México y el FMI
La verdad es que no queda claro.
Lo único cierto es que el próximo 28 de noviembre expira la Línea de Crédito Flexible que México mantiene con el Fondo Monetario Internacional desde 2009. En aquel año México solicitó al FMI abrir esta línea de crédito flexible por 47 mil millones de dólares, dado el ambiente global de incertidumbre financiera que afectaba a la economía mexicana a propósito de la crisis hipotecaria-financiera que inició en EEUU en el 2007 y que contagió a todo el mundo.
Para el año de 2016 el gobierno mexicano decidió ampliar esa línea a 88 mil millones de dólares, debido a que concurrían dos altos riesgos que inyectaban fuerte incertidumbre a la economía nacional: la caída en los precios internacionales del petróleo, y la incertidumbre al llegar el señor Trump a la Casa Blanca, acerca de si se mantendría el TLCAN entre los tres países de Norteamérica.
Al día de hoy esa Línea de Crédito Flexible se ajustó para mantenerse en los 74 mil mdd, dado que la renegociación del TLCAN por el nuevo T-MEC o USMCA genera una importante certidumbre respecto a los volúmenes de bienes y servicios que nuestro país podrá generar en los próximos años a través del comercio exterior norteamericano. Esa línea flexible expira el próximo 28 de noviembre. A la fecha el gobierno mexicano no ha decidido su postura exacta frente a la misma.
El FMI no ha sido informado acerca de la intención específica del gobierno mexicano, ni se conoce el monto de Línea Flexible que el gobierno federal solicitará renovar. Lo que sí sabemos es que la quiere renovar por un monto menor. También se confirmó que el Consejo del FMI decidirá la autorización de la Línea, antes de que expire el próximo 28 de los corrientes.
El monto menor que será solicitado para la renovación de esta línea con el FMI es consecuencia del mejor desempeño que se espera para el próximo año, “dada la confianza y optimismo sobre el futuro de la economía mexicana”.
Desconocemos al día de hoy quién tiene tal confianza y optimismo, pero aparentemente hacen cola los inversionistas que dándose la mano con el actual gobierno, ven un futuro feliz, feliz, feliz.
Conviene aclarar que esta Línea de Crédito Flexible con el FMI es un monto disponible en caso de una contingencia, para una emergencia en la que nuestro país sufra un descalabro y que requiera de esos recursos para hacer frente a esa turbulencia. En ningún momento es un préstamo ejercido, ni pertenece el recurso a los activos financieros del gobierno mexicano; mucho menos constituye un monto de efectivo disponible para aplicarlo a programas planeados. Es, conviene insistir, una línea disponible para emergencias. Esa línea de crédito no existe para efectos prácticos dentro de las arcas del gobierno federal, ni dentro de alguna bóveda del Banco de México. Constituye un recurso que en caso de una contrariedad nos prestaría el FMI, y con un interés por ese recurso parcial o total que se le llegara a asignar al país, en caso de así requerirse.
Así están los datos hasta el cierre de esta columna, hoy 20 de noviembre.
Dada la experiencia de cómo se las gasta esta administración 4T, lo más probable es que se quiera reducir la Línea Flexible, debido a que nuestro país tiene que pagar una comisión de cumplimiento que se incrementa en función del monto de Línea Flexible disponible al préstamo.
Si nos basamos en La Austeridad Republicana de este gobierno, a la probable disminución de protección antiviral digital o su cancelación en Pemex para no gastarle a riesgos improbables, tal vez ahora se baje la Línea Flexible con el FMI a niveles que sean menos onerosos en “gasto” de comisión en la Línea de Crédito Flexible.
Sería un muy grave error disminuir la línea disponible con el FMI por ahorrarse unos dólares en la comisión por dicha Línea de Crédito. Debe tomarse en cuenta el hecho de que esta Línea Financiera se ha convertido en parte central del blindaje financiero que ha construido el gobierno para hacerle frente a choques externos. Sume usted a la incertidumbre interna el panorama de la economía mundial 2020, que tampoco se comporta feliz, feliz, feliz.
Esperemos que la autoridad financiera tome la decisión racional, responsable, que otorgue certidumbre a las finanzas públicas, y que siente precedente positivo para la imagen que de las decisiones económicas de gobierno tienen por lo pronto los inversionistas privados nacionales y extranjeros.
T-MEC, Sí pero…
El T-MEC sí será ratificado en EEUU y por supuesto en Canadá para antes de que finalice 2019. Bueno, eso creo.
El problema es que México con su Mega Secretario de Economía del sexenio pasado y con el actual también excelente subsecretario para asuntos norteamericanos de esa misma Secretaría, desarrollaron una muy buena estrategia, propusieron, armaron y le entraron al toro. Gente la del lado mexicano profesional, estupenda en temas de negociaciones de tratados comerciales internacionales.
En la práctica al día de hoy, la relación del T-MEC pende de un hilo de nueva cuenta por las mañas y trucos baratos del lado mexicano. No de la secretaría de Economía, sino por las malas prácticas de los sindicatos y por la torpeza del Congreso mexicano para resolver controversias en general, controversias laborales en particular, temas relacionados con el medio ambiente, así como el que las garantías de que las cláusulas del T-MEC sean exigibles.
En EU, Nancy Pelosi, líder de la bancada mayoritaria de Representantes ha enfatizado que quieren ratificar el Tratado; pero habida cuenta de que se cumplan todas las normas y reglas establecidas en el T-MEC, celosamente vigiladas por los trabajadores y sindicatos estadounidenses.
Mientras en México los campesinos de hecho no dejan sesionar a la Cámara de Diputados, y ya pasó la fecha límite del 15 de noviembre; al día de hoy 20 de noviembre aún no queda aprobada la Ley de Egresos de la Federación para el 2020. Este detallito es monitoreado con gran seriedad en el Congreso estadounidense, donde aumentan las dudas, los cuestionamientos, acerca de la capacidad del nuevo grupo mayoritario en el Congreso de México, –Morena–, para hacer cumplir a tiempo y con seriedad el Estado de derecho.
Sabemos que ya tomaron la decisión este mismo miércoles para que a partir del jueves 21 los Diputados sesionen en un recinto alterno, para trabajar el PEF 2020. Supuestamente seguirán de la misma forma el viernes 22. Quieren darle luz verde a todo el Paquete PEF 2020 para ese viernes. Ya sabrá usted estimado lector al momento de leer estas líneas, si se autorizó el Presupuesto de Egresos, si con ciertas anotaciones, o si seguirá la discusión la próxima semana.
El razonamiento estadounidense es simple y práctico: Si en México no pueden garantizar por la vía legal y a tiempo que se cumpla un trámite en materia presupuestal, ¿Qué garantías existen para proteger a los trabajadores en contra de los viejos sindicatos voraces y sus tácticas amañadas?
Una excelente nota de Bloomberg de este mismo 20 de noviembre, escrita por Nacha Cattan (1) cierra espacios a toda duda.
En septiembre pasado una planta de Cementos Mexicanos fue testigo del voto libre de todos sus trabajadores para garantizar que serían representados por el sindicato que ellos quisieran y con las cláusulas que ellos eligieran. La clave, eficientar las condiciones de competitividad entre la mano de obra estadounidense y la mexicana, al tiempo que se mejoran las condiciones de vida de los trabajadores mexicanos.
De eso se trata el clausulado laboral del nuevo TLCAN, es decir el T-MEC. La votación de los trabajadores en Cemex iba dirigida a garantizar a los sindicatos estadounidenses que se cambiaban las reglas del juego: piso parejo para la competencia complementaria entre trabajadores de los países de Norteamérica. La votación de los trabajadores mexicanos aparentemente no dejó lugar a dudas. Voto libre, directo, individual, voluntario.
Pero a la hora de las preguntas a los mismos trabajadores, resultó que una parte de ellos no entendían lo que estaban votando, mientras que otros fueron aconsejados por sus líderes, quienes les dijeron que de rechazar el contrato colectivo podían perder todos sus beneficios, cosa que por supuesto los sindicatos niegan tajantemente.
Esta votación fue una demostración más de que el nuevo acuerdo comercial, –T-MEC–, necesita más medidas de obligatoriedad que eviten estas trampas típicas mexicanas. De lo contrario los sindicatos estadounidenses no están dispuestos a otorgar su apoyo al Tratado. Sin su apoyo, el Tratado no será ratificado por el Congreso estadounidense.
A todas luces los sindicatos tradicionales mexicanos aceleran la renovación de los contratos colectivos de trabajo, –eso sí dizque con votos libres de sus trabajadores–, para así tratar de impedir la llegada de nuevos contratos, o nuevos sindicatos que sean sus competidores, y que tengan peso, voz y voto entre sus agremiados. Como de costumbre entonces el coyotaje gangsteril de muchos sindicatos, que en la 4T ven su causa y destino natural.
Así que ni los lideres 4T ni sus compadres sindicales entienden que en pleno siglo XXI las reglas ya cambiaron. Los sindicatos estadounidenses no ven con buenos ojos el desarrollo sindical-laboral mexicano.
Ante este panorama y por lo pronto, del otro lado de la frontera sindicatos como el USW o Sindicato de Trabajadores del Acero, y la Central mega poderosa AFL-CIO en efecto, ven un riesgo real en el hecho de que los trabajadores mexicanos sigan siendo llamados en privado para decirles que voten en favor de ciertos beneficios para evitar el riesgo de perder todas sus prestaciones. Así las cosas, el T-MEC permanece en el limbo.
Si Richard Trumka, líder de la AFL-CIO dice con su dedito que sí, el voto del T-MEC pudiera estar ratificado para antes de Navidad. Y por lo pronto el dedito de Trumka dice que se requiere bastante más trabajo y afinación de la parte laboral, como para que este líder acepte el nuevo Tratado.
En 1994 al final de cuentas se aceptó la gran diferencia salarial entre México y EEUU, porque también se reconocía la notable diferencia en capacidad comercial y económica entre el lado mexicano y el estadounidense.
Hoy por hoy la renegociación toma en cuenta que además de que los salarios mexicanos abusan de la mano de obra nacional, hay evidencias rotundas de competencia desleal precisamente por el rubro salarial. El gobierno estadounidense quiere que el T-MEC poco a poco, ajuste, nivele, empareje las condiciones competitivas salariales entre ambas naciones. Hoy los salarios mexicanos representan en promedio una quinta parte de los de EEUU en trabajos similares.
Otro tema que va de la mano con lo arriba señalado es que a la fecha ya son pocas las empresas que se desplazan de EEUU a México por temas exclusivamente salariales. Al precio de la mano de obra se suma la infraestructura disponible, la calidad y disponibilidad de la mano de obra, así como la competitividad logística, entre otros temas.
De ahí que en resumidas cuentas el T-MEC quiere blindar los derechos de los trabajadores de ambas naciones, para impedir lo que se conoce en México como Contratos de Protección Laboral; esto es contratos negociados entre líderes sindicales cercanos a la parte empresarial, que firman los contratos sin necesidad de consentimiento por parte de sus agremiados.
Muchos trabajadores ni siquiera saben que están sindicalizados. Así se evitan huelgas, pero también así se impide mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, aún cuando éstos han contribuido en los últimos veinticinco años a incrementar de manera importante la productividad de las empresas.
Por desgracia es una añeja costumbre mexicana: ni se beneficia a los trabajadores conforme a su productividad, ni se refleja abiertamente el incremento en la productividad, con miras a canalizar parte de los ingresos generados a la reinversión para mejoras en la capacitación de todos los colaboradores, la investigación, desarrollo, y claro está, la innovación que ya debería de ser más frecuente en las empresas relacionadas con el comercio exterior, por lo menos el norteamericano.
Contrarios al espíritu del T-MEC los viejos sindicatos mexicanos amañados, pro líderes e intereses personales, luchan con fuerza en contra de los preceptos laborales del nuevo T-MEC.
Es el caso de la CTM que junto con varios de los sindicatos que aglutina han presentado más de 400 solicitudes de amparo y de procedimientos legales, para bloquear la legislación laboral T-MEC, que a decir de ellos, va en contra de los intereses de sus agremiados, los trabajadores mexicanos. La mayoría demanda porque las nuevas reglas afectan su derecho al autogobierno. Hasta la fecha pocos han tenido éxito en sus demandas.
Por lo pronto los sindicatos estadounidenses e internacionales se mantienen expectantes, al tiempo que alegan que no están dadas las garantías que ofrezcan certeza de que los sindicatos mexicanos se adhieran a las nuevas reglas laborales.
En cambio se mantienen los casos a flor de tierra de organizaciones que amenazan a sus trabajadores para que voten por el sindicato de siempre. El motivo aducido es simple. Si el trabajador mexicano cambia de parecer o de sindicato, perderá todos sus derechos y privilegios, y además no les darán nada nuevo a cambio. Generarle al trabajador esa incertidumbre, ese miedo, que los hace votar por el sindicato de siempre.
Frente al escenario deshonesto sindical mexicano, así como por la ineficiencia del partido mayorista en el poder, la espada de Damocles pende sobre el destino del tan mentado T-MEC, que todavía no llega. Y ya estamos en este glorioso 20 de noviembre.
Seguro el T-MEC llegará. La pregunta es para cuando. ¿Este mismo año? ¿Para enero del próximo año? ¿Hasta después de las elecciones 2020 de EU? De la respuesta a la pregunta anterior surgirá la solución a qué tan felices debemos estar. ¿Qué tanto riesgo nación mucho o poco se imprime para nuestro país, a propósito de la solución que tenga el T-MEC? ¿Qué tanta estabilidad financiera habrá en México en 2020? ¿Con T-MEC firmado o aún prometido?
Según la respuesta a ese nivel de riesgo debería darse respuesta al monto de Líneas de Crédito Flexibles que contratemos antes del próximo 28 de noviembre con el FMI. El juicio de los mercados financieros nacionales e internacionales tomará en cuenta el monto contratado con el FMI. A lo anterior sume usted los riesgos reales a la calificación crediticia de Pemex, máxime después del ataque cibernético que sufrió la semana pasada.
Como puede usted apreciar no es trivial la pregunta de la Línea de Crédito FMI, si se la analiza objetivamente frente al T-MEC, Pemex, la austeridad republicana, el nulo o negativo crecimiento para este año, el casi nulo crecimiento para el próximo, y frente a un entorno externo incierto en el mejor de los casos. Por último agregue el efecto mundial y en particular para México que tendrá el que el actual presidente de EEUU se reelija, o que tal vez sea condenado por el juicio político que a la fecha se le sigue, y que en su lugar llegue un nuevo presidente, sea republicano o demócrata.
Insisto, el riesgo nación no va a ser bajo para el 2020. Y luego, ¿qué entonces con la Línea FMI? ¿Qué con la cobertura Pemex? ¿Estamos blindados? El malestar interno con muchas medidas 4T anti IP y anti IED; la corrupción de compadres que persiste, la violencia general. ¿Hacia donde trazaría usted los indicadores nacionales con las pifias como la CNDH, la Ley Bonilla, la amenaza sobre el INE, la revocación de mandato, la mano al cogote de la democracia liberal representativa y directa? ¿Las instituciones de la sociedad civil, las ONGs? ¿Las fracturas por todas partes de las instituciones nacionales?
Tan solo por decir lo menos, apenas llevamos diez meses de la ya no nueva administración federal, pero que parece que lleva años en el gobierno.
Irónico, ¿verdad? Desfiles para el 20 de noviembre como en los muy viejos tiempos, con un tono castrense acentuado, mientras que el PEF está bloqueado por campesinos, y mientras el T-MEC no sale, porque no se ve voluntad mexicana de mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores.
Si algo positivo tuvo este desfile sinsentido revolucionario, fue que no apareció por ahí Evo Morales como paladín de la verdad indígena de los pueblos sufridos y maltratados por españoles, franceses, austriacos, en contubernio con las conspiraciones del imperialismo internacional neoconservador, que nos ha tundido hasta dejarnos bien atolondrados a todos, blancos, mestizos e indios, como ya distingue el Presidente López Obrador a unos y otros mexicanos…… En fin.
- Nafta rewrite runs into trouble as Mexican Reform comes up short. Bloomberg, November 20, 2018, By Nacha Cattan.
Efrén Flores es licenciado en Economía. Durante más de 35 años se ha dedicado a la comunicación en medios electrónicos e impresos, con temas financieros, económicos, empresariales, estratégicos, RSE, PyMEs, y nuevas tecnologías que revolucionan a nuestro mundo. Es conferencista en México y en EEUU.

