Me enteré del lamentable fallecimiento de Vicente Silva Lombardo (19 de septiembre de 2019, en Cuernavaca, Morelos), importantísimo productor mexicano de cine y de televisión, por el sitio de Facebook de mi amigo el realizador (se ha generalizador la idea de decir cineasta) Juan Antonio de la Riva, al mencionar el artículo Vicente Silva, ejemplo de valor, publicado por el realizador Felipe Cazals, en el diario La Jornada, del 23 de septiembre del presente año: “Vicente Silva Lombardo –escribió Felipe Cazals– recuperó a todos los cineastas mexicanos que habíamos sido expulsados de nuestra actividad, creando un centro de trabajo en el que pudimos sobrevivir dignamente, además de fundar la llamada Unidad de Programas Culturales, la más prestigiosa de la historia de la enseñanza de la cinematografía. El ejemplo dado por Vicente Silva permitió confirmar a los cineastas y a los técnicos de esta comunidad que con el valor y en la entereza de un hombre sin tacha y con visión de un futuro distinto se pudo enfrentar a la injusta decisión del poder y devolvernos nuestro derecho al trabajo. Nuestro reconocimiento para siempre”.

Me viene a la memoria que los organizadores del Cine Club de Economía del Instituto Politécnico Nacional, apoyados por la Embajada de Vietnam en México, y por Arte Difusión, programamos el Ciclo Viva Vietnam, con las películas, El joven combatiente, La muchacha de Saigón, prestadas por Embajada, Así es Vietnam, prestada por Arte Difusión, empresa productora y distribuidora de películas, propiedad de Vicente Silva, y Vietnam, en el año del cochino. Esta, lamentablemente, no la pudimos conseguir.

Recientemente, conseguí, en DVD, Vietnam, en el año del cochino (In the Year of the Pig, Estados Unidos, 1968) de Emile de Antonio. En un artículo (El nuevo cine independiente norteamericano), de mi desparecido amigo Tomás Pérez Turrent, se lee: “es en principio un documental, género que ha servido de punto de partida a muchos grandes cineastas y que ya en sí posee cualidades suficientes para ser algo de lo mejor con que cuenta el cine en general. Emile de Antonio, partiendo de uno de los géneros más notables, el documental, lo trasciende hasta llegar al ensayo histórico. La primera lección es que la verdadera conciencia política comienza por uno mismo, y que es a los norteamericanos a quienes toca, antes que a nadie, decir lo que piensan de este asunto. Mejor aún si piensan como de Antonio…”. Tomás escribió que de Antonio trata un período turbio, la enfermedad actual, la demencia norteamericana, la guerra de Vietnam. “El realizador va hasta las raíces del actual conflicto: el colonialismo francés y la guerra de liberación, Dien Bien Phu, la derrota francesa, los acuerdos de Ginebra, la dictadura de los hermanos Diem en el sur, la rebelión budista con la inmolación de los bonzos, el principio de la escalada y así hasta llegar al momento actual. Para ello de Antonio utiliza una riquísima documentación de diversas procedencias. Las grandes cadenas de TV, BBC, ABC, los servicios de la televisión alemana (tanto del este como del oeste), los noticieros Paramount, Fox, Movietone, etc.; la UPI, la AP, documentos filmados por el FLN, por los cineastas de Vietnam del Norte, etc. Esta rica documentación se alterna con entrevistas con personajes venidos de todos los horizontes geográficos e ideológicos…”

En su crónica-crítica, Tomás cita al padre Berrigan, en una de sus últimas intervenciones en el film: “estamos siendo testigo de los últimos días del Superman. El Superman incapaz de vivir o de dar la vida, incapaz siquiera de imaginarla”.

La crítica de la época escribió sobre Así es Vietnam (México, 1979) de Jorge Fons: “Apoyado en un guión escrito por él mismo, por el productor Vicente Silva y por Luis Carrión, con la colaboración de Gabriel García Márquez, el director Fons se trasladó al Vietnam para filmar este documental con los fotógrafos Ángel Goded y Leoncio Villarías. La película refleja los efectos de la lucha del pueblo vietnamita en contra de sus agresores extranjeros, y eso la hace una obra ambiciosa e importante. Sin embargo, la narración no es del todo clara, y la versión de los hechos peca de un cierto esquematismo. Recibió en 1981 el Ariel al mejor documental. En el extranjero, ganó el Loto de Oro de Vietnam y el Coral de Plata (segundo premio) en el III Festival de Cine Latinoamericano de La Habana en 1981”.

De El joven combatiente y la Chica de Saigón (no tengo los datos de las fichas técnicas ni de la sinopsis), recuerdo que eran obras del naciente cine vietnamita, después de la liberación, en las que el valor del combativo y heroico pueblo de Vietnam se manifestaba, en toda su crudeza, a través, de las acciones suicidas de su juventud, en las que se nota un fuerte halo de esperanza por la Victoria final, contra las agresiones imperialistas. Es así que, en el cartel para difundir el Ciclo reprodujimos la imagen serena de Ho Chi Minh, acompañada con la frase: “No hay nada más precioso que la independencia y la libertad”.

El año pasado, en la celebración del primer Día Nacional del Cine Mexicano (15 de agosto de 2018), se le hizo un homenaje a Vicente Silva, recordándose su destacada labor, como productor, en las años 70 del siglo pasado. Aparte de producir los, quizá desconocidos por el gran público, documentales Viaje a Cuba (1974) y Oaxaca (1974), Vicente Silva se atrevió a apoyar la producción del excelente documental Etnocidio: Notas sobre El Mezquital (México-Canadá, 1977) de Paul Leduc, que “expone minuciosa y organizadamente los problemas de una región miserable sin otro apoyo sonoro que las declaraciones de los personales entrevistados (campesinos, indígenas otomíes, obreros, etc”. Se atrevió a producir la película El recurso del método (México-Cuba-Francia, 1977) de Miguel Littin, basada en una novela de Alejo Carpentier, en la que se cuenta la historia de un dictador latinoamericano, y Jornaleros agrícolas (México-Canadá, 1978) de Eduardo Maldonado, ejemplo de cómo se debe realizar un documental de denuncia, filmando testimonios ilustrativos de la grave situación económica y social que enfrentan los trabajadores agrícolas del país.

Después de producir las Series para la Televisión El que sabe, sabe (1980) y Aprendiendo juntos (1982), Vicente Silva se consagró a producir, entre otras, realizaciones, Alex Lora: Esclavo del Rocanrol (México, 2003), de Luis Kelly, y Digna: Hasta el último aliento (México, 2004), de Felipe Cazals.

Vicente Silva nación en 1945, en la Ciudad de México, nos ha informado Humberto Musacchio. Hijo de Federico Silva y Adriana Lombardo Otero y nieto de Vicente Lombardo Toledano. No lo sé a ciencia cierta; pero, si Humberto Musacchio lo afirma, produjo un centenar de películas y más de dos mil horas de televisión educativa.

A nosotros nos queda el placer de haberlo conocido cuando generosamente nos prestó una copia en 35 mm de la mencionada película Así es Vietnam, preguntándonos si teníamos proyectores de cine de 35 mm y lentes en cinemascope. Por supuesto que los teníamos. Por cierto, ahora resguardan la entrada del Auditorio Lenin de la Escuela Superior de Economía, del Instituto Politécnico Nacional, como reliquias de aquellos románticos años, ya idos, del movimiento cineclubístico, que tanto respaldó Vicente Silva, quien merece, ¡cómo no!, un privilegiado lugar en la historia del cine mexicano.