova “…la democracia no ha sido obra de un partido, de una fuerza política, de una sola ideología ni de un solo hombre ha sido el resultado de esfuerzos y compromisos de descensos de generaciones y mexicanos que a lo largo de cuatro décadas han contribuido a la construcción colectiva de algo que es una responsabilidad colectiva conservar, nuestro sistema democrático”.

Ante los sempiternos jaloneos políticos, legítimos sin duda alguna, de Acción Nacional y de la izquierda mexicana, el Partido Revolucionario Institucional se vio obligado a abrir el campo de juego político, iniciando con las diputaciones plurinominales o de representación proporcional y terminando con el perfeccionamiento de un sistema nacional de elecciones que generó la coyuntura para perder el control de la cámara de diputados en 1997 y la Silla del Águila en el 2000.

Lo anterior por algo más o menos simple, la vía democrática es para todos, ni más ni menos, el acceso al poder público es lo que hizo al PRI un partido hegemónico capaz de construir un estado moderno, de generar desarrollo y crecimiento, de sembrar la semilla de un México que pudo haber tenido un mejor destino en 2018 pero que no fue así. Sin duda hay críticas al modelo político que vio su fin en el 2000, pero esa es otra historia.

El sistema electoral ha funcionado a la perfección, y aunque hay insufribles exquisitos que lanzan todo tipo de críticas y descalificaciones, es preciso decirlo: ni siquiera hoy, el dos veces candidato presidencial ahora jefe del ejecutivo, ni siquiera hoy, le ha gustado el espacio institucional que le permitió a él y a su grupo político mantenerse vigentes durante las cuatro décadas a las que hace mención el Dr. Córdova.

¿En que estamos metidos ahora? Casi nada, poca cosa, son tantos los cambios que el actual partido hegemónico propone y tal el sentido de los mismos, que es como viajar al pasado e iniciar de cero, se les olvida, no desean comprender que es un espacio institucional ya construido por todos incluyéndolos, que sin duda necesita ser perfeccionado como todo en la vida, pero nada más, lo que nos proponen es una involución que cancela la posibilidad de jugar en condiciones de mediana igualdad así como la destrucción de la oposición.

Segundo, en algún viaje de trabajo al Comité Directivo Estatal del PRI en Tabasco, al entrar al Salón Presidentes, se le llama así al salón en donde cuelgan las fotos de las mujeres y hombres que han presidido el partido, observé que todavía convivían tres personajes definitorios en la vida del Revolucionario, Roberto Madrazo Pintado, Juan José Rodríguez Pratts y el actual presidente de la república.

Un muy querido amigo y compañero de muchas batallas, influyente y vigente político, se enfrascó en una discusión estéril con el presidente del comité de aquel entonces: las tres fotografías o al menos la del ahora panista y la del ahora jefe del ejecutivo tenían que ser removidas en ese momento, se le respondió de forma comedida y respetuosa que ya otros lo habían intentado y simplemente no era algo que iba a suceder.

En pocos minutos la discusión también me envolvió y me vi obligado a participar, subió de tono y aunque ahora lo puedo contar de forma más o menos neutral, entre gritos mi argumento era y sigue siendo que podemos y debemos estudiar la historia del partido, pero no tenemos que caer en la tentación del revisionismo histórico.

El revisionismo presupone que existe una forma generalmente aceptada de entender un acontecimiento o un proceso histórico y que hay razones para ponerla en duda. En los casos de revisionismo no académico o pseudocientífico suele acusarse a quien lo practica de dedicarlo al uso político de la historia y de no respetar la neutralidad y el espíritu crítico en la relación con las fuentes consideradas básicas en el trabajo del historiador, Wikipedia dixit, el revisionismo niega el trato inhumano a los judíos o borró de las fotos oficiales a Trotsky por instrucciones de Stalin, afortunadamente las fotografías de esos tres hombres ahí se mantienen, a veces me gustaría quitarlas pero no sería correcto.

Algo así sucedió con la vulgar reinterpretación hecha por el historiador Pedro Salmerón al intentar defender el “valiente” papel histórico del grupo guerrillero “23 de septiembre” y su cobarde participación en el asesinato de quien en vida fue un prominente empresario norteño de nombre Eugenio Garza Sada.

Mientras que en España el grupo terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) se vio obligado a transitar por un cese al fuego, desaparición de la estructura operativa y caminar de forma pacífica a la vida política, en Colombia, Rodrigo Londoño “Timochenko”, líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pidió perdón a la sociedad colombiana al reconocer “la existencia de retenciones a civiles, asumimos en nombre de los hombres y mujeres de las FARC nuestra responsabilidad colectiva, ética y política, por el daño ocasionado a personas y familias que fueron víctimas de esta conducta”, pues bien, aquí el estado mexicano a nombre de todos, le ha pedido perdón a una ex guerrillera.

Tercero, el jefe del ejecutivo ha salido a patear el prestigio del ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación José Ramón Cossio, le ha acusado de asesorar a quienes se han visto en la necesidad de interponer juicios de amparo ante la inminente construcción del aeropuerto de Santa Lucía, lo acusa de no respetar su retiro obligado por ley de la corte, es más lo señala por ejercer libremente su profesión, derecho consagrado en el artículo 5° constitucional ¿y si fuera así? ¿Qué? ¿Cuál es el problema? El ministro en retiro ha salido a negar la versión, pero el daño ya esta hecho, la duda ha sido sembrada.

¿Por qué la izquierda trasnochada aplaudió al juez Baltasar Garzón que después de haber sido juzgado fué expulsado del poder judicial por prevaricato y acabó defendiendo al nada presentable de Julian Assange? ¿Qué los hace diferentes? El exministro cumplió con un plazo constitucional que lo obligó a respetar las reglas y convertirse en un ministro en retiro, el ex juez fue condenado por un delito y sigue siendo un héroe para muchos.

¿Qué esta pasando? ¿En qué estamos metidos?

@DrThe